Para dar continuidad a las actividades actividades desarrolladas en 2025, esta iniciativa busca afianzar el impulso al turismo sostenible en Tarija, Bolivia, centrándose en la mitigación del cambio climático a través de implmentación de acciones concretas de descarbonización y el fortalecimiento de capacidades de los actores locales del sector.
El proyecto se desarrolla en el Valle Central de Tarija, ubicado en el sur de Bolivia, sobre una población de aproximadamente 300.000 habitantes. El valle tiene una economía fuertemente vinculada a la producción de uva, vinos y singanis, producción de fruta, productos lácteos y otros sectore como la ganadería, la industria maderera y la cerámica. El turismo, especialmente la Ruta del Vino, es también una actividad económica principal y con gran potencial de desarrollo. El turismo busca integrarse con otros atractivos naturales, como la Reserva de Sama, que además es vital como fuente de agua para el territorio.
La inversión del Gobierno Autónomo Departamental de Tarija en turismo (6.074.086 USD entre 2016 y 2020) ha sido significativa, aunque se ha señalado falta de articulación. El Plan Territorial de Desarrollo Integral (PTDI, 2021-2025) estima que el 45% de la población del Valle Central está vinculada al turismo, generando 10.123.801 USD anualmente. En 2019, Tarija recibió 115.000 turistas, cifra que se recuperó a 120.000 en 2022 tras la caída por la pandemia. El turismo representa actualmente el 2% del PIB departamental y concentra el 11,7% de la población ocupada en el sector terciario.
Desde hace tiempo, existe preocupación por el impacto ambiental de las actividades económicas, incluida la turística. Una Ley Municipal reciente (N°359 de 2023) declaró el Paisaje Cultural Histórico Vitivinícola como patrimonio, involucrando a emprendimientos turísticos, pero aún carece de reglamento de aplicación efectiva. El sector ambiental sigue siendo vulnerable al impacto del turismo ligado a la vitivinicultura y a los sitios naturales. A pesar de la existencia de legislación de fomento al turismo rural comunitario y gestión de residuos, la falta de reglamentación y aplicación ha limitado el apoyo efectivo al turismo sostenible, siendo este todavía un sector con impacto ambiental significativo.
De esta manera, el proyecto aborda la necesidad de pasar de la sensibilización a la acción concreta en la reducción del impacto ambiental del turismo en Tarija, abordando la falta de herramientas y capacidades locales para medir y gestionar la huella de carbono. La principal necesidad identificada, que este proyecto aborda como continuidad de las actividades desarrolladas en 2025, es la falta de aplicación efectiva y reglamentación de la legislación existente sobre turismo sostenible y gestión ambiental vinculada a la reducción de emisiones de carbono.
Teoría de Cambio.
La Teoría de Cambio de este proyecto postula que si se dota a los establecimientos turísticos y actores locales de herramientas prácticas (como un catálogo de acciones y la metodología de evaluación de la huella de carbono) y se les brinda apoyo financiero y técnico (capital semilla y acompañamiento) para la implementación de medidas concretas de descarbonización, entonces un grupo de establecimientos rurales y urbanos adoptará prácticas más sostenibles y eficientes, mejorando su oferta y reduciendo su impacto ambiental medible (huella de carbono).
Al mismo tiempo, si se fortalecen las capacidades de los actores locales y se sensibiliza y compromete a los decisores políticos mediante la presentación de datos y oportunidades, entonces se creará un entorno institucional y social más favorable para la promoción y gestión del turismo bajo en carbono. Finalmente, si se sistematizan y difunden ampliamente las experiencias, aprendizajes y herramientas desarrolladas, entonces se facilitará la escalabilidad y replicabilidad del modelo de turismo bajo en carbono a otros establecimientos, rutas y sectores, amplificando el impacto en la mitigación del cambio climático y contribuyendo a la transición del sector turístico de Tarija hacia un modelo sostenible a largo plazo.
Entonces, los actores locales tendrán el conocimiento para replicar las prácticas, y los decisores podrán integrar la sostenibilidad en sus políticas públicas. Esta cadena causal depende de varios supuestos clave, como la estabilidad sociopolítica, el interés genuino y la disponibilidad de tiempo de los propietarios y actores locales para participar, la apertura de los decisores políticos al diálogo y la acción, y la colaboración efectiva de los aliados y la sociedad civil.
El año pasado, gracias al apoyo de la Diputación Provincial de Zaragoza, con su convocatoria de cooperación al desarrollo 2024 - 2025, se sentaron las bases con la transferencia de una metodología probada de medición de huella de carbono. La necesidad de la fase de continuidad surge de la brecha existente entre la concienciación ambiental y la acción concreta en la implementación de medidas de mitigación y adaptación al cambio climático a nivel de los establecimientos. Se necesita acompañamiento técnico y apoyo financiero (como capital semilla) para superar las barreras iniciales a la inversión en prácticas sostenibles.Además, es crucial fortalecer las capacidades de los actores locales y sensibilizar a los decisores políticos para asegurar un entorno propicio para el desarrollo del turismo bajo en carbono a largo plazo. Para ello, se busca afianzar la colaboración con entidades académicas y el sector turístico para integrar la sostenibilidad ambiental en la formación y la práctica (la integración de la temática en la formación académica es otra necesidad clave para asegurar la sostenibilidad de las capacidades).

A lo largo de 2026, se van a implementar medidas de reducción de la huella de carbono en establecimientos turísticos rurales y urbanos, apoyando a un grupo seleccionado de establecimientos rurales con capital semilla y acompañamiento técnico. También se va a desarrollar y difundir un catálogo de acciones de descarbonización para el sector. Se van a fortalecer las capacidades técnicas de actores locales y se trabajará en la sensibilización de decisores políticos para que comprendan las oportunidades de un turismo bajo en carbono, participen en el proceso. Finalmente, se llevará a cabo un trabajo de sistematización y difusión de las experiencias y herramientas implementadas para fomentar su escalabilidad y replicabilidad. El proyecto se basa en la transferencia metodológica y busca generar un efecto multiplicador en la región.
Beneficiarios directos del proyecto:
- 150 propietarios y administradores de establecimientos turístico de Tarija.
- Actuación directa en 20 establecimientos turísticos con huella de carbono determinada y medidas de descarbonización.
- Acuerdos de colaboración con entidades académicas para dar continuidad a la integración de formación técnica realizada en 2025.
- Elaboración de un catálogo de acciones de descarbonización aplicables al turismo en Tarija.
- Formación de decisores políticos clave a nivel municipal y departamental sobre las oportunidades de gestión en turismo bajo en carbono.
- Socialización y escalado de las soluciones a otros ámbitos turísticos.
- 20 guías de turismo y operadores de turismo.
Número de beneficiarios indirectos: 750 personas integradas en el sector turístico.

Socios del proyecto: Fundada en 1990, PROMETA (Protección del Medio Ambiente Tarija) es una ONG boliviana comprometida con contribuir a un manejo adecuado del entorno natural asociado a la mejora del nivel de vida de las comunidades campesinas y pueblos indígenas. Con este enfoque se ha contribuido en la creación de unidades de conservación que abarcan más de 1,8 millones de hectáreas en seis de las siete ecorregiones de Bolivia.
El proyecto se ha financiado por la Diputación Provincila de Zaragoza, a través de la convocatoria de subvenciones de cooperación para el desarrollo 2025-26.
