Boletín Ecores, abril 2008
 
Inversión e índices sostenibles


Opiniones

 

» Hacia donde va la ISR en España
Por Mª Rosario Balaguer Franch
Profesora Economía Financiera Universitat Jaume I
Investigadora del Instituto de Innovación Social - ESADE

En la comunidad financiera internacional, el concepto de Inversión Socialmente Responsable (ISR) ha llegado a una etapa estratégicamente interesante. Si hace unos años hablábamos de la ISR como un mercado nicho o un producto innovador en los mercados financieros, en la actualidad, la ISR se ha consolidado como un mercado potencial y dinámico, tanto desde el punto de vista de la oferta, como de la demanda, y con una amplia gama de productos y servicios. Desde los bancos éticos, pasando por los microcréditos, hasta los fondos de pensiones, el valor social de los instrumentos e instituciones financieras, especialmente en lo que respecta a fondos de inversión, ha experimentado una evolución que ha puesto en primera línea de actualidad la sostenibilidad en los modelos financieros.

En este sentido, después de varios años de cierta incertidumbre, se empieza a percibir el potencial que conlleva la ISR. En primer lugar, se han despejado las dudas sobre su rentabilidad: numerosas investigaciones han constatado y puesto de manifiesto que los fondos ISR son tan rentables como sus equivalentes convencionales. Por otra parte, los criterios de sostenibilidad ya no se aplican sólo a la inversión en bolsa, sino también a otros títulos como los bonos o hedge funds o fondos de capital riesgo. Además, se ha empezado a asumir el objetivo fundamental de la ISR, que se ha ido distanciando paulatinamente de los mecanismos de solidaridad: potenciar e impulsar la aplicación de políticas de RSE; la ISR se ha erigido, por tanto, en uno de los pilares que goza de mayor vitalidad dentro del amplio universo de la RSE.

Sin embargo, no podemos afirmar que estas tendencias se hallen plenamente consolidadas en el mercado financiero español, pues la ISR todavía sigue estando en una fase de desarrollo. En España, la ISR tuvo su punto de inflexión en 1999 con la aparición de los primeros fondos ISR, sin embargo, a lo largo de estos años, la ISR en nuestro país, no ha alcanzado los niveles de crecimiento de otros países europeos, y aunque en los últimos tiempos ha experimentado cierto dinamismo, especialmente en cuanto a la creación y comercialización de fondos ISR, ese dinamismo no ha traído asociado un incremento cuantitativo por lo que a volumen de patrimonio y partícipes se refiere, pues, a finales del año 2006, el volumen porcentual de capital en fondos ISR alcanzaba tan solo el 0,42%, una cifra marginal en el mercado financiero español.

Son varias las causas que han propiciado esta situación: desde la menor tradición de invertir en acciones, hasta la falta de demanda por parte de los inversores institu­cio­nales (que ha sido crucial en otros países), pasando por el débil impulso del sector público, y de las instituciones de gestión que comer­cializan estos fondos en España.

En este sentido, un primer paso que, sin duda, contribuirá a impulsar el desarrollo de la ISR en nuestro país es el lanzamiento el próximo 9 de Abril del FTSE4Good Ibex , que constituye el primer índice de sostenibilidad en España. Este índice facilitará a las gestoras y sociedades de inversión la creación de fondos ISR y permitirá a los inversores una fácil comparación con el rendimiento de otros índices tradicionales. El índice i ncluirá, entre otros, los valores de mediana y gran capitalización de la Bolsa española que actualmente están incluidos en el índice FTSE4Good, y está previsto que pueda ofrecerse a unas 83 empresas, las más grandes del país (algunas incluso de baja capitalización). La metodología y estándares de transparencia se basarán en criterios de selección variables, en línea con los estándares generales de FTSE4Good, que incluyen aspectos relativos a la gestión de riesgos laborales en la cadena de suministro, prácticas de lucha contra el cambio climático y las emisiones, relaciones con los grupos de interés, sostenibilidad ambiental o defensa de los Derechos Humanos universales, todos ellos establecidos con un alto nivel de exigencia, con el fin de estimular a las compañías a esforzarse por cumplirlos.

Por tanto, la puesta en marcha de un índice de estas características en el mercado financiero español constituye una importantísima iniciativa, que por otra parte, no deja de ser, una respuesta al creciente interés de los inversores por la ISR en nuestro país. Con este indicador se contribuirá al desarrollo de las prácticas empresariales responsables, y se ayudará a los inversores que deseen identificar a aquellas empresas que ya apuestan en su gestión por la RSE.

En mi opinión, la creación de este índice es una excelente noticia para el conjunto de la ISR en nuestro país, pues supone un importante salto cualitativo en la concepción de la RSE, que va a permitir trasladar las demandas de mejora en las políticas y prácticas en este campo. A partir de ahora, ahorradores e inversores tienen una herramienta para "castigar" o "premiar" a las empresas según sus criterios de conducta en el marco de la RSE.

 

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