Varios estudios han demostrado que los cambios provocados por el cambio climático hacen los ambientes marinos y de agua dulce más susceptibles a la proliferación de algas tóxicas y permiten la multiplicación de bacterias dañinas.
La ONU lanzó hoy el Decenio para los Desiertos y la Lucha contra la Desertificación, en un evento en la ciudad de Fortaleza, al nordeste de Brasil. La iniciativa global busca incrementar la conciencia, y las acciones de protección y mejor administración de las tierras secas.
En el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebra mañana, WWF recuerda que mantener el agua en los ríos y acuíferos es la mejor estrategia para paliar los efectos de estas amenazas. Además, insiste en que a España le sobran, al menos, una veintena de presas y niega que la construcción de otro medio centenar vaya a permitir a nuestro país luchar contra el cambio climático.
El Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino acoge una exposición que, bajo el título “TIERRAS VIVAS: La importancia de la agricultura en la lucha contra la desertificación”, pretende concienciar al agricultor y a la población en general de la necesidad de conciliar la actividad profesional con la conservación del medio ambiente, para preservar los recursos naturales disponibles (agua, suelo, aire).
Un equipo de investigadores españoles ha medido la degradación del suelo del planeta a partir del Análisis de Ciclo de Vida (ACV), una metodología científica que analiza el impacto ambiental de las actividades humanas en el que por primera vez se incluyen indicadores de desertificación. Los resultados demuestran que el 38% del mundo son zonas áridas en riesgo de desertificación.