La malaria mata a 800.000 personas al año, la mayoría menores de cinco años. La lucha contra la enfermedad, transmitida por mosquitos, es compleja: la vacuna está por llegar, el uso de mosquiteras no es universal, los medicamentos son caros, y el mosquito se hace resistente a los pesticidas. El uso de uno de ellos, el DDT, en la lucha contra este mal va a ser revisado en la conferencia de los países parte del Convenio de Estocolmo -que se inaugura hoy, día de la malaria-. Mientras se analiza, aumentan las voces que abogan por el control ecológico de poblaciones de mosquitos, y alertan de la ineficacia de ese químico, que definen como un producto peligroso para la salud y el medio ambiente. Un instrumento que precisa costosos controles para verificar su buen uso, que los países aún no tienen.
Los compuestos orgánicos persistentes (COP) constituyen un amplio grupo de sustancias declaradas como potencialmente peligrosas para la salud. Comparten entre ellas su bioacumulabilidad en los tejidos grasos y su fácil incorporación al organismo a través de los alimentos. Miquel Porta, profesor de Salud Pública de la Universidad Autónoma de Barcelona y director del Grupo de Epidemiología Clínica y Molecular del Cáncer en el Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) de Barcelona, es uno de los mejores expertos en este campo en España. Los COP constituyen una gran variedad de compuestos que llegan al organismo a través de los alimentos, se acumulan y dañan la salud. Entre ellos, las dioxinas, el DDT o el PCB. Hoy por hoy, asegura el experto, no hay un mapa de situación para la población española aunque el riesgo de una crisis alimentaria es latente.
La presencia de ciertos productos químicos en la sangre de las gestantes, como el subproducto DDE derivado del pesticida DDT, cuyo uso en la agricultura se prohibió en 1997 pero que tiene una vida media de 20 años, se ha relacionado por primera vez con el crecimiento acelerado y el desarrollo de obesidad en bebés durante sus primeros meses de vida. Las madres con peso normal y niveles altos de DDE tienen el doble de riesgo de tener hijos con un desarrollo rápido durante los primeros seis meses y cinco veces más riesgo de que sus bebés tengan sobrepeso a los 14 meses. No obstante, todavía se desconoce cómo contrarrestar este crecimiento y el posterior incremento de peso.
Un comité de la Organización de Naciones Unidas (ONU) encargado de revisar los productos químicos contaminantes ha acordado recomendar la prohibición del endosulfán, un pesticida que se utiliza de forma muy amplia en numerosas cosechas de soja, algodón, arroz y te. Según este grupo, resulta "altamente tóxica" para las personas y para muchos animales. Además, en el medio ambiente se han hallado algunos restos de este pesticida, incluso en el Ártico, apuntaron.
Días después de la concentración del 17 de abril en contra de los transgénicos, entrevistamos a Jorge Mariscal, ingeniero agrícola y representante del Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional en Aragón y directivo de Ekodemon, medio ambiente y ecología social.