Poner precio a las emisiones de gases de efecto invernadero que genera el turismo puede ser una de las soluciones para disminuir su impacto en el calentamiento global y, a la vez, minimizar los efectos de este fenómeno en el sector.
Al producir bienes de consumo se genera CO2. Pero mientras que se conoce el volumen del tráfico internacional de mercancías, se ha prestado muy poca atención a las emisiones asociadas a los productos que se comercian. Ahora, dos científicos de EE UU han hecho un estudio cruzando datos de distribución mundial de emisiones con los de comercio por sectores y muestran que los países ricos externalizan más de un tercio del CO2 generado al producir los bienes y servicios que consumen sus ciudadanos. China es el principal receptor.
La ex ministra de Medio Ambiente y actual embajadora española de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), Cristina Narbona, destacó ayer en Donostia la necesidad de que se produzca una "revolución energética mundial" que permita rebajar las consecuencias futuras del cambio climático y abogó por que se implanten medidas para paliar los efectos que ya son inevitables. Porque, según señaló, incluso aunque éstas se tomen, la temperatura del planeta no sufrirá un aumento medio inferior a dos grados en este siglo. "Ése es el mejor horizonte", dijo, mientras resaltó que, si además no se aplican medidas en los próximos diez años, ese aumento medio podría llegar a los seis grados y causar la desaparición de la vida existente en buena parte del planeta.
Se bate un nuevo record en el apoyo de los inversores a la convocatoria mundial de CDP 2010.
La Confederación Europea de Sindicatos (CES) considera que es urgente que en la Unión Europea se impulse un marco legal claro y sólido para el mercado de carbono que evite la especulación y el fraude. En este sentido, los sindicatos europeos piden que se cree una agencia encargada de establecer dicho marco y que esté abierta a los agentes sociales.
Esta imagen de satélite, que resalta las zonas más intensamente iluminadas por la noche, permite localizar las regiones más desarrolladas y urbanizadas del planeta, situadas principalmente en los países industrializados. Se estima que los países ricos del norte son responsables de un 76% de las emisiones producidas desde la revolución industrial, a pesar de que tan sólo representan un 20% de la población mundial.

Un reparto justo de las emisiones medias mundiales de CO2, son de 5,5 toneladas por habitante y año. Sin embargo, en los países industrializados las emisiones per capita son mucho mayores debido a nuestro elevado nivel de consumo. Por ejemplo, las emisiones producidas por un ciudadano estadounidense son equivalentes a las de 12 ciudadanos indios. A largo plazo, habría que lograr unas emisiones mundiales per capita que no afecten gravemente al sistema climático.