¿Por qué?

Una buena hidratación es fundamental para mantener la salud. El consumo de 2 a 3 litros de agua diarios mejora la salud renal, la piel y, a nivel digestivo, evita el estreñimiento. También aumenta la energía y la capacidad física.

La bebida por excelencia debe ser agua del grifo. En primer lugar, porque no añade ningún aditivo o ingrediente que nutricionalmente no sea saludable y, a la vez, porque es la opción más sostenible. Hay que reducir el impacto negativo de los envases plásticos en alimentos y bebidas para garantizar la seguridad de lo que ingerimos y el menor impacto ambiental de residuos tóxicos derivados de los envases alimentarios.

¿Cómo?

  • Tanto en casa como fuera (bares, restaurantes, comedores…) prioriza el agua como bebida de elección.
  • En casa puedes envasarla en botellas de vidrio reutilizables, dejando reposar la botella sin tapa para que el olor a cloro se vaya, o bien conservándola en la nevera.
  • Si optas por comprarla (por ejemplo, porque la del grifo tiene mucha cal, pudiendo ser perjudicial para el riñón y dientes), elige envases o garrafas de cristal rellenable frente al plástico.
  • Evita bebidas refrescantes y/o azucaradas (incluyendo zumos comerciales) y bebidas alcohólicas, para evitar la ingesta de azúcares añadidos, aditivos y alcohol que en ninguna cantidad puede considerarse saludable. La Organización Mundial de la Salud (OMS) deja claro que la única cantidad segura de alcohol es cero.
  • Presta especial atención a la hidratación de personas ancianas y menores de edad en épocas de calor.
  • Aumenta el consumo de agua si practicas deporte, y durante el embarazo y la lactancia.
  • Puedes saborizar el agua con fruta natural (naranja o limón) o verduras (pepino, etc.) para ayudarte a conseguir el consumo diario recomendado.

Este decálogo ha sido elaborado por Alimentta en el marco del proyecto Albarrio, cuyo enfoque comunitario ha permitido la participación de profesionales de la salud y distintos actores del barrio en su construcción. Es una guía sencilla y práctica que ayuda a orientarse hacia una alimentación más saludable, sostenible y consciente.

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