Fugas de metano en el sector energético: un problema evitable
A nivel mundial, el sector energético es responsable de aproximadamente el 35% de las emisiones humanas de metano, una de las principales fuentes de gases de efecto invernadero.
Aunque en España sólo alrededor del 5% de las emisiones de metano están directamente vinculadas a la producción nacional de energía, es importante señalar que el gas fósil que consumimos es importado en casi totalidad de otros países, donde las fugas de metano durante su extracción, procesamiento y transporte contribuyen de forma considerable a las emisiones globales.
Por tanto, las emisiones de metano asociadas a nuestro consumo energético no se limitan únicamente a las emisiones domésticas, sino que también reflejan el impacto de las cadenas de suministro internacionales.

El Reglamento UE sobre el metano: a aplicar con ambición
La Comisión Europea adoptó en 2024 el Reglamento sobre el Metano con la ambición de reducir las emisiones de metano en el sector de la energía. El Reglamento de la UE sobre el metano es la primera política mundial que exige el seguimiento de las emisiones de los combustibles fósiles importados y, si se aplica plenamente, podría establecer un precedente mundial e impulsar reducciones significativas de las emisiones de metano.
El Reglamento de la UE sobre el metano es viable y necesario: se basa en un enfoque gradual que da tiempo suficiente a la industria para adaptarse, utiliza marcos ya existentes como el OGMP 2.0 ampliamente adoptado por exportadores clave, y contempla flexibilidad para los importadores durante el periodo de transición.
Además, los mecanismos de seguimiento y verificación propuestos tienen precedentes en otros sectores y son técnicamente viables, especialmente con soluciones como el sistema «trace-and-claim» que permite rastrear los atributos ambientales de los suministros sin generar obstáculos operativos. Por tanto, retrasar o debilitar el reglamento no está justificado.
Es particularmente importante que España, que es líder en importación de gas natural licuado de terceros países, aplique de manera ambiciosa el Reglamento. Como lo destaca un informe de Fundación Renovables, según los registros vía satélite, se han contabilizado entre 2022 y 2024 un total de 1.194 fugas del sector de los combustibles fósiles de países de los que España importa recursos energéticos (donde destacan Argelia y EEUU), principalmente gas fósil.
Reducir el metano: clave para el clima, la seguridad energética y la eficiencia económica
La nueva normativa europea podría evitar la fuga de hasta 90.000 millones de metros cúbicos de gas natural al año, una cantidad casi equivalente al consumo anual de gas de Alemania.
Según el Global Methane Tracker (trackeo de emisiones de metano) de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), cerca del 70 % de las emisiones de metano del sector energético podrían eliminarse con tecnologías que ya existen.
Las preocupaciones respecto al Reglamento UE sobre el Metano sobre seguridad de suministro y competitividad son infundadas, dado el fuerte poder de mercado de la UE como principal comprador mundial de gas, la previsible disminución de la demanda de gas en Europa, y los bajos costes de mitigación de metano, que incluso permiten desbloquear volúmenes adicionales de gas sin nuevas extracciones. Muchas de estas medidas se autofinancian en menos de un año, ya que el gas recuperado puede venderse de nuevo, significando que se podrían reducir un 40% de las emisiones sin costo.
La reducción de emisiones de metano: la oportunidad del momento
Es fundamental que España implemente sin demora un registro riguroso de importadores y un sistema de seguimiento de emisiones asociado, para garantizar la trazabilidad y la transparencia climática de su cadena de suministro energética.
Desde ECODES, identificamos que el Reglamento de la UE sobre el metano es una política histórica que puede aportar grandes beneficios climáticos, sanitarios y económicos, pero su éxito dependerá de cómo se implemente. A pesar de los ataques de la industria y de algunos Estados miembros, el reglamento no debe ser debilitado. España debe liderar con transparencia, control riguroso y valentía política frente a las presiones, apoyando un sistema de seguimiento sólido y uniforme, garantizando que los datos sobre emisiones sean transparentes y fiables.
La oportunidad está clara. Europa y España tienen la posibilidad de reducir la contaminación por metano, remodelar los mercados mundiales de la energía y liderar con el ejemplo.
Más información:
Sarah Galeran
Técnica de proyectos especializada en metano
Área de Políticas Públicas
+34 684 77 94 80
