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  martes, 06 de enero de 2009
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La crisis económica: ¿una amenaza para la RSE o una oportunidad para la consolidación y la integración?

Por Charles Castro - Ecología y Desarrollo

El creciente pesimismo sobre el estado de la economía española ocupa cada día con más frecuencia y fervor los titulares de los principales medios de comunicación del país. Sin embargo y desgraciadamente esta crisis no es una invención mediática ni fruto de la propaganda política. La deceleración económica es real y está teniendo serias consecuencias en algunos de los sectores de la economía que han sido el motor principal durante el prolongado periodo de expansión que vivió el país durante la última década y media. Obviamente mucha de esta expansión se ha debido a excesos – urbanísticos, crediticios y de consumo -- que no son sostenibles a largo plazo. Dado estos desequilibrios reales no es de sorprender que ha venido con tanta vehemencia la actual corrección económica. Con creciente nitidez, los principales indicadores económicos confirman que la situación es drástica y que ha sido fruto, entre otras cosas, de una combinación tóxica del estallido de la burbuja inmobiliaria, del precio elevado del petróleo (causado por la creciente demanda global de petróleo) y de los efectos colaterales de la crisis hipotecaria en EEUU.

A los grupos que hemos estado trabajado durante los últimos años para lograr que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) se consolide entre las empresas españolas, nos surgen varias dudas en esta coyuntura tan complicada y plagada de muchas incertidumbres.

¿Afectará la incipiente recesión económica los avances que hemos visto entre las empresas españolas en materia de Responsabilidad Social Empresarial?

¿Sobrevivirá la RSE las primeras rondas de recortes presupuestarios y ajuste de gastos?

Recientemente, el Director General de Economía Social del Ministerio de Trabajo e Inmigración, Juan José Barrera se planteó esta misma cuestión, comentando que en momentos de mayor debilidad es cuando se podrá ver si realmente la RSE es algo más que una estrategia de marketing propia de periodos de auge o un instrumento válido para enfrentarse a un proceso económico de posibles ajustes laborales.

Un número creciente de expertos en la materia opinan que la crisis económica pondrá a examen la RSE en España y que nos ayudará a comprobar la profundidad del compromiso real de las empresas hacia un modelo de gestión más sostenible.

A primera vista las respuestas a las preguntas planteadas anteriormente parecen bastante sencillas.

Las empresas que han utilizado la RSE únicamente como relaciones públicas, para reforzar su imagen corporativa o para un lavado de imagen, abandonarán la RSE en tiempos de contracción y crisis porque no entienden el valor real de la RSE. Iniciativas que son principalmente de marketing y que por consecuencia no están integradas dentro de las operaciones centrales de la empresa probablemente se verán recortadas durante esta recesión.

Esta es la RSE de primera generación que se caracteriza por ser defensiva y reactiva, no aporta valor a la cuenta de resultados, y está visto como gasto y no como un componente central de las operaciones de la empresa. Estas prácticas RSE suelen no estar arraigadas transversalmente en todos los ámbitos de la empresa y es muy probable que sufran muchos recortes durante la actual crisis económica. Para empresas en este estado de evolución, la RSE es un adorno que únicamente sirve para campañas de marketing y relaciones públicas y que es considerada, en muchos casos, una distracción a la empresa de su cometido central que es crear valor para sus accionistas.

Sin embargo las empresas que realmente creen en la RSE como una estrategia para mejorar la gestión de sus empresas no la abandonarán en tiempos de crisis porque la RSE está completamente integrada en su estructura de gestión. Estas empresas gestionan efectivamente sus aspectos ambientales, sociales, éticos y de gobierno corporativo – la esencia de la RSE – y reconocen que el éxito de la empresa y la sostenibilidad están entrelazados y se refuerzan mutuamente. Para estas empresas, las iniciativas RSE dan acceso a nuevos mercados y les permiten diferenciarse de la competencia. Para estas empresas la continuidad de prácticas RSE son indispensables y críticas para sortear la crisis económica.

Esta es la RSE de segunda generación. Para empresas en este estado de evolución, las actividades de la RSE no son iniciativas secundarias, de adorno o complementario al éxito de la empresa sino ingredientes fundamentales para el éxito empresarial. Esta RSE prosperará durante la crisis. Las empresas que incorporan la sostenibilidad a largo plazo dentro de sus operaciones estarán en mejores condiciones para afrontar las dificultadas de una deceleración económica dada su experiencia en la gestión de riesgos en todos los ámbitos de operación de la empresa.

Sin embargo las cosas no son tan simples ni tan fáciles. La evolución de la RSE en España en este periodo tan complicado también dependerá en buena medida de la continuada existencia de incentivos que sigan empujando a las empresas a adoptar prácticas en materia de la RSE.

Las preguntas clave al respecto son:

•  Seguirán los inversores apostando por empresas que cumplen criterios ambientales o sociales;

•  Seguirán los consumidores a través de su poder de compra premiando a empresas más éticas o las que fabrican productos o servicios más respetuosos con el medioambiental o con beneficios sociales;

•  Seguirá habiendo incentivos o ayudas públicas para la adopción de prácticas RSE en las empresas;

•  Favorecerán las AAPP, vía la compra pública verde, la producción más sostenible.

 

Las respuestas a estas preguntas determinarán en buena medida la evolución de la RSE entre las empresas españolas en los próximos meses y años. En el mejor de los casos, la crisis económica puede resultar ser una buena oportunidad para crear una nueva criba de empresas punteras en materia RSE.

Las empresas que consideran que la RSE es una estrategia central y una nueva forma de concebir las relaciones con los distintos grupos de interés, seguirán apostando fuertemente por la RSE incluso en tiempos de crisis. En cambio, las empresas que la consideran un adorno o algo secundario no tendrán el más mínimo reparo en abandonarla en cuanto la coyuntura económica se torne difícil y complicada.


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