Camino a Santa Marta: nuestro posicionamiento sobre combustibles fósiles
La Conferencia de Santa Marta (24–29 abril 2026), coorganizada por Colombia y Países Bajos, marca el primer espacio internacional centrado en la implementación efectiva de la transición fuera de los combustibles fósiles. Reúne a más de 50 países, la UE y actores no estatales, con el objetivo de avanzar desde compromisos políticos hacia hojas de ruta concretas, cooperación internacional y soluciones operativas.
Desde ECODES, consideramos que esta conferencia representa una oportunidad crítica para cerrar la brecha entre ambición climática y ejecución, en un contexto donde el margen para limitar el calentamiento a 1,5 °C se está agotando rápidamente. Según el consenso científico internacional, las emisiones globales deben reducirse entre un 25 % y un 50 % antes de 2030 respecto a 2019 para mantener ese objetivo. El éxito de esta conferencia dependerá de tres condiciones:
- Coherencia política: alinear el discurso climático con decisiones económicas y presupuestarias.
- Justicia social: asegurar que los costes y beneficios de la transición se distribuyan equitativamente.
- Cooperación internacional: facilitar financiación, tecnología y capacidades para países en desarrollo.
Mensajes clave de ECODES
1. La salida de los combustibles fósiles es inaplazable
Cumplir con el Acuerdo de París y limitar el calentamiento global a 1,5 °C requiere reducciones rápidas, profundas y sostenidas en esta década. Esto implica eliminar progresivamente los subsidios a los combustibles fósiles, evitar nuevas licencias de exploración y producción y acelerar el despliegue de energías renovables y medidas de eficiencia energética.
En términos prácticos, esto se traduce en transformar los usos finales de la energía: sustituir el consumo directo de combustibles fósiles por electricidad renovable, electrificar el transporte y los sistemas de calor, y en algunos casos incorporar alternativas como biocombustibles solo en sectores difíciles de electrificar.
2. La transición debe ser justa y ordenada
No basta con transformar el sistema energético. Es imprescindible garantizar que la transición sea:
- Socialmente justa (protección de trabajadores y comunidades)
- Económicamente viable (diversificación productiva)
- Políticamente sostenible (ordenada con calendarios claros)
La experiencia demuestra que los procesos de transición que no incorporan estos elementos generan rechazo social y bloqueos políticos.
3. La transición implica una transformación estructural
La salida de los combustibles fósiles requiere actuar simultáneamente sobre:
- Oferta energética (fin de nuevas exploraciones, despliegue renovable)
- Demanda (electrificación, eficiencia)
- Finanzas (reorientación de flujos públicos y privados hacia actividades compatibles con 1,5 °C)
Esto supone una reconfiguración profunda del sistema económico, industrial y energético a escala global.
4. Consolidar una gobernanza internacional alineada con ciencia y equidad
La conferencia debe contribuir a traducir los compromisos internacionales en implementación real, mediante:
- Desarrollo de hojas de ruta nacionales para la transición (con hitos intermedios).
- Avances en:
- reforma de subsidios fósiles con protección social
- paquetes de financiación para países en desarrollo
- estrategias de diversificación económica en países productores
- Alimentar el proceso oficial de la CMNUCC y creación de una coalición de implementación (“doers”), más allá de la negociación formal de la COP.
