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Medio Ambiente y Regadío: propuestas de WWF/Adena para una agricultura sostenible |
Celsa Peiteado y Felipe Fuentelsaz
Programa de Aguas Continentales de WWF/Adena
A pesar de sufrir el cuarto año consecutivo de sequía, España es, de los llamados países del primer mundo, posiblemente uno de los que peor ha gestionado sus recursos hídricos en su reciente historia.
Durante décadas la gestión del agua en nuestro país se ha basado en promover la oferta, a base de construir embalses y trasvases con elevados impactos ambientales y sociales y consecuencias insostenibles como la ampliación de regadíos o desarrollos turísticos incontrolados, que degradaban cada vez más nuestros ríos, humedales y acuíferos.
España es ahora el país del mundo con más embalses por habitante; sin embargo, no hemos sabido gestionar adecuadamente el agua de que disponemos. Así lo demuestran los más de 500.000 pozos ilegales que hay en nuestro país, la pérdida de una quinta parte del agua urbana en redes obsoletas, el hecho de que sólo depuremos la mitad de las aguas residuales urbanas, los 10.000 vertidos industriales al año y la desaparición de más del 60% de nuestros humedales.
Y todo ello en un escenario de aumento del consumo de agua -de continuar el crecimiento de nuestra demanda necesitaremos en 2015 un nuevo Guadalquivir- en un país acosado por la sequía, en el que ríos y acuíferos son siempre los perdedores. Ante este panorama, es necesario un cambio en profundidad en las políticas que determinan el uso y la gestión de agua, comenzando a gestionar la demanda, en vez de seguir promoviendo la oferta.
Desde WWF/Adena trabajamos con propuestas para cambiar esta situación, además de desarrollar diversos proyectos en campo, que demuestran que un mejor uso del recurso hídrico es posible.
Una de nuestras principales líneas de trabajo se centra en agricultura, por ser el regadío un sector que ocupando tan sólo un 15% de la superficie cultivada en nuestro país, consume el 75% de nuestros recursos hídricos. En los últimos tiempos este sector está en entredicho como único motor de desarrollo rural, más aún cuando los regadíos existentes no tienen ni siquiera asegurada el agua para continuar con su actividad. El elevado consumo de recursos financieros (es uno de los sectores que más ayudas agrarias recibe), los impactos sobre el medio ambiente y la cada vez menor disponibilidad de agua (con una previsión de disminución de las precipitaciones del 40% en este siglo) requieren un cambio urgente en las políticas de gestión.
Para lograrlo desde WWF/Adena proponemos:
Una nueva política de desarrollo rural, en la que el regadío deje de ser el principal beneficiario de los fondos. Debe en cambio apoyarse a aquellas explotaciones tradicionales de secano, como las estepas cerealistas o las dehesas, que con las prácticas adecuadas proporcionan bienes y servicios a la sociedad, y que en la actualidad quedan al margen de las ayudas agrarias (VER la propuesta de WWF/Adena para los Agrosistemas de secano).
Un nuevo Plan Nacional de Regadíos, que evite la ampliación de las superficies regadas y que se centre en la modernización de las existentes (en nuestro país todavía quedan un tercio de regadíos regándose "a manta"). Eso sí, la modernización de regadíos, que en la actualidad cuenta con fuertes inversiones públicas, debe conllevar un ahorro verificable de agua, parte del cual se debe destinar a recuperar el estado de nuestros ríos y acuíferos (VER propuestas detalladas de WWF/Adena sobre modernización de regadíos).
Ayuda en la toma de decisión de riego. Mediante varios proyectos de campo, WWF/Adena está demostrando que ayudando a los regantes en la toma de decisión de riego (cuánto, cuándo y cómo regar) se pueden obtener ahorros de agua importantes. Con el proyecto Life HAGAR en la Mancha, logramos un ahorro de agua medio del 14%, vital para intentar recuperar el acuífero que alimenta al maltrecho Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. En la actualidad estamos realizando un proyecto similar en la zona fresera de Doñana, con resultados bastante esperanzadores no sólo en el uso del agua, sino también en el uso eficiente y control de los fertilizantes . En este caso, las buenas prácticas agrarias que promovemos benefician directamente al Parque Nacional de Doñana.
Formación a los regantes: La mejora de las infraestructuras de regadío y el uso de las últimas tecnologías para determinar cuánta agua necesita nuestro cultivo, deben acompañarse de la formación adecuada a los regantes que les permita hacer el mejor uso posible de estas inversiones. WWF/Adena ha realizado numerosos cursos sobre Buenas Prácticas de Riego, para agricultores y técnicos, editándose un manual para apoyar estas labores de formación.
Con estas propuestas, esperamos que se mejore la gestión del agua en el regadío, recuperando el buen estado de nuestros ríos y acuíferos, que al fin y al cabo son nuestra garantía de agua para los próximos años y las futuras generaciones.
Celsa Peiteado (agricultura@wwf.es) y Felipe Fuentelsaz (agrofelipe@wwf.es)- Programa de Aguas Continentales de WWF/Adena
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