¿Por qué?

La exposición humana a contaminantes químicos ocurre fundamentalmente por vía alimentaria y tiene su origen en la producción y gestión de los alimentos.

Los métodos de producción, distribución y preparación han supuesto un incremento de los compuestos químicos que entran en contacto con los alimentos, de manera que pueden contener sustancias químicas que no forman parte de su composición estricta, sino que los han adquirido por ejemplo en el procesamiento o envasado.

Actualmente, el envasado alimentario en plástico es muy frecuente y causante de la migración de compuestos tóxicos a alimentos con la consecuente exposición humana a los mismo a través de la alimentación. Además, el plástico no se degrada fácilmente, por lo que se acumula en ecosistemas marinos y terrestres dañando flora y fauna.

¿Cómo?

  • Compra a peso alimentos cuyo envasado sea innecesario, por ejemplo frutas, verduras, carne, pescado, legumbres…
  • Prioriza los envases de más tamaño que las raciones individuales.
  • Lleva a la compra tu propia bolsa (a ser posible de tela por ser más sostenible, fácilmente lavable y permitir la transpiración de alimentos) y envases, preferiblemente de cristal o metálicos.
  • Usa en casa botellas, tarros y envases de cristal.
  • Recicla el poco plástico que uses, a ser posible libre de bisfenol A y otros.

Este decálogo ha sido elaborado por Alimentta en el marco del proyecto Albarrio, cuyo enfoque comunitario ha permitido la participación de profesionales de la salud y distintos actores del barrio en su construcción. Es una guía sencilla y práctica que ayuda a orientarse hacia una alimentación más saludable, sostenible y consciente.

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