Seguridad energética y clima: por qué el Reglamento Europeo sobre el Metano es clave
Dependencia energética
El papel del metano en la seguridad energética
España, al igual que el resto de la Unión Europea, depende en gran medida de las importaciones de gas y petróleo, lo que incrementa su vulnerabilidad ante choques externos, como venimos advirtiendo desde ECODES.
En este escenario, algunas voces reclaman rebajar la ambición climática para proteger el suministro de energía, señalando el Reglamento Europeo sobre el Metano (EUMR) como un posible obstáculo. Sin embargo, esta percepción no refleja la realidad.
El impacto del metano: un problema urgente
El metano es un gas de efecto invernadero hasta 86 veces más potente que el CO₂, y el Reglamento UE sobre el Metano, adoptado en 2024, establece normas obligatorias para medir, controlar y reducir las emisiones de metano en toda la cadena de valor del sector energético, desde la producción y transporte de gas y petróleo hasta la explotación y cierre de minas de carbón. Desde ECODES, defendemos que se tiene que implementar sin retraso y con ambición este reglamento pionero.
El reglamento como aliado de la seguridad energética
Estas medidas no ponen en riesgo la seguridad energética de Europa, sino que permiten reducir las emisiones asociadas a los combustibles fósiles mientras desarrollamos las energías renovables, reforzando así la independencia energética y protegiendo el futuro del planeta.
El Reglamento UE sobre el Metano, no bloquea importaciones ni prohíbe combustibles: introduce transparencia y establece mecanismos de control, ofrece vías flexibles de cumplimiento y establece una aplicación gradual para facilitar su implementación por parte de las empresas. De hecho, muchas compañías que suministran gas a Europa ya participan en iniciativas de medición de emisiones, como la Alianza para el Metano del Petróleo y el Gas.
Además, los costes de cumplir con el reglamento son mínimos frente a las fluctuaciones normales del mercado energético. Reducir las fugas de metano no solo beneficia al clima, sino que mejora la eficiencia de las operaciones y puede incluso generar beneficios económicos para los proveedores. Europa, como uno de los mercados energéticos más grandes y de mayor valor, seguirá siendo un destino prioritario para los exportadores, incluso con penalizaciones moderadas por no cumplir estándares. Además, el Reglamento abre la puerta a una mejor cooperación entre países exportadores e importadores.
Aunque algunos temen que el reglamento pueda afectar los precios, lo cierto es que la volatilidad del gas está impulsada principalmente por factores geopolíticos, no por la regulación europea. Cada vez hay más gas natural disponible en el mundo, mientras que Europa necesitará menos gracias a la eficiencia, la electrificación y las energías renovables. Esto permite escoger gas con menos emisiones de metano sin poner en riesgo el suministro. Además, el Reglamento contiene mecanismos para hacer frente a los choques externos y evitar cortes de suministro.
Una regulación clave para el futuro energético europeo
Presión internacional y necesidad de estándares sólidos
Un ejemplo de la presión externa que enfrenta la UE es Estados Unidos, que ha solicitado rebajar la ambición del reglamento mientras figura entre los 25 mayores focos de fugas de metano del mundo. Esto demuestra por qué Europa necesita mantener estándares sólidos y consistentes, en lugar de ceder ante la presión de intereses que buscan proteger el status quo. Mantener reglas claras y progresivas es crucial para reforzar la seguridad energética y avanzar hacia la descarbonización sin sacrificar competitividad.
Metano y resiliencia: proteger clima, economía y suministro
En definitiva, el Reglamento Europeo sobre el Metano no es un obstaculo para el suministro energético, sino parte de la solución. Permite reducir emisiones de alto impacto climático, mejorar la transparencia del mercado y fortalecer la resiliencia del sistema energético.
Actuar sobre el metano es, hoy más que nunca, una forma de proteger nuestro clima, nuestra economía y nuestra seguridad energética.
Más información:
Sarah Galeran
Responsable de proyecto/Project Manager
Políticas Públicas/Public Policy
