Más mitigación para limitar el sobrepaso de 1,5 °C
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Limiting Overshoot, en el que advierte de que, incluso en el escenario más favorable analizado, el calentamiento global alcanzaría un máximo cercano a 1,8 °C respecto a los niveles preindustriales. Otras trayectorias situarían ese máximo por encima de 2 °C.
Este posible sobrepaso no implica renunciar al objetivo del Acuerdo de París. Al contrario, obliga a reducir al máximo su magnitud y duración para conseguir que la temperatura vuelva a situarse por debajo de 1,5 °C lo antes posible.
Cada tonelada y cada décima cuentan
El PNUMA plantea una trayectoria de «sobrepaso, punto máximo y descenso»: reducir rápidamente las emisiones durante esta década, alcanzar después las emisiones netas cero y avanzar hacia emisiones netas negativas, retirando de la atmósfera más gases de efecto invernadero de los que se emiten.
Cuanto más se retrasen las reducciones, mayor será el calentamiento máximo y más difícil, costoso e incierto resultará regresar a niveles de temperatura considerados más seguros por la ciencia.
Para evitarlo será necesario acelerar el abandono progresivo de los combustibles fósiles, desplegar las energías renovables, electrificar el transporte, los edificios y otros usos finales de la energía, mejorar la eficiencia energética y reducir drásticamente las emisiones de metano. También será preciso proteger y recuperar bosques, suelos, humedales y océanos.
Estas medidas aportan beneficios que van más allá del clima: mejoran la calidad del aire, reducen los daños para la salud, disminuyen la dependencia energética y pueden abaratar el acceso a una energía más limpia. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, en 2023 el 94 % de la población urbana de la Unión Europea estuvo expuesta a niveles de contaminación atmosférica superiores a los valores orientativos de la Organización Mundial de la Salud.
Un impacto que ya afecta a la salud
Por encima de 1,5 °C aumentan los riesgos de olas de calor extremas, inundaciones, sequías, pérdida de ecosistemas, inseguridad alimentaria, problemas de abastecimiento de agua y daños en ciudades costeras y pequeños Estados insulares.
En España, según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, hasta 5.091 fallecimientos registrados durante junio, julio y agosto de este año pueden atribuirse al calor. Es la cifra más alta desde el comienzo de la serie histórica y más del doble de la media del periodo 2015-2025.
Un calentamiento más intenso y prolongado también eleva el riesgo de desencadenar cambios difíciles o imposibles de revertir, como la desestabilización de grandes capas de hielo, la degradación del bosque amazónico o alteraciones profundas de la circulación oceánica.
Mitigación y adaptación deben avanzar juntas
Aunque la adaptación será imprescindible, no puede sustituir a la mitigación. Cuanto menor sea el calentamiento, más viable y menos costoso será adaptarnos.
La forestación y otras técnicas de remoción de dióxido de carbono serán necesarias para alcanzar emisiones netas negativas y contribuir al posterior descenso de la temperatura. Sin embargo, el PNUMA advierte de que deben complementar, y nunca sustituir, las reducciones rápidas y sostenidas de emisiones.
La COP31 debe convertir la urgencia en decisiones
Superar temporalmente los 1,5 °C no puede convertirse en un nuevo objetivo climático ni en una excusa para rebajar la ambición. Las decisiones de los próximos años determinarán hasta dónde subirá la temperatura, cuánto durará el sobrepaso y qué posibilidades tendremos de revertirlo.
La COP31, que se celebrará en noviembre, deberá traducir esta urgencia en decisiones concretas: más reducción de emisiones, más cooperación internacional, más financiación climática y una distribución justa del esfuerzo. Los países con mayor responsabilidad histórica y mayores capacidades deberán avanzar más rápido.
Mitigar más y hacerlo cuanto antes permitirá reducir el calentamiento máximo, acortar el tiempo que permanezcamos por encima de 1,5 °C y limitar las pérdidas humanas, económicas y ambientales.
