La mano invisible, esa que Adam Smith creía capaz de mover con diligencia al mercado, no debería convertirse en "un puño". El antiguo modelo de globalización, que sacó de la pobreza a millones de personas, tenía, al cabo, una cara oculta: un creciente abismo entre ricos y pobres. La mundialización financiera ha aumentado las desigualdades. Es hora de una globalización más justa.
El pago del tributo del 0,05 por ciento al flujo especulativo, origen de la crisis financiera actual, permitiría recaudar 300.000 millones de euros al año para “reducir las desigualdades sociales y combatir la pobreza y el cambio climático”.
La relación entre las finanzas y la Responsabilidad Social se estrecha cada vez más en un escenario que empieza a admitir como verdad ineludible que el sector privado ha de actuar con transparencia ante sus grupos de interés. Se pretende dar la vuelta a la tradicional primacía de las cifras como indicadores de buen gobierno empresarial, dando paso a conceptos mucho más sutiles e intangibles entre los que los aspectos ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno) se llevan la palma. Así, esta empezando a asumirse que las cifras ofrecidas por los ROI (return on investment) no son la única garantía a la hora de medir la viabilidad de un proyecto empresarial y han de cederle el paso a otro “retorno” muy distinto, el de la inversión social.