Las nuevas estimaciones sobre la mortalidad infantil traen una buena noticia. Al parecer, estos fallecimientos están descendiendo en los países en vías de desarrollo a un ritmo más rápido de lo que se creía y, frente a los 8,8 millones de pequeños menores de cinco años que UNICEF estimó que murieron en 2008, el último informe sobre el tema rebaja la cifra en más 800.000 niños. Asimismo, el documento recoge que, de los países desarrollados, Estados Unidos y Reino Unido son los que menos progresan en este terreno.