Hablar durante 50 minutos por un teléfono móvil o un inalámbrico casero puede provocar alteraciones en las regiones del cerebro cercanas a la oreja que se esté usando. No está claro que la salud vaya a verse perjudicada por este efecto, que ha sido detectado en un nuevo estudio con 47 voluntarios. En todo caso, sus autores piden profundizar en esta línea de investigación.