Logo FED   Agua para centroamérica Librería Virtual Ecología y Desarrollo
Artículos Notas de Prensa Publicaciones colabora con nosotros Indicadores Ambientales Enlaces Documentos
  sábado, 22 de noviembre de 2008
inicio : especiales : café sostenible : opinión


Especial café sostenible: opinión
 
   
 

BENEFICIOS DEL CAFÉ DE COMERCIO JUSTO

Coordinadora Estatal de Comercio Justo

Tras el petróleo, el café es la materia prima que mueve más volumen de negocio en cualquier parte del mundo .La industria del café estima que en 2005 se consumieron a nivel mundial 116 millones de bolsas de 60 kilos. Es el “otro oro negro”, que ha visto caer el precio que se paga a los productores/as entre 1999 y 2000 en más de un 50 por ciento, situándose en la misma cifra que hace 30 años. En este desalentador escenario, el Comercio Justo proporciona a los cafetaleros una vía alternativa de comercialización, mitigando el abuso de mercado de los oligopolios. Desde la Coordinadora Estatal de Comercio Justo --CECJ- trabajamos para sensibilizar a la sociedad sobre los beneficios sociales y medioambientales de los productos de Comercio Justo, siendo el café el producto pionero.

En el mundo hay 25 millones de personas y sus familias que dependen del cultivo del café. El descenso de los precios en el mercado mundial, que según datos de la Organización Internacional del Café ha pasado de 1977 de 229,21 céntimos de dólar por libra a los 45,60 céntimos en 2001, subiendo hasta los 95,75 el pasado año, hace que lo que se paga a los productores/as por el precio de sus cosechas esté por debajo del coste de producción, cifra que no alcanza ni para cubrir las necesidades básicas de las familias productoras.

El café es uno de los productos que ha sufrido más el llamado "deterioro de los términos de intercambio", por el cual los precios de las materias primas se van haciendo menores cada año mientras los artículos derivados aumentan la cantidad pagada por ellos, dejando mayor margen a los intermediarios a costa de reducir el de los productores/as, con menor poder de negociación.

Esta injusta situación se produce, entre otros motivos, porque las multinacionales almacenan un volumen de grano del orden de la producción mundial anual, de forma que pueden controlar de forma casi absoluta el precio de los mercados mayoristas en función de la expectativa de cosechas, inundándolo cuando conviene forzar a vender barato el café a los otros productores/as y cerrándolo en otras épocas para aumentar las plusvalías. Pese a la multiplicidad de marcas, el número de agentes en el mercado del café es realmente pequeño, con 3 ó 4 grandes holding. La práctica totalidad de los millonarios beneficios que genera este negocio va a parar a estas empresas multinacionales del Norte.

Ante esta disyuntiva, los pequeños cafetaleros/as y los consumidores finales se sitúan en clara desventaja frente a las grandes multinacionales que controlan el transporte, la distribución y la comercialización del café a escala global. Según el informe “Business Inusual”, el 40 por ciento del mercado global del café se encuentra en manos de 4 compañías. Con ello, se ejerce un enorme poder de mercado tanto en la formación de precios de café verde al por mayor -a la baja- como en la venta del tostado a los consumidores, que pagan mayores cantidades que en nada tienen que ver con lo que perciben los productores/as. Con estas prácticas, se impide el desarrollo de un mercado libre, ya que la alta concentración dificulta la existencia de una competitividad que permita a consumidores y productores/as la capacidad de elección de compra o de venta, y, por tanto, también de la defensa de sus intereses libremente, provocando una situación injusta, ya que fuerza a los productores/as a vender sus cosechas en muchas ocasiones por debajo de coste.

En este desalentador escenario, el Comercio Justo proporciona a los cafetaleros una vía alternativa de comercialización, mitigando el abuso de mercado de los oligopolios y potenciando al mismo tiempo la mejora autóctona en las técnicas de producción del café, apostando por una alta calidad -la mayor parte del café de Comercio Justo tiene características gourmet-, beneficiosa con el medio ambiente, fomentando los cultivos ecológicos y con un impacto positivo sobre el desarrollo integral de sus comunidades.

En este contexto, la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, que aglutina a 34 organizaciones y tiendas de toda España, centra su labor, entre otros objetivos, en acercar los productos de Comercio Justo a la sociedad. Entre éstos, el café constituye el artículo estrella. Según el informe de Setem “Comercio Justo en España 2006”, el 62,3 por ciento de los productos de Comercio Justo que se vendieron en 2005 en España fue de alimentación y cerca de la mitad de este porcentaje lo representó el café.

Este producto es uno de los artículos pioneros en el Comercio Justo, iniciando las primeras relaciones entre grupos productores y comercializadoras de Comercio Justo, y dando lugar en 1988 al sello Max Havelaar –hoy el Fairtrade Labellings Organization Internacional (FLO).

El café producido bajo los criterios de Comercio Justo garantiza al consumidor que se ha elaborado en condiciones dignas, ya que se acuerda con las organizaciones un precio por la cosecha que permite cubrir los costes de producción e invertir en el desarrollo de las comunidades. A todo ello, se suma la eliminación de intermediarios innecesarios, estableciéndose relaciones comerciales más directas con las organizaciones productoras. Sin olvidar que se obtienen cafés respetuosos con el medio ambiente, favoreciéndose la diversificación productiva.

En Europa en 2004, según datos del informe “Fair Trade Europe 2005”, el porcentaje de mercado de café de Comercio Justo giraba entorno al 3 por ciento, con excepciones como Suiza que ascendió a un 6 por ciento o el Reino Unido, donde una de cada cinco tazas de café molido estaba producida y comercializada bajo condiciones justas, Condiciones que consiguen que se establezcan relaciones comerciales más justas y responsables, dando un trato preferente a los más desfavorecidos.

Promover que estas relaciones comerciales sean cada vez más solidarias y responsables es uno de los objetivos que persigue desde que iniciara su andadura, hace más de 10 años, la Coordinadora Estatal de Comercio Justo. La CECJ centra su labor en la coordinación de la comunicación entre las organizaciones, en la representación de sus miembros ante los organismos estatales e internacionales, así como en velar por el cumplimiento de los criterios de Comercio Justo, en el fomento del debate de éstos en las prácticas comerciales y en la sensibilización acercando el Comercio Justo como una herramienta real y eficaz de cooperación para erradicar la pobreza en las zonas más desfavorecidas.

Pobreza que en muchos casos, como se ha expuesto a lo largo de estas líneas, se refleja en las tazas de café que se consumen diariamente en todo el mundo. Gracias al Comercio Justo no todas son reflejo de esta injusta realidad, ya que de los cerca 90 millones de bolsas de 60 kilos que se exportan en el mercado global del “otro oro negro”, se estima que 5 millones son producidas bajo criterios dignos sociales y medioambientales. Aunque todavía queda mucho por hacer, estos datos reflejan que el duro trabajo desarrollado dentro del ámbito del café de Comercio Justo comienza a dar sus frutos.

Para más información: www.comerciojusto.org


   
 
             
Compartir:
digg
meneame
del.icio.us
         
 
Imprimir esta página
Imprimir esta página
Imprimir esta página
Imprimir esta página
 
 
Copyright ©1992 Fundación Ecología y Desarrollo · Todos los derechos reservados
Plaza San Bruno, 9 · 50001 Zaragoza · España Tel: + 34 976 29 82 82 · Fax: +34 976 20 30 92