Climatización frente a las temperaturas extremas: cómo protegernos y adaptarnos con el menor impacto
- ECODES recuerda que la creciente necesidad de refrigeración debe ir acompañada de equipos eficientes y refrigerantes de bajo impacto climático, y pide mantener la hoja de ruta europea para abandonar progresivamente los gases fluorados
Más de 4.000 muertes fueron atribuibles al exceso de temperatura entre mayo y agosto, según las estimaciones del el sistema de monitorización de mortalidad diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III
Las sucesivas olas de calor están convirtiendo la refrigeración en una cuestión de salud pública. Ya no es solo una cuestión de confort. Ante temperaturas cada vez más extremas, contar con espacios climatizados es cada vez más importante para proteger a la población y adaptarnos al cambio climático.
Refrigerantes naturales para una climatización con menor impacto
Buena parte de los sistemas de refrigeración y climatización siguen utilizando gases fluorados con un potencial de calentamiento global cientos o incluso miles de veces superior al del CO₂. Las fugas durante el funcionamiento o el mantenimiento, las liberaciones accidentales o una recuperación inadecuada al final de la vida útil, pueden provocar su emisión directa a la atmósfera.
Existen, sin embargo, alternativas. Refrigerantes naturales como el propano, el CO₂ o el amoníaco, combinados con equipos cada vez más eficientes, permiten reducir considerablemente el impacto climático de la refrigeración y responder a una demanda creciente de frío con un menor consumo energético.
Para ECODES, reducir la dependencia de los gases fluorados no es solo una cuestión regulatoria: es una condición necesaria para responder a una demanda creciente de frío sin comprometer los objetivos climáticos:
“Cada vez somos más conscientes de que la adaptación al cambio climático debe abordarse de forma integral y de que la refrigeración va a ocupar un lugar cada vez más relevante en las políticas europeas. Esa respuesta debe ir acompañada de tecnologías más limpias y eficientes, capaces de protegernos frente al calor sin agravar el problema climático. El Reglamento de gases fluorados marca una hoja de ruta clara y ahora debemos avanzar en su aplicación con ambición y sin dar pasos atrás”, afirma María Carrasco – especialista en la materia de ECODES.
No, Europa no está prohibiendo los aires acondicionados ni los frigoríficos
El Reglamento europeo sobre gases fluorados, en vigor desde 2024, establece una reducción progresiva de los HFC y restricciones crecientes al uso de determinados gases fluorados en nuevos equipos de refrigeración, aire acondicionado y bombas de calor.
Esto ha dado lugar en ocasiones a mensajes que hablan del “fin” de los aires acondicionados, frigoríficos o congeladores. Las restricciones, sin embargo, no suponen una obligación general de retirar los aparatos que ya están instalados en los hogares.
El calendario busca que la renovación progresiva del parque se dirija hacia tecnologías más eficientes y refrigerantes con menor impacto climático.
Entre los principales hitos, destacan:
- Desde el inicio de 2026, los nuevos frigoríficos y congeladores domésticos que se introducen en el mercado europeo deben prescindir de gases fluorados, salvo requisitos de seguridad.
- En 2029, los nuevos split aire-aire de hasta 12 kW —habituales en muchas viviendas— que utilicen gases fluorados con un potencial de calentamiento global igual o superior a 150 dejarán de poder introducirse en el mercado europeo. En 2035, la restricción se ampliará a todos los gases fluorados en los nuevos sistemas split de hasta 12 kW.
- En 2050 culmina la eliminación progresiva de los HFC en la Unión Europea.
Este Reglamento también está acelerando la transformación de la refrigeración comercial. Desde 2025, se aplican restricciones a determinados nuevos equipos autónomos de refrigeración que utilizan gases fluorados de elevado potencial de calentamiento global.
Una transición que abre nuevas oportunidades para el sector
ECODES defiende una aplicación ambiciosa del Reglamento y el mantenimiento del calendario acordado, acompañando a fabricantes, instaladores, empresas y administraciones en una transición que exigirá nuevas capacidades y una mayor cualificación profesional, pero que también abre oportunidades para modernizar el sector y desplegar tecnologías más eficientes y de menor impacto climático:
“Las dificultades de la transición no deberían traducirse en una rebaja de la ambición. Retrasar una hoja de ruta ya aprobada supondría posponer una transformación cada vez más necesaria ante el contexto climático”.
La transición hacia una climatización más limpia se enmarca además, en el nuevo Plan de Acción para la Electrificación que refuerza el papel de las bombas de calor y prevé un Plan específico de Calefacción y Refrigeración.
España, por su parte, prepara un nuevo Real Decreto que sustituirá al RD 115/2017 para adaptar el marco nacional al Reglamento europeo de gases fluorados, incluyendo aspectos clave como la formación y certificación de los profesionales del sector.
El desafío de los próximos años será doble: garantizar que cada vez más personas puedan protegerse frente a temperaturas extremas y conseguir una climatización con el menor impacto posible sobre el clima.
Más información:
PORTAVOZ: María Carrasco
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