Publicado el Miércoles, 04 Noviembre 2026
Una delegación de la fundación se desplaza este viernes a Antalya para seguir los avances de esta cumbre en el terreno

La COP31, que se celebra en Antalya (Turquía) del 9 al 20 de noviembre, llega en un momento decisivo para la acción climática internacional. Los compromisos actuales siguen siendo insuficientes para limitar el calentamiento global a 1,5 °C: según el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2025 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), incluso cumpliendo íntegramente los compromisos nacionales, el planeta se encaminaría hacia un calentamiento de entre 2,3 y 2,5 °C. “Para mantener abierta la posibilidad de regresar al objetivo del 1,5 °C, las emisiones mundiales deberían reducirse alrededor de un 55 % en 2035 respecto a 2019”, explica Pablo Barrenechea, director de Desarrollo e Innovación en ECODES. La entidad, en su rol de observador de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, seguirá el desarrollo de la cumbre desde el terreno gracias a una delegación experta en el proceso de negociación.

Ante este escenario, ECODES reclama que la COP31 sitúe la mitigación en el centro de las negociaciones y se alcancen acuerdos que permitan acelerar la reducción real de las emisiones. El reto no es volver a definir la dirección de la transición, ya acordada internacionalmente, sino establecer cómo avanzar en ella, reforzando la cooperación entre países y convirtiendo los compromisos en decisiones políticas concretas.

Liderazgo climático en un contexto internacional complejo

La COP31 se celebra en un escenario marcado por las tensiones geopolíticas, el debilitamiento de algunos compromisos climáticos y la creciente fragmentación de la cooperación internacional. ECODES considera que la presidencia de Turquía y el liderazgo de Australia en las negociaciones deben contribuir a superar estas dificultades y construir consensos ambiciosos, evitando que las diferencias entre países reduzcan el alcance de los acuerdos.

Una de las principales demandas se centra en la necesidad de que la COP31 avance hacia un proceso organizado y vinculante para desarrollar una hoja de ruta internacional de transición fuera de los combustibles fósiles. Esta debe incluir hitos, mecanismos de seguimiento y espacios de cooperación, así como orientar planes nacionales que aborden tanto la producción como el consumo de carbón, petróleo y gas. Los acuerdos alcanzados en la COP28 de Dubái deben ser la referencia: triplicar la capacidad mundial de energías renovables, duplicar la tasa de mejora de la eficiencia energética para 2030 y avanzar hacia el abandono de los combustibles fósiles en los sistemas energéticos.

El despliegue de energías renovables debe traducirse en una reducción efectiva del consumo de combustibles fósiles, y no limitarse a incrementar la capacidad instalada. La eficiencia, la suficiencia energética y la electrificación directa deben acompañar esta transformación, evitando nuevas dependencias e infraestructuras fósiles incompatibles con el objetivo de 1,5 °C.

Reforzar los instrumentos internacionales de mitigación

La COP31 deberá adoptar decisiones importantes sobre el futuro de los mecanismos multilaterales que orientan la acción climática. Entre ellos destaca el Segundo Balance Mundial del Acuerdo de París (GST2), que comenzará en Antalya y concluirá en 2028. Este proceso no se debe limitar a evaluar los avances, sino que tiene que permitir comprobar el cumplimiento de los acuerdos anteriores, identificar las brechas existentes y reforzar los siguientes compromisos nacionales de reducción de emisiones. Para ello, deberá apoyarse en la mejor evidencia científica disponible y garantizar la participación de los países y la sociedad civil.

Asimismo, ECODES defiende la continuidad del Programa de Trabajo de Mitigación (MWP), pero con un mandato reforzado y orientado a resultados. Este instrumento debe identificar oportunidades concretas de reducción de emisiones, barreras tecnológicas y financieras y necesidades de cooperación, conectando sus conclusiones con las decisiones nacionales y el Balance Mundial.

En el desarrollo de estas cuestiones, hay un hilo conductor clave: la protección del papel de la ciencia climática, fundamentalmente a través del IPCC. “Para ello, resulta fundamental garantizar que su Séptimo Informe de Evaluación pueda aportar evidencia científica actualizada al Segundo Balance Mundial”, prosigue Barrenechea.

Otra de las grandes reclamaciones de ECODES se dirige a que tanto la Unión Europea como España adquieran un papel activo. El liderazgo europeo debe reflejarse tanto en las posiciones defendidas internacionalmente como en la coherencia de sus políticas energéticas, industriales y financieras. Por su parte, España debe impulsar la hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles, aprovechando su potencial renovable y su experiencia en electrificación, y promoviendo una transición justa que tenga en cuenta las distintas capacidades y responsabilidades de los países.

En cualquier caso, y más allá de las negociaciones formales, la Agenda Global de Acción Climática debe impulsar inversiones, alianzas e iniciativas capaces de acelerar la descarbonización de la economía. En este contexto, desde ECODES se realizará un especial seguimiento a la propuesta de alcanzar al menos un 35% de electrificación del consumo final mundial de energía en 2035, conocida como «35x35», siempre que contribuya a sustituir combustibles fósiles mediante electricidad renovable y se acompañe de eficiencia, infraestructuras adecuadas y acceso equitativo a la energía.

“Antalya no puede ser otra cumbre de declaraciones: necesitamos que los países salgan con un calendario claro para dejar atrás los combustibles fósiles y con mecanismos que permitan comprobar que las emisiones bajan de verdad», concluye Barrenechea.

Consulta aquí el posicionamiento completo de ECODES ante la COP31

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