Mares y océanos dan cada vez menos pesca, lo que reduce la capacidad de empleo del sector pesquero, y ofrecen, sin embargo, innumerables desechos plásticos, con incontables efectos indeseables. Un doble problema cada vez más agudo para el que la comisaria de Pesca de la Unión Europea, la griega Maria Damanaki, cree haber encontrado la solución: la captura de plásticos. "Eso tiene muchos beneficios", dice la comisaria. "Habrá resultados en términos de descontaminación y los pescadores podrán trabajar en épocas en las que no pueden pescar". A falta de otras reacciones, la patronal europea de reciclado de plásticos aplaude la iniciativa. Pescadores e industriales, acompañados de autoridades locales y europarlamentarios, tienen previsto lanzar a finales de mes un proyecto piloto sobre pesca de plástico en la Costa Azul.
El documento plantea un ambicioso plan para reducir las emisiones de carbono en un 80-95% para el año 2050. Aunque el grueso de las reducciones deberá producirse en el sector energético, la hoja de ruta debería influir decisivamente en otras políticas de la UE como las de industria, transporte, construcción y agricultura. Estos son los sectores que la comisión considera como fundamentales para una transición a una economía baja en carbono en Europa.
"La economía verde es un yacimiento de empleo y una oportunidad para salir de la crisis en mejores condiciones", y prueba de ello es la rehabilitación de edificios y viviendas a través de un mejor aislamiento, utilización de energías renovables o equipamientos más eficientes, una actividad que podría generar unos 100.000 puestos de trabajo estables en diez años"
Según un estudio publicado recientemente por investigadores de la Universidad de Massaschusetts Anherst (Estados Unidos), la construcción de infraestructuras urbanas para el ciclismo genera más empleo que cualquier otro proyecto de carreteras.
Está editada por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, como una acción del Proyecto ‘Vías de Empleo Verde’, que se ha puesto en marcha en colaboración con la Fundación Biodiversidad.
Invertir el dos por ciento del PIB mundial en diez sectores fundamentales puede poner en marcha una transición hacia una economía verde baja en carbono y con un uso más eficiente de los recursos, según un nuevo informe presentado hoy.
Todos los indicadores de la evolución de la calidad del medio ambiente han mejorado como consecuencia de la disminución de las emisiones de efecto invernadero provocada por la crisis económica, según ha informado el director del Observatorio de la Sostenibilidad de España (OSE), Luis Jiménez.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentó en Nueva York un avance del informe sobre “Economía Verde” que cubre once sectores productivos, desde la agricultura y los residuos hasta las ciudades y el turismo, y cuya versión definitiva será publicada hacia finales de 2010. Este documento servirá de base para la preparación de la cumbre ambiental de Río+20 que se celebrará en Brasil en el año 2012.
En los últimos días se está intensificando la ofensiva contra las energías renovables. Las críticas suelen venir desde lobbies que ven disminuir su cifra de negocio por efecto de la reducción del consumo de electricidad y el aumento de la participación de las renovables en el conjunto de la producción eléctrica. El Gobierno ha dado en el pasado preocupantes señales (DR1578/08 sobre fotovoltaica y RDL 6/2009 sobre medidas en el sector energético) de considerar un riesgo el desarrollo de las energías renovables. Al mismo tiempo, se presume del éxito español en el desarrollo de la tecnología eólica, fotovoltaica y el liderazgo en la termosolar.
El viernes 23 de abril se presentó el informe “Empleo Verde en una Economía Sostenible” , iniciativa conjunta de la Fundación Biodiversidad y el Observatorio de la Sostenibilidad en España, en el Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino, en la sede de San Juan de la Cruz.