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  martes, 07 de octubre de 2008
inicio : ecología practicable : rociadores de ducha

Rociadores de ducha
 

El uso de la ducha representa una elevada proporción del consumo de agua doméstico. Si se tiene en cuenta que al ducharnos utilizamos un caudal de aproximadamente 20 litros por minuto, y que el tiempo medio de una ducha se estima en 5 minutos, los volúmenes consumidos por ducha pueden llegar a ser de 100 litros. Esta cifra sería muy preocupante si no fuera por el hecho de que realmente existen opciones muy sencillas para disminuir esta cantidad hasta en un 50%.

Una correcta actuación para reducir la cantidad de agua consumida en la ducha debe ir encaminada en dos sentidos:

• Limitar el tiempo de ducha optimizando la utilización del agua (cerrar el grifo mientras nos enjabonamos, evitar tiempos prolongados bajo el agua, etc.).

• Instalar tecnología ahorradora que reduzca el caudal de salida.

A pesar de que la descripción técnica de los mecanismos de ahorro se basa en los cabezales de ducha tipo teléfono, por ser los más extendidos en los hogares, todas las especificaciones se pueden aplicar a los rociadores empotrados en muro propios de instalaciones públicas (vestuarios de empresas, centros deportivos, etc.).

Ateniéndonos a la localización de los propios sistemas ahorradores, diferenciamos entre los que se sitúan internamente en el cabezal, y los que se pueden colocar externamente, como mecanismo adicional.

Por lo general, los dispositivos externos ofrecen la posibilidad de adaptarse a la mayoría de los cabezales, lo que permite reducir de una manera sencilla y rápida el consumo de agua. Sin embargo, suelen presentar cierto rechazo por parte del consumidor, ya que en algunos casos presentan un diseño menos integrado en la ducha.


Rociadores de ducha eficientes

El ahorro de agua de las duchas eficientes se consigue a través de diferentes mecanismos que pueden encontrarse combinados entre sí en función del modelo elegido.

Mezcla con aire

Una de las opciones más extendidas consiste en mezclar aire con agua de manera que el chorro proporciona la misma sensación de mojado consumiendo aproximadamente la mitad de agua. Esta medida suele ir acompañada de un aumento de la presión de salida y del tamaño de la gota. Este efecto se conoce comercialmente como perlizado .

Reducción del área de difusión

Por lo general, parte del agua que sale por un cabezal de ducha no se aprovecha adecuadamente. Este hecho se debe a que, para aumentar la sensación de abundancia y mal entendido confort, se tiende a sobredimensionar el área de difusión. La simple concentración del chorro de salida consigue en las duchas eficientes un considerable ahorro sin reducir la cantidad de agua útil por unidad de superficie.

Reducción de caudal

La reducción de caudal, ajustando éste a valores razonables de consumo, es la opción que debe servir como base para cualquier elemento eficiente.

El caudal que se considera correcto (a 3 bar de presión) es de 10 litros por minuto en el ámbito europeo o 2,5 galones por minuto en Estados Unidos (9,5 litros por minuto aproximadamente). Este caudal garantiza un servicio adecuado y se aleja bastante de los 20 litros que, a esta misma presión, ofrecen muchos cabezales de ducha tradicionales.

A la hora de reducir el caudal es importante considerar que la presión de agua no es constante en todas las instalaciones, habiendo variaciones incluso en función del horario.

Por ello, realizaremos una clasificación de los reductores de caudal según su posible adaptación a las variaciones de presión. Así, encontramos dos grandes grupos: limitadores de caudal estáticos y controladores de caudal.

El funcionamiento de los limitadores de caudal estáticos se basa simplemente en la disminución de la sección de paso del agua, mermando por lo tanto la cantidad de agua que pasa por un punto. En general, funcionan correctamente a las presiones de servicio habituales (entre 1 y 3 bar), pero no garantizan unas óptimas condiciones de servicio a bajas presiones. En el mercado se reconocen porque sólo garantizan una reducción determinada de caudal (habitualmente entre un 40 y un 50%) en un rango determinado de presiones, sin asegurar un caudal fijo.

Existen diferentes presentaciones comerciales, entre las que destacan los estranguladores, que reducen la sección de paso aumentando el grosor de las paredes de los conductos, y los discos con orificios graduados en el centro. Como opción más avanzada, se pueden adquirir modelos con discos intercambiables con diferentes graduaciones. Éstos nos permitirán, por lo menos, un ajuste a las condiciones generales de nuestra instalación.

Los controladores de caudal, más sofisticados que los anteriores, pero de similar apariencia externa, se comportan de una manera dinámica en función de la presión a la que son sometidos. Habitualmente están compuestos por una pieza de plástico en forma de anillo situada en un punto por donde debe pasar toda el agua. Cuando la presión sobre la goma es muy alta, ésta se tensa, reduciendo el paso de agua, mientras que cuando la presión disminuye, el anillo se relaja, aumentando la sección de paso.

Los diferentes tipos de compuestos plásticos y la combinación con determinadas secciones permiten garantizar unos caudales fijos dentro de las presiones estándar (llegando hasta los 5 bar de presión).

Algunas duchas de teléfono ofrecen diferentes opciones de salida en el propio cabezal, poniendo en marcha otros sistemas que también favorecen el ahorro de agua.

Entre las alternativas más comunes destaca el denominado atomizado, que produce una dispersión más fina de las gotas de agua (niebla), creando una sensación mayor de humedad con menor caudal. En este grupo también se puede incluir el chorro pulsante o champagne, basado en una casi imperceptible interrupción del flujo de agua realizada de manera repetida. En principio la función de este mecanismo es provocar una sensación de masaje (y es así como se oferta comercialmente), pero indirectamente también consigue un ahorro de agua.

 

Mecanismos adicionales externos

Tal y como se ha comentado anteriormente, existen diferentes opciones en el mercado que nos permiten reducir el consumo sin sustituir nuestro cabezal de ducha. Los principales mecanismos son los siguientes:

Reductores de caudal. Generalmente de tipo estático (limitadores), se pueden enroscar al flexo de la ducha, tanto al principio como al final. Además, diferentes marcas comerciales ofrecen para sus modelos más comunes una serie de accesorios (discos, reductores, etc.) que se colocan en el interior del cabezal de la ducha, eliminando de esta manera cualquier efecto estético indeseado.

Interruptores del flujo de agua. Este sencillo sistema se coloca al inicio del flexo de la ducha y su única misión es la de bloquear el paso del agua sin tener que cerrar el grifo. De esta manera se evita manipular la mezcla de agua (sobre todo en los grifos bimando), facilitando las operaciones de cierre en los momentos en los que el flujo de agua no es imprescindible (enjabonado). Existen elementos adaptados específicamente para los rociadores empotrados en pared.



Ampliar información:



www.agua-dulce.org

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