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Opinión
MODA Y SOSTENIBILIDAD,
UNA COMBINACIÓN FASCINANTE
Pierre Hupperts
Consultor
Internacional en RSE
Durante años, Moda y Sostenibilidad no ha resultado
una combinación atractiva. La ropa producida bajo
criterios estrictos de respeto al medio ambiente y buenas
condiciones laborales, no era precisamente chic. Podría
ser estupendo para la naturaleza y los trabajadores que
la producían, pero no era atractivo para la gran
mayoría de consumidores.
Esta situación está
cambiando rápidamente. En muchos países del
mundo, entre ellos donde yo vivo, Holanda, estamos viendo
numerosas iniciativas que combinan la promoción de
la sostenibilidad en la cadena de producción, con
un diseño moderno y atractivo para el consumidor.
Ya no son sólo organizaciones de medio ambiente o
de comercio justo las que promueven estos valores, sino
también empresas comerciales atentas a este nuevo
nicho de mercado. La oferta es cada vez más atractiva
y variada para poder satisfacer las demandas del consumidor.
Grandes almacenes venden camisetas hechas de algodón
orgánico, y existen tiendas especializadas en ropa
sin explotación, limpia etc. Pero es sobre todo el
seductor diseño lo que estimula las ventas de este
tipo de productos.
¿Por qué este
avance? El cambio tiene varias explicaciones. En primer
lugar, hay ONG y sindicatos que llevan años presionando
al sector textil de cara a solucionar los graves defectos
que se encuentran en la producción. Es una industria
con muchos problemas desde el punto de vista social y medioambiental,
sobre todo cuando la mayor parte de la producción
ya no esta en Europa, sino en países en vías
de desarrollo como China, India y Bangladesh. Los derechos
laborales básicos muchas veces no se cumplen. No
existe la libre sindicalización, se da el trabajo
infantil, exceso de horas laborales, discriminación
y abusos de género, etc. Además, la industria
textil tiene un gran impacto ambiental. El algodón
es el producto agrícola que más contamina
en el mundo. Casi el 25% de los insecticidas y herbicidas
se utilizan en la producción de algodón, y
cada año mueren centenares de trabajadores como consecuencia
del uso de químicos. Ingentes cantidades de agua
dulce se utilizan para la irrigación de los campos
de algodón, lo que genera escasez de agua para usos
básicos y una baja dramática en las reservas.
El lavado y tintado de la ropa también supone un
daño significativo para el medio ambiente, incluida
la contaminación del agua de ríos.
Un segundo factor importante
en este desarrollo es el aumento del interés del
consumidor por estos temas. Estamos viendo que los mercados
de productos y servicios sostenibles están creciendo
muy rápidamente. Por ejemplo, los alimentos ecológicos,
los fondos de inversión socialmente responsables,
coches hibrides como el Toyota Prius, el mercado de biocombustibles,
productos cosméticos que no conllevan pruebas en
animales, revistas especializadas sobre temas de sostenibilidad
y desarrollo personal, etc. Hace 5 ó 10 años,
todos estos mercados eran nichos insignificativos o muy
pequeños, pero ahora ya no lo son.
Un tercer factor tiene que
ver con lo que llamo una consciencia planetaria. Cada vez
más, nos estamos dando cuenta de que nuestra actual
forma de producir y consumir no puede continuar, y que nuestro
planeta no lo aguanta más. El calentamiento global
es una muestra de estos límites. Por eso, gobiernos,
ONG y empresas, empiezan a actuar. También respecto
a la industria textil. Se está generando una enorme
ola de innovaciones sostenibles en la producción
de ropa. Aparecen nuevas fibras naturales como la ortiga,
el algodón orgánico, el cáñamo
y la soja. Con el apoyo de biotecnología y nanotecnología,
se desarrollan nuevas fibras artificiales que, por ejemplo,
se auto limpian para ahorrar agua.
Y continúan lanzándose
nuevos productos que son atractivos para el consumidor.
Y sobre todo, consumidores que están dispuestos de
comprar estos productos.
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