"Negocios limpios, desarrollo global"


Opiniones

 

» Sobre transparencia e integridad

Por Teresa Royo - Analista, Programa de RSE, Ecología y Desarrollo

El pasado 26 de febrero se presentó en el Círculo de Bellas Artes la publicación “Negocios limpios, desarrollo global: el rol de las empresas en la lucha internacional contra la corrupción. Informe 2007”. A esta presentación asistieron interesados de distinta procedencia: grandes y medianas empresas, gobierno estatal, organizaciones de la sociedad civil, estudiantes, consultores, etc., todos ellos con interesantes propuestas y críticas que dieron lugar a intercambio de opiniones. Del acto, se desprendió un creciente interés por la transparencia informativa y una actitud positiva de cambio, aunque nos encontremos en el comienzo de un largo camino.

Durante las últimas décadas, se han llevado a cabo numerosos estudios que contemplan el problema de la corrupción a niveles locales y que señalan al sector público como lugar facilitador de prácticas corruptas, la implicación del funcionariado como catalizador de comportamientos corruptos en el sector privado, y, en general, la opacidad en la concesión de contratos y licencias públicas. Esto sugiere que no hay intercambio si no participan dos, que los acuerdos tácitos no son unilaterales. La intersección entre el sector público y privado y la ausencia normativa –variable entre países- es el espacio gris que facilita la sucesión de prácticas irregulares.

Existen numerosas teorías que lo explican y que señalan diversos factores simultáneos como los causantes: imperfección de los sistemas ejecutivo, legislativo y judicial; complejidad administrativa; impunidad; ausencia de incentivos positivos o negativos que sancionen o premien a las empresas según sus actos, a través de las decisiones de consumidores e inversores; etc.

¿Cuál es la novedad en la materia? Ahora las miradas críticas constructivas apuntan a una solución multilateral, en la que las empresas juegan un papel importante por su naturaleza: son grandes generadores de riqueza financiera y económica; están formadas por personas que en el seno de la misma, toman decisiones, interactúan con otras empresas, con el sector público o con la sociedad civil, y tienen intereses propios o corporativos; y finalmente, en cualquier organización existen parámetros morales y éticos implícitos, que crean una cultura de tolerancia asumida -o rechazada- por las personas que la componen.

Por esto y por otros motivos, las empresas tienen un rol fundamental: primero, deben reconocer el efecto pernicioso de la corrupción a todos los niveles para el funcionamiento económico del sistema y por ende, de su propia supervivencia; segundo, sabiendo que todos estamos expuestos a cometer actos irregulares es necesario concienciarse del riesgo, elevado al máximo, en la empresa, por el poder que ostenta y el tipo de actividad que desempeña (especialmente, en las empresas transnacionales); tercero, una empresa que sabe gestionar sus riesgos podrá hacer frente con mayor solvencia cualquier contingencia de tipo financiero, medioambiental, reputacional, etc. Los riesgos de exposición a prácticas corruptas deben integrarse como uno más para poder dar una respuesta en caso de producirse.

En el informe reconocemos las dificultades (por las rigideces culturales e ineficacia normativa) que llevan a una empresa a pensar que resistirse a cometer actos de corrupción puede tener el precio de quedarse fuera de juego. A pesar de esto, aumenta el número de empresas que perciben que participar en actos de corrupción implica un riesgos graves, por lo que prestan mayor atención a la mejora de sus sistemas de integridad corporativa.

Ante esta tendencia, nos preguntamos: ¿cómo están respondiendo las empresas españolas a las crecientes demandas de transparencia a nivel internacional?.

Para ello hemos elaborado un estudio comparativo de los sistemas de integridad de las empresas españolas de alto riesgo de exposición frente a sus homólogas europeas, valorando sus políticas anticorrupción, sistemas anticorrupción y la transparencia informativa de sus sistemas. Posteriormente, el análisis comparativo se centró en el sector de la construcción, de nuevo entre España y el conjunto de Europa. Y por último, el análisis de los sistemas de integridad corporativa en las empresas del IBEX35 y su evolución en los dos últimos ejercicios económicos.

La metodología de análisis y los indicadores de los sistemas de integridad del agregado de empresas europeas lo ha proporcionado EIRIS (1); y el análisis de los indicadores de sistemas de integridad de las empresas españolas está realizado por Ecología y Desarrollo, basado en la metodología de la organización británica.

Los principales resultados que se desprenden del estudio son alentadores por la detección de mejoras significativas a nivel de compromisos públicos y elaboración de políticas por parte de las empresas, si bien los sistemas de control y la transparencia informativa son dos áreas todavía muy incipientes entre nuestras empresas. Los principales rasgos de la conclusión final se resumen:

  • Las empresas españolas presentan un avance similar al de sus homólogas europeas en cuanto a políticas y compromisos públicos de lucha contra la corrupción
  • Ninguna empresa objeto de este análisis dispone de un sistema de gestión bueno o avanzado, y la proporción de empresas sin sistemas de gestión de la corrupción se duplican en España frente al resto de Europa
  • Gran parte de las empresas españolas apenas proporcionan información de sus sistemas de gestión de la corrupción, la transparencia informativa es un área por explorar entre nuestras empresas.
  • La evolución más significativa de las empresas componentes del IBEX35 se da en la asunción de compromisos formales de lucha contra la corrupción y en la adopción de mecanismos de denuncia anónima y formación de empleados relevantes.

Las recomendaciones que se desprenden del estudio van encaminadas al desarrollo de varios factores en la gestión de las empresas: primero, mejorar las políticas y prácticas de prevención y control de la corrupción, aplicables tanto en el país de origen como en terceros países; segundo, aplicar los mismos estándares de transparencia y lucha contra la corrupción en operaciones nacionales e internacionales; tercero, identificar e integrar la gestión de riesgos de corrupción dentro del mapa de riesgos generales de la empresa; y por último, desarrollar alianzas con los actores implicados en la prevención y control de la corrupción (gobiernos e instituciones multilaterales, asociaciones o iniciativas empresariales, organizaciones de la sociedad civil).

No obstante, las actuaciones de lucha contra la corrupción no se pueden quedar en las esferas de responsabilidad más altas. Individualmente, somos actores que pueden incentivar las buenas prácticas: como consumidores e inversores tenemos el poder y la responsabilidad de elegir productos de aquellas empresas que tienen unos sistemas de integridad corporativa eficientes, y como empleados de las mismas, debemos actuar acorde a la integridad que nos transmite la organización. De nuevo, la corresponsabilidad y la acción conjunta es el arma más efectiva para un profundo cambio cultural.

(1) - EIRIS es la empresa británica líder que provee análisis ético, medioambiental y social de más de 2,800 empresas de toda Europa, Norte América, y Asia Pacífico, para más de 70 clientes institucionales. Con sede en Reino Unido, oficinas en EEUU y en Japón, y sus socios analistas locales (Ecología y Desarrollo en España para el análisis de las empresas españolas, portuguesas y latinoamericanas), combina la riqueza de su experiencia y conocimientos de los mercados de inversión socialmente responsable.

 

 

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