En un mundo donde la crisis climática se hace cada vez más urgente, lo que comemos puede ser una poderosa herramienta para el cambio. Adoptar una alimentación consciente beneficia nuestra salud y también tiene un impacto positivo en el medio ambiente. Descubre cómo tu alimentación impacta en la emergencia climática.

En un contexto de emergencia climática, la forma en que nos alimentamos se ha vuelto una pieza clave para el futuro. Un informe elaborado por ECODES en colaboración con la Universidad de Zaragoza revela que es posible alcanzar un equilibrio entre lo que es bueno para nuestro cuerpo y lo que es vital para la Tierra. La investigación propone transformar nuestras dietas en herramientas de mitigación y adaptación al cambio climático.

La Huella de Carbono: el termómetro de tu comida

El estudio utiliza la huella de carbono como el indicador ambiental global para medir el impacto de lo que comemos. Este valor cuantifica los gases de efecto invernadero emitidos durante todo el ciclo de vida de un producto, desde su cultivo o crianza hasta que llega al comercio.

Una de las grandes novedades de este informe es que no solo mide las emisiones por kilogramo de alimento, sino por ración de consumo, lo que permite comparar de forma real el impacto de nuestras elecciones diarias.

Claves para una cesta de la compra saludable y sostenible

La investigación analiza los principales grupos de alimentos de las guías españolas y ofrece estrategias claras para reducir nuestra huella:

  • Legumbres, las grandes aliadas. Son la fuente de proteína más sostenible, con emisiones significativamente menores (0,069 kg CO2-eq por ración) que las carnes de origen animal.
  • Cereales de cercanía. Optar por cereales de invierno como la avena, el centeno o el trigo genera un menor impacto ambiental. Además, se recomienda el consumo de granos enteros y panes integrales con el mínimo procesado.
  • Frutas y hortalizas de temporada. El impacto de estos alimentos es bajo, pero se dispara cuando provienen de invernaderos o son importados. Por ejemplo, un tomate de invernadero puede multiplicar sus emisiones de forma drástica frente a uno de producción tradicional.
  • Proteínas animales con cabeza. Dentro de las carnes, el pollo y el conejo tienen una huella menor que la ternera o el cordero. En el mar, los peces pelágicos como sardinas o caballas son mucho más sostenibles que los pescados de arrastre como el lenguado o el rape.
  • El agua del grifo es la ganadora: la huella de carbono del agua del grifo es unas 300 veces inferior a la del agua mineral envasada comúnmente en botellas de plástico PET. La diferencia reside en la energía eléctrica y recursos (plásticos) necesarios para el embotellamiento. 
  • Menos procesados, más salud planetaria. El informe es tajante con los alimentos ocasionales: los dulces, bollería y carnes procesadas no solo afectan negativamente a la salud, sino que su envasado y procesado elevan su huella ambiental. Se recomienda limitar al máximo su ingesta y, en caso de consumirlos, optar por versiones con menos ingredientes y procesos, como el chocolate con alto contenido de cacao.

Análisis y herramientas para una alimentación saludable y sostenible

Consulta los principales hallazgos de la investigación en las infografías

Descarga las infografías

Más información:

Este proyecto se desarrolló con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través de la convocatoria para el año 2023 de subvenciones en régimen de concurrencia competitiva “línea a” para el desarrollo de actividades para el interés general consideradas de interés sociales, en el ámbito de la investigación científica y técnica y protección al medio ambiente en materias de competencia estatal.

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