» La corrupción: un "cómplice traidor" de la actuación empresarial
Por Ángel Javier Ibisate - Jefe Dpto. de Responsabilidad Corporativa y Calidad, Red Eléctrica de España.

Después de más de cinco años trabajando en lo que en Red Eléctrica llamamos la responsabilidad corporativa me atrevo a afirmar que el conjunto de actividades y proyectos que se hacen desde las empresas, y también desde las administraciones u otros organismos en pos del desarrollo sostenible, no son más que un conjunto de acciones paliativas para resolver las enfermedades de este mundo actual, principalmente en los campos ambiental y social.
Dentro de las enfermedades que sufre nuestro planeta, no sé si valorado suficientemente, es, sin duda, la corrupción una de las más graves con las que se han encontrado y se van a encontrar las sociedades de los diferentes países en el siglo que ahora estamos comenzando. Su enorme peso y su no menos despreciable frecuencia son una de las causas principales de la acumulación de riqueza en algunas personas o entidades y del empobrecimiento de las sociedades, en general. Este fenómeno se ve claramente aumentado en los países en vías de desarrollo y en aquellos otros cuya situación es incipiente en cuanto a condiciones mínimas de salubridad, medios y progreso.
La corrupción puede definirse como el uso inadecuado de posiciones de decisión y de poder para obtener unos beneficios o situaciones privilegiadas, fuera de toda ética y honradez, que en otras situaciones, quizá no se pudiesen conseguir.
Aunque existen muchas formas de corrupción, las más comunes son la extorsión ( amenaza de pública difamación o daño semejante que se hace contra alguien, a fin de obtener de él dinero u otro provecho) y el soborno (efecto de corromper a alguien con dádivas para conseguir algo de él). Sin embargo, también existen otro tipo de actuaciones que provocan el mismo o similar efecto en la sociedad. Me refiero al maquillado de resultados, al fraude, a la financiación, fuera de la legislación, de partidos políticos, o al uso inadecuado de información privilegiada. Todas estas situaciones, en las cuales las empresas han tenido y van a tener mucho que decir en el futuro, son palancas de la pobreza y de la desintegración de mercados y por supuesto de la creación de grandes barreras a la competencia leal.
Una empresa comprometida con el futuro, que busque la excelencia, debe posicionarse claramente frente a este tipo de situaciones y debe saber competir en igualdad de condiciones en la búsqueda de sus resultados y de su crecimiento. La empresa del futuro, que se tilde como ‘'responsable y sostenible'', debe tener una actitud clara, inequívoca y transparente en la defensa de la ética y del juego limpio.
¿Como deberían las empresas trabajar en pos de este objetivo que prácticamente nunca aparece entre los principios básicos de actuación de las mismas?
Aunque podría generalizarse, voy a contestar utilizando la manera en que Red Eléctrica de España ha puesto en marcha este compromiso inexcusable, que por otro lado es pieza esencial de su sistema de gestión de la responsabilidad corporativa.
Nuestra gestión se basa en cinco grandes ejes.
El primer vector lo constituye el posicionamiento abstracto de partida. Es absolutamente esencial que en algún elemento de índole estratégica quede reflejado un posicionamiento empresarial inequívoco de prevención de la corrupción. Red Eléctrica cita textualmente en su política de responsabilidad corporativa el principio de "respetar escrupulosamente la legislación vigente en los campos de actividad y países donde esté presente el grupo REE, evitando estar involucrada en cualquier tipo de corrupción, incluyendo la extorsión y el soborno".
El segundo vector es la existencia de un código ético, que alcance a toda la plantilla y que refleje de una forma clara como la empresa desea que sus empleados se muestren y evidencien un comportamiento ético y transparente. El nuevo "Código ético y valores corporativos" de la empresa establece un apartado, denominado "sobornos, corrupción y comisiones ilegales", que entre otros puntos refleja que "está prohibida toda práctica de corrupción, soborno o pago de facilitación en todas sus formas activas y pasivas, ya sea por medio de actos u omisiones o mediante la creación o el mantenimiento de situaciones de favor o irregulares".
El tercer vector consiste en incluir dentro del modelo de competencias de las empresas, de las políticas de la alta dirección o de cualquier otro tipo de norma corporativa, el compromiso ético de todos sus directivos. En REE existe un modelo de liderazgo con más de 40 parámetros de control cuyo cumplimiento representa para sus gestores el 15% de la retribución variable. Uno de ellos se refiere, de forma categórica y sin discusión, al comportamiento honesto y visible en el desarrollo de sus funciones y responsabilidades.
El cuarto vector consiste en establecer con total claridad la propiedad dentro de los procesos de las diferentes gestiones que realiza la empresa y de definir el responsable de los acuerdos o actuaciones que puedan suponer un beneficio directo o diferido para terceros. En este sentido deben establecerse sistemas, comisiones de control u otros métodos, a través de los cuales verificar que todas las actuaciones que se realizan cumplen con estos principios. En Red Eléctrica la Comisión directiva de la responsabilidad corporativa, el departamento de Auditoría Interna y Cumplimiento y el Gestor Ético son los principales artífices del compromiso ético dentro de la empresa. Las múltiples comisiones y grupos de trabajo, existentes en numerosos campos de actuación, son los soportes tácticos de los cuales se obtiene esta información y se encargan de obtener las evidencias del cumplimiento escrupuloso.
El quinto y último vector lo constituyen los diferentes mecanismos para denunciar conductas inadecuadas de las empresas a disposición de todos los grupos de interés. Estos canales de denuncias, por incumplimientos del código ético, deben tener un alcance global a todas las partes interesadas, deben asegurar la confidencialidad de los procesos y deben recoger el compromiso de que en ningún caso habrá represalias posteriores. Red Eléctrica, desde mayo de 2007, posee editada y aprobada por el Comité de dirección, una guía de actuación denominada "Gestión de consultas y denuncias del código ético" que recoge explícitamente las diferentes maneras de realizar una consulta o de plantear una denuncia por un posible incumplimiento de alguno de sus apartados. Estos canales deben alcanzar a todos los grupos de interés y no sólo tener una difusión limitada a los miembros de la organización.
Sin duda alguna, y como resumen, la corrupción y cualquier otra forma de actividad que suponga un atentado contra la ética y contra las sociedades, representa un elemento clave en la gestión de una empresa sostenible y responsable y, desde luego, que quiera ser excelente.
La mejor forma de actuar en estos campos es el diseño preventivo y la sensibilización, clara e inequívoca de todos los empleados, acerca del compromiso empresarial de alcanzar una comportamiento ético y transparente en cualquier actuación que realicen las compañías.
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