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  martes, 07 de octubre de 2008
inicio : especiales : Mujeres, Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible : opinión


Opinión:
Mujeres, Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible
 
   
 

ENTREVISTA A CARMEN MAGALLÓN

El 3 de octubre de 2006 se presentaba en Zaragoza el libro Mujeres en pie de paz de Carmen Magallón, activa pacifista, feminista y actualmente directora de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz (SIP). El libro es el resultado de la experiencia y análisis compartido con el grupo de mujeres de la revista En pie de paz (1986-2001). La riqueza de haber sabido aunar su pensamiento y su lucha en varios campos sociales diferentes (ecología, pacifismo, feminismo, militancia en la izquierda…) dan al libro unos matices que lo hacen diferente: más global y más íntimo a la vez.

De su lectura hemos resaltado unos cuantos temas que queremos comentar con la autora más detenidamente.

ECODES - De tu experiencia en el movimiento pacifista de los años 80 hasta hoy, ¿qué nuevos aspectos puedes resaltar?, ¿percibes cambios importantes tanto en las políticas de estado como en los movimientos sociales?

En los años 80, cuando todavía la Guerra Fría enfrentaba a los dos bloques en que se dividía el mundo, nos tomábamos muy en serio la amenaza nuclear. Uno de los rasgos del movimiento por la paz en Europa es que fue un movimiento ciudadano, que desbordaba a las organizaciones. Aquí en España, al rechazo a la carrera de armamentos y la política de bloques, se unió al rechazo a la OTAN, una organización que reforzaba la división del mundo. Pero no se debatían sólo las grandes estrategias políticas. Hubo otros elementos de crítica de la cultura política, que eran una novedad para muchos activistas: que el fin no justifica los medios, fue uno de los importantes. También los métodos de trabajo, más horizontales, por grupos de afinidad y con gran carga simbólica. La filosofía noviolenta de corte Gandhiano tuvo gran influencia, y a muchos nos marcó.
En la actualidad, la guerra y los conflictos armados han vuelto al primer plano, también la proliferación nuclear. Los estados continúan armándose, de un modo más sofisticado con robots, aviones no pilotados, y aparatos de espionaje, unos; otros buscando hacerse con el arma nuclear. La fabricación y venta de armas es vista, por parte de los estados, como un sector productivo más, un negocio que pocos quieren perderse. Todo está más fragmentado ahora. Los discursos del estado también. En nuestro país hay políticas de cooperación, hay una ley aprobada por el Parlamento español de fomento de la cultura de paz. Son avances, sí. Pero las dinámicas de peso siguen siendo las mismas. La economía, los puestos de trabajo... son los argumentos que se utilizan para seguir produciendo armas.

Nuestra sociedad es algo más descreída que entonces, pero la opinión mayoritaria está contra la guerra y los movimientos sociales siguen existiendo. Son menos visibles porque el campo de acción, de influencia, ya no es sólo la calle, sino internet. En esta era global, son cruciales las alianzas transnacionales. Por eso, los Foros Sociales Mundiales son el referente del cambio. Estoy de acuerdo con lo que dice Manuel Castells, que las redes de comunicación (móviles, internet, blogs,...) dan también mucha autonomía y capacidad para influir, a las personas y a los movimientos. Eso es esperanzador. También creo, como él, que el cambio de las mentes es lo decisivo, que son los cambios de valores y creencias los que cambian las sociedades y, a partir de ahí, la política.

ECODES - Compartimos tu admiración por Petra Kelly. El movimiento ecologista es heredero de su pensamiento y en la elaboración del término “desarrollo sostenible” está el germen de su pensamiento, ¿con qué referentes femeninos contamos hoy las mujeres para elaborar un pensamiento y una vivencia ecologistas?

Contamos con grandes figuras como Vandana Shiva, de la India, una física que es un referente mundial en la defensa de la sostenibilidad de la vida, de los ecosistemas. Es una ecofeminista, que considera que la violencia contra las mujeres y contra la naturaleza tiene una misma raíz. También ve que las mujeres de los países empobrecidos son las que están sosteniendo la vida, son la esperanza para la supervivencia de los más pobres. Acusa a la ciencia de reduccionista, por dejar fuera la sabiduría acumulada por otras personas y otras vías de conocimiento. Y porque su acción reduce la capacidad de la naturaleza para regenerarse y renovarse creativamente. Sus escritos transmiten una visión muy profunda de respeto hacia la naturaleza, lejos de la visión como recurso o como materia inerte y fragmentada. También en la India está Arundhati Roy, la escritora. Encabezó la protesta contra las pruebas nucleares de la India, y también contra la construcción de las grandes presas. Son líderes que no sólo transmiten ideas sino que alientan la transformación de las formas de vida, el sentido y significado de nuestra relación con la naturaleza.

ECODES - La revista En pie de paz tenía “los colores de la emancipación”: el blanco del pacifismo, el violeta del feminismo, el verde del ecologismo y el rojo del socialismo. ¿Crees que existe hoy en día un movimiento o un pensamiento que englobe tantas facetas sociales y personales?

Nuestra reflexión apostaba por una visión integrada de las propuestas de los movimientos sociales, reconociendo su especificidad. Al hablar de los colores de la emancipación, en nuestra revista reflejábamos la creencia en la necesidad de relacionar y trasvasar conceptos, ideas y preocupaciones, de unos movimientos a otros. Porque finalmente, toda la problemática derivada de la desigualdad social, el deterioro medioambiental, el predominio de la visión patriarcal del mundo, y la irracionalidad de la violencia y la guerra, todo, se cruza y proyecta en un ser humano, en cada ser humano. Y el ser humano es indivisible. Pienso que los movimientos siempre han estado fragmentados porque nacen así, con voluntad de hacerse cargo de una parte, no de una totalidad integrada. En los últimos años, aunque con cierta lentitud, los movimientos, cada movimiento, se ha ido informando, dejándose permear por las preocupaciones de los otros. Tal vez no todo lo profundamente que sería deseable, pero la tendencia va por ahí.

Finalmente, del libro Mujeres en pie de paz, quisiera rescatar dos ideas: una, que las mujeres no somos mejores ni más pacíficas que los hombres, pero hemos desarrollado iniciativas importantes a favor de la paz. Dos, el valor de hacer visibles a las mujeres como protagonistas y sujetos de cambio social, con visiones y prácticas de las que todos, también los hombres, pueden aprender. Es una pérdida el proyectar sobre ellas una mirada que las reduce a víctimas. Es una pérdida el no verlas también como referentes de autoridad social. Desde su pluralidad, el bagaje histórico de las mujeres está cargado de prácticas y visiones del mundo, aún pendientes de ser universalizadas. Tanto más pérdida, cuanto que en la experiencia de las mujeres ha predominado el priorizar la vida, el regirse no por la lógica del dominio o la acumulación económica, sino por la lógica de la sostenibilidad de la vida.

[AMPLIAR INFORMACIÓN SOBRE EL LIBRO: MUJERES EN PIE DE PAZ]

 
             
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