Los compuestos orgánicos persistentes (COP) constituyen un amplio grupo de sustancias declaradas como potencialmente peligrosas para la salud. Comparten entre ellas su bioacumulabilidad en los tejidos grasos y su fácil incorporación al organismo a través de los alimentos. Miquel Porta, profesor de Salud Pública de la Universidad Autónoma de Barcelona y director del Grupo de Epidemiología Clínica y Molecular del Cáncer en el Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) de Barcelona, es uno de los mejores expertos en este campo en España. Los COP constituyen una gran variedad de compuestos que llegan al organismo a través de los alimentos, se acumulan y dañan la salud. Entre ellos, las dioxinas, el DDT o el PCB. Hoy por hoy, asegura el experto, no hay un mapa de situación para la población española aunque el riesgo de una crisis alimentaria es latente.