Una alianza global para transformar el comercio desde el impacto positivo
Representantes de instituciones públicas, empresas, universidades y organizaciones de la sociedad civil de Europa y América Latina han firmado en Euskadi una declaración conjunta para avanzar hacia una nueva alianza global de regiones comprometidas con un comercio de impacto positivo. El documento, impulsado en el marco del Segundo Encuentro Eurolatinoamericano de Regiones y Comercio de Impacto, celebrado entre Bilbao y San Sebastián del 27 al 29 de mayo, refuerza el posicionamiento global de Euskadi como territorio referente en la localización de la Agenda 2030 y supone un nuevo paso en la construcción de RITA —Regional Impact Trade Alliance—, una red internacional que busca conectar territorios pioneros capaces de generar valor económico, social, ambiental y cultural de forma integrada. Este encuentro ha contado con la colaboración de la Fundación Ecología y Desarrollo -ECODES- y el apoyo estratégico de UN Etxea, Euskadi Local2030 Hub y el Gobierno Vasco. Además, ha contado con el respaldo de la Diputación Foral de Gipuzkoa para las actividades realizadas en la sede de Naturklima en Donosti-San Sebastián, .
Bajo el título “Declaración desde Euskadi. Hacia una Alianza Global de Regiones y Comercio de Impacto”, el texto defiende que las regiones no deben entenderse como el último eslabón de la cadena global, sino como espacios clave para experimentar, acelerar y escalar soluciones frente a los grandes desafíos contemporáneos: la crisis climática, la desigualdad, la concentración económica y la degradación de los ecosistemas.
“Las regiones están demostrando que pueden y quieren ser protagonistas en la construcción de las soluciones globales que precisa la humanidad”, recoge la declaración, que reivindica el papel de los territorios como laboratorios vivos de innovación económica, social, cultural y ambiental.
Seis compromisos para una nueva economía territorial
Las entidades firmantes asumen los siguientes compromisos:
- Visibilizar y conectar soluciones locales de relevancia global, dando proyección internacional a innovaciones territoriales con impacto social y ambiental.
- Impulsar economías de impacto positivo, integrando de forma sistemática criterios sociales, ambientales y culturales en su gestión cotidiana, en las decisiones económicas y en las métricas de éxito, en coherencia con las políticas públicas y las estrategias territoriales de desarrollo sostenible.
- Construir alianzas multiactor basadas en la confianza, fortaleciendo la colaboración entre administraciones públicas, empresas, universidades y ciudadanía para generar ecosistemas de gobernanza colaborativa que se concretan mediante proyectos concretos, transparencia y reciprocidad. Asimismo, se promoverá la conexión activa con redes internacionales de territorios para alinear enfoques, compartir aprendizajes y escalar soluciones.
- Desarrollar un sistema de comercio interregional de impacto medible, con instrumentos y marcos de referencia que permitan evaluar el impacto integral positivo de los intercambios.
- Adoptar el marco ALMA / Localization Blueprint como referencia operativa y narrativa común, facilitando la generación de alianzas multiactor y optimizando el intercambio de soluciones, capacidades, innovación, datos y recursos entre territorios, a través de un lenguaje y enfoque compartido que permita conectar lo local con lo global y escalar el impacto.
- Posicionar las regiones como referentes de una nueva identidad económica global, capaz de atraer inversión, talento y alianzas internacionales por la calidad de su modelo y no solo por el tamaño de su mercado.
Una convocatoria a gobiernos, empresas, academia y ciudadanía
En este sentido, las regiones firmantes apuestan por una geopolítica multiactor y multinivel, en la que el comercio se base en la cooperación, la integración y la generación de confianza. Un modelo económico que atraiga inversión, talento y alianzas internacionales no solo por el tamaño de los mercados, sino por la calidad, sostenibilidad e impacto de sus modelos territoriales. Asimismo, se promoverá el aprendizaje entre pares y la transferencia de soluciones entre territorios, reforzando una agenda compartida de transformación global desde lo local.
La declaración lanza una invitación expresa a gobiernos regionales y locales, empresas, universidades, centros de conocimiento y ciudadanía para sumarse a este proceso.
A los gobiernos territoriales, RITA les ofrece una red de regiones que ya están desarrollando modelos exportables de innovación económica y cooperación interregional. Al sector privado, le plantea la oportunidad de abrir nuevos mercados, inversiones, talento, conocimiento y tecnologías bajo criterios de competitividad sostenible. A la academia, le reconoce un papel esencial en la generación de conocimiento, de métricas, marcos conceptuales, investigación y formación de líderes territoriales. Y a la ciudadanía, la sitúa como base de legitimidad y motor de cambio, clave para construir nuevas culturas regenerativas y de recuperación de la diversidad territorial.
La declaración aspira a guiar una agenda transformadora durante los próximos diez años, con la mirada puesta en ampliar la iniciativa a regiones de todos los continentes y consolidar una verdadera alianza global que supere las brechas Norte-Sur.
Entre sus objetivos se encuentra el desarrollo de un ecosistema de instrumentos financieros, económicos y de medición que conviertan el impacto positivo en un criterio central del comercio interregional, así como la incorporación de este enfoque por parte de empresas multinacionales, organismos multilaterales, bancos de desarrollo y fondos de inversión.
“No esperamos que el futuro llegue. Lo estamos construyendo, región por región, alianza por alianza, acuerdo por acuerdo”, concluye la declaración.
Entre los firmantes del texto se encuentran personas procedentes de Córdoba, Mar del Plata - Biorregión Pampa Atlántica, Mendoza, Región del Chaco y Mendiolaza (Argentina); Guatemala y Cuenca del Motagua (Guatemala); Santiago de Chile, Región de Valparaíso, Región de Maule, Maipo y Linares (Chile); Bilbao, Donostia - San Sebastián, Maó, Madrid, Aragón y Navarra(España); Reconcavo de Guanabara (Brasil); Canelones y Uruguay (Uruguay); Tapachula, Chiapas, Mar de Cortés, Tuxtla Gutiérrez y Frontera Sur (México); Bodensee (Alemania, Austria y Suiza); Arizona (Estados Unidos); Lille (Francia); Andros (Grecia); Roma (Italia), y Reino Unido. Esta acción da continuidad a la Declaración de Mendoza, firmada el 13 de junio de 2025.
La iniciativa se alinea con el enfoque de localización de la Agenda 2030 como expresión aplicada del Localization Blueprint de la Coalición Local 2030 de las Naciones Unidas. Este modelo articula la colaboración entre instituciones, empresas, academia y sociedad civil para fortalecer capacidades territoriales, movilizar financiación y escalar soluciones, consolidando a Euskadi como un referente internacional en la transformación del desarrollo desde lo local.
