Mejorando lo presente…
Isabel Ripa Juliá
Investigadora asociada de Ecología y Desarrollo
Coordinadora de “Organizaciones Sostenibles”
En 1955, André Malraux respondía a una entrevista incluyendo esta famosa frase: “El siglo XXI será espiritual o no será”. Pasados 30 años de su muerte, y ya entrado el nuevo siglo, lo que sí se puede afirmar es que el siglo XXI será sostenible o no será, al menos no lo será para el ser humano…
El debate actual sobre la Responsabilidad Social de las Empresas (RSE) y de forma más amplia, sobre la Responsabilidad Social de las Organizaciones (RSO) debería entenderse inmerso en el reto global de superar una forma de hacer las cosas que no puede sostenerse dentro de los recursos existentes en el planeta y que genera unos impactos con graves consecuencias tanto sociales como ambientales.
El Informe de la Subcomisión del Congreso de los Diputados para potenciar y promover la RSE recoge, como una de las tres aproximaciones a la RSE a partir del tipo de respuesta empresarial, la que la sitúa integrada en la gestión, como una visión estratégica de un nuevo modelo empresarial. De existir un nuevo modelo empresarial, un nuevo paradigma de empresa, este no sería ajeno a un nuevo modelo de sociedad. La RSO se entendería como un proceso de evolución de las organizaciones hacia una mayor sostenibilidad de las mismas, que requiere, y a su vez forma parte, del proceso de evolución de la sociedad a la que pertenecen. Las organizaciones son subsistemas de sistemas mayores, en último lugar del sistema Tierra.
El pasado mes de noviembre un grupo de respetadas organizaciones internacionales del mundo de la empresa, de la gestión de los recursos y de la conservación de la naturaleza publicaba Business and Ecosystems un trabajo que advierte que las empresas deben adaptarse a la realidad de los ecosistemas de la Tierra. Poco antes, el Informe Stern sobre la economía del cambio climático analizaba las repercusiones del cambio climático y sus costes económicos concluyendo que “los beneficios de la adopción de medidas prontas y firmes superará con creces los costes económicos de la pasividad”.
Las organizaciones que sean capaces de integrarse en la sociedad contribuyendo a afrontar los retos a los que esta se enfrenta estarán en mejor posición de adaptarse y responder a los cambios que se vayan produciendo. Y estos retos globales, interrelacionados, de crisis sociales y de los ecosistemas de los que dependemos requieren entender la gestión de las organizaciones de una forma fluida, orgánica, sistémica. Estas organizaciones sostenibles son organizaciones más conscientes de su entorno, con mayor capacidad de respuesta y adaptación y por lo tanto organizaciones más resilentes.
Es deseable que nuestra sociedad del siglo XXI, enfrentada a los retos presentes, evolucione y sea capaz de superarlos. Las organizaciones y por ende, las personas que las formamos, deberemos mejorar nuestra forma de actuar en el presente para asegurar el futuro. Quizá ya sea momento de que la administración de nuestro hogar común (la economía) se preocupe de conocerlo primero (la ecología).
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