Para disminuir las emisiones de CO2 derivadas
del consumo de energía en el hogar es
importante conocer cómo se distribuyen
éstos. De esta manera, es conveniente
llevar a cabo las acciones adecuadas donde se
puedan conseguir mayores reducciones.
El consumo
energético en los hogares depende de
algunos factores muy importantes, como son la
situación geográfica, modificando
el consumo en calefacción y aire acondicionado,
calidad de vida, etc. Los datos que aquí
se ofrecen, por tanto, deben entenderse como
valores medios:
El frigorífico
se encuentra a la cabeza en el consumo eléctrico
doméstico. Por este motivo hay que prestarle
atención. Antes de comprar un frigorífico
nuevo, ten presente el tamaño necesario.
¿Sabías que el consumo anual de
este equipo puede aumentar en alrededor de 100
kWh (es decir, 45 kg de CO2 emitidos) por cada
100 l de capacidad del aparato? Para una persona
es suficiente con un frigorífico de entre
100 y 150 l. Para dos personas 200 l podría
ser suficiente. Y para cuatro personas calcule
entre 300 y 350 l.
No olvides
consultar su clasificación en la etiqueta
energética antes de comprarlo. El ahorro
entre un frigorífico clase A respecto
a uno clase G, puede ser de hasta 450 kWh anuales,
equivalentes a unos 200 kg de CO2.
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