La Comisión Europea ha publicado un informe sobre los progresos realizados por los Estados miembros en materia de lucha contra la escasez de los recursos hídricos y la sequía.
En el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebra mañana, WWF recuerda que mantener el agua en los ríos y acuíferos es la mejor estrategia para paliar los efectos de estas amenazas. Además, insiste en que a España le sobran, al menos, una veintena de presas y niega que la construcción de otro medio centenar vaya a permitir a nuestro país luchar contra el cambio climático.
La Comisión Europea ha publicado un informe sobre los avances de los Estados miembros a la hora de afrontar la escasez de agua y la sequía.
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La Directiva Marco del Agua (DMA) establece como objetivo fundamental la protección y conservación de la calidad ambiental de todas las aguas (ríos, acuíferos, humedales, lagos y aguas costeras), con el fin de garantizar los usos sostenibles del agua amedio y largo plazo.
Organizaciones ambientales y sociales han sacado hoy los botijos a la calle para pedir agua para los ríos y afirmar que “la sequía no es climática, es política”. El objetivo de esta protesta es denunciar que el Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino (MARM) pretende utilizar la sequía como argumento para incumplir la ley europea de agua y ofrecer más agua.
¿QUÉ? Bajo el lema: “La sequía no es climática, es política”, las principales ONG ambientales y sociales realizan una acción reivindicativa en el exterior del Palacio de Congresos el próximo 18 de febrero. Los participantes recurrirán a la representativa figura del botijo para denunciar ante la Unión Europea que el Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino quiere utilizar la excusa de la “sequía” para no cumplir la legislación europea sobre agua.
El agua constituye un elemento esencial para el desarrollo de la vida y las sociedades, por lo que su correcta gestión, es decir, aquélla que garantice su calidad y cantidad, supone uno de los principales retos del futuro, especialmente en el marco del cambio climático.
Un equipo de investigadores españoles ha medido la degradación del suelo del planeta a partir del Análisis de Ciclo de Vida (ACV), una metodología científica que analiza el impacto ambiental de las actividades humanas en el que por primera vez se incluyen indicadores de desertificación. Los resultados demuestran que el 38% del mundo son zonas áridas en riesgo de desertificación.