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Responsabilidad social empresarial y transparencia en el sector
de la construcción


Opinión

» Largos no son los días de vino y rosas

Por Eva Ramos – Directora del Programa de RSE, Ecología y Desarrollo , España

 Tras una década de bonanza el sector inmobiliario en España empieza a mostrar signos de agotamiento. Las altas tasas de crecimiento están ralentizándose. Ante el cambio de ciclo, los profesionales del sector han apostado por la necesidad de afrontar el nuevo escenario mediante estrategias basadas en la diversificación, la búsqueda de nuevos nichos de mercado, la internacionalización, y la responsabilidad social, que ha sido señalada como una de las tendencias del sector inmobiliario en el nuevo ciclo.

La responsabilidad social, a diferencia de los modelos de filantropía empresarial más tradicionales, pretende incentivar la adopción de buenas prácticas a lo largo de la cadena de valor de la organización (I+D+i, aprovisionamiento, producción, marketing, distribución y servicio postventa) que redunden sobre la calidad de las relaciones de la empresa con todos sus grupos de interés (accionistas, empleados, proveedores, medio ambiente, comunidad, etc.) dando respuesta a necesidades sociales y ambientales y mejorando su competitividad simultáneamente. Ello supone el reconocimiento de que, ante una situación radicalmente diferente a la vivida por el sector en los últimos años en los que la oferta imponía sus leyes sobre la demanda, diferentes habrán de ser las estrategias de las empresas para abordar los nuevos riesgos y oportunidades que el cambio de ciclo conlleva.

Este reconocimiento es necesario ya que además del cambio de ciclo, otro riesgo amenaza al sector. Su crecimiento ha sido inversamente proporcional al empeoramiento de la percepción que sobre él tiene la opinión pública, corroborado por los datos ofrecidos por Transparencia Internacional. En mayo de 2007 la organización denunciaba que España había retrocedido siete años en la lucha anticorrupción al regresar a la posición en la que se encontraba en 1999 en el índice de percepción de corrupción (puesto número 23 del ranking de 2006). Esta evolución negativa se debía, a juicio del catedrático Manuel Villoria , miembro de TI España, a la corrupción urbanística, fundamentalmente en el ámbito local, " en un volumen y extensión que han sorprendido a todos " (1). Como denuncia el informe, “ El problema de fondo no está en las actuaciones corruptas de actores individuales, sino en la corrupción institucionalizada vinculada a la obtención ilícita de fondos para los partidos. Éste es el principal cáncer y en el que el nuevo Gobierno deberá demostrar voluntad moralizadora (2) .

Hace dos décadas existía la idea de que la corrupción era como el aceite de los engranajes al reducir la burocracia y permitir incrementar la eficiencia de ciertos procesos gubernamentales. En los últimos años esta visión ha sufrido un giro de 360 grados al analizarse este fenómeno no sólo en su dimensión económica, sino también en su dimensión social. Actualmente existe un consenso generalizado en torno al efecto perverso que ejerce sobre el desarrollo. La comparación del índice de control de la corrupción elaborado por el Banco Mundial y del PIB per cápita de varios países muestra la existencia de una alta correlación entre ambos indicadores, lo cual sugiere que los altos niveles de corrupción están asociados con bajos niveles de desarrollo (3). Pero la corrupción no sólo frena el desarrollo social, también lastra el crecimiento económico del sector privado al otorgar ventajas competitivas a quienes carecen de ellas, y distorsionar la libre competencia y encarecer las transacciones, ya que, según el Banco Mundial, el pago de comisiones agrega al menos un 10 % a los costos de hacer negocios.

Esta distorsión no afecta únicamente a los países en desarrollo. Como apunta Transparencia Internacional en su último Informe sobre la Percepción de la Corrupción en el Mundo (4) publicado en 2007, la corrupción de funcionarios públicos de alto rango en países de bajos ingresos implica también a los países mejor posicionados en el índice de transparencia, es decir a los países más desarrollados. Es decir que, las compañías multinacionales y las instituciones financieras tienen una gran parte de la responsabilidad en el uso de prácticas corruptas en los países más pobres ya que, como afirma Transparencia Internacional, “ con frecuencia el dinero de los sobornos procede de multinacionales con sede en los países más ricos del mundo " (5) afirmación que parece ser respaldada por el caso Siemens, una multimillonaria malversación de fondos (se estima en más de 200 millones de euros) que habrían sido destinados por el grupo industrial alemán al pago de sobornos para conseguir contratos en África, Asia, Latinoamérica y Europa , y que han supuesto a la compañía, por ahora, unos costes totales de algo más de 1.500 millones de euros, entre multas, devoluciones de impuestos y gastos de investigación (6).

Pero no hace falta trasladarse a Alemania o a otros continentes para encontrar casos de corrupción. En España, según el fiscal anticorrupción Carlos Castresana “ uno de cada cinco euros es generado por la economía sumergida […]. El problema principal de España es que tenemos un nivel de más del 20% del Producto Interior Bruto de economía sumergida, eso propicia no solamente el lavado de dinero sino cualquiera de las modalidades de corrupción que se pueda imaginar (7). Y desafortunadamente, existen indicadores que apoyan esta afirmación. Por ejemplo, los billetes de 500 euros suponen el 65% del total de dinero en circulación en España que, en 2007, se mantuvo como el país de la zona euro con más billetes de esta denominación, el 26,6% del total según los datos publicados por el Banco de España y el Banco Central Europeo. Si la comparación se remonta a la entrada en vigor de la moneda única en enero de 2002, en 5 años estos billetes se han multiplicado por 8,6 en España y por 6,8 en la zona euro. En lo que respecta a la proporción de estos billetes que están en manos de los españoles, ésta ha pasado en el mismo periodo del 21,3% al 26,6%, lo que supone un aumento del 5,3%. Los expertos atribuyen la proliferación de billetes de 500 euros a que los españoles prefieren el efectivo a cualquier otro activo financiero, así como al blanqueo de capitales y al "boom" del sector de la construcción, en el que muchos pagos se hacen en "negro" (8). Por tanto, España no sólo no ha avanzado en los últimos años en lo referente al control de la economía sumergida, del blanqueo de dinero y de la corrupción sino que más bien parece haber retrocedido.

Cabe preguntarse cómo va a abordar España en general y el sector de la construcción en particular esta situación. Ante el cambio de ciclo sólo caben dos actitudes: aterrizar como se pueda o incorporar lo antes posible una actitud más responsable, que promueva un modelo urbanístico más sostenible. La mala imagen del sector no puede remediarse únicamente mediante campañas de comunicación, es preciso que las empresas inmobiliarias adopten una nueva cultura en la que existan mecanismos de autorregulación y transparencia que le permitan recuperar su función social para hacer efectivo el derecho de los ciudadanos a disfrutar de una vivienda digna y asequible. Y para ello la corresponsabilidad es clave, de las empresas del sector pero también de las administraciones públicas y de los consumidores.

(1) - Jaime Ortiz (2007): “Un informe detecta un retroceso de siete años en la lucha anticorrupción en España”. Diario Deia, 25 de mayo de 2007.

(2) - Carlos Sánchez (2007): “Demoledor informe internacional: la corrupción urbanística dispara el precio de la vivienda en España”. El Confidencial, 25 de mayo de 2006.

(3) - Echevarría, K. (2004): Corrupción e indicadores de gobernabilidad . IX Congreso Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública , Madrid, España, 2 – 5 Nov. 2004.

(4) - Transparencia Internacional (2007): Índice de Percepción de la Corrupción 2007.

(5) - Juan Montes (2007): “Los sobornos en los países pobres provienen "con frecuencia" de multinacionales extranjeras”. Cinco Días, 26 de septiembre de 2007.

(6) - EFE (2007): “Los escándalos por corrupción le cuestan a Siemens 1.500 millones de euros”. Cinco Días, 8 de noviembre de 2007 y Lidia Conde (2006): “Destapada una red de pago de sobornos en Siemens”. Cinco Días, 18 de noviembre de 2006.

(7) - EFE (2003): “Uno de cada cinco euros generados en España procede de la economía sumergida”. El Mundo, 12 de diciembre 2003.

(8) - EFECOM (2007): “Billetes de 500 euros suman ya el 65% del total de dinero en circulación”. El Economista, 9 de abril de 2007.

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