El escrutinio externo, tercer pilar del concepto de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), implica que la responsabilidad social de las empresas puede ser medida, en parte, por la respuesta que éstas dan a las necesidades de sus distintos stakeholders o grupos de interés.
El escrutinio sobre RSC tiene su paradigma en la reciente evolución de los mercados financieros, donde se pone de manifiesto la importancia de incorporar políticas de Responsabilidad Social en la gestión empresarial; la inversión socialmente responsable (ISR), inversión sostenible, o inversión RSC, que incorpora consideraciones sociales y medioambientales al tradicional análisis financiero, está ganando una aceptación creciente en el mundo financiero.
Mediante la ISR, se tienen en consideración aspectos sociales y medioambientales en las decisiones de inversión, con el objetivo de que personas y organizaciones pongan su dinero a trabajar en la misma dirección que sus convicciones, idearios o programas. Este tipo de inversión permite, por ejemplo, el que los inversores decidan si quieren o no tener su dinero invertido en actividades que estén relacionadas con la industria del armamento. Es decir, permite, por un lado, eliminar de las inversiones aquellas actividades que atentan contra las convicciones del inversor, y por otro lado permiten que el inversor decida que tipo de actividades quiere apoyar. Es decir, la ISR supone reforzar los derechos de propiedad de los inversores, eligiendo éstos las características sociales y ambientales de las compañías en las que invierten.
Pero también, como demuestran las políticas de inversión de un número creciente de inversores institucionales, supone considerar que las características de RSC de una compañía son en sí mismas un indicador de la calidad de sus prácticas de gobierno corporativo e incluso de su futuro rendimiento bursátil.
Aunque en España el mercado de productos financieros que incorporan criterios de responsabilidad social es todavía incipiente, en el ámbito internacional viene desarrollándose rápidamente. En EE.UU., las inversiones que incorporan criterios de responsabilidad social suponen ya más del 10% del total. El mejor escaparate de la importancia de este tipo de inversión se encuentra en los llamados índices índices de sostenibilidad; entre otros, Dow Jones Sustainability Group Index, o la serie de índices FTSE4Good.
En otros países se observa que la tendencia es similar, siendo especialmente acusada en los países de la Unión Europea. Por ejemplo, en Gran Bretaña y Alemania se ha impuesto como medida legislativa la obligación de transparencia informativa por parte de los gestores de fondos de pensiones en cuanto a la valoración de la responsabilidad social de las empresas participadas. En España, los primeros fondos ISR fueron lanzados durante el año 1999.
La Fundación Ecología y Desarrollo es el miembro español de Sustainable Investment Research International Group (SiRi Group), organización internacional especializada en el rating sobre RSC; como tal, la Fundación Ecología y Desarrollo investiga y analiza las actividades sociales y medioambientales de las compañías españolas cotizadas, utilizando una metodología común y compartida con los socios internacionales de SiRi Group.
En colaboración con los socios europeos de SiRi Group y Euronext, la Fundación Ecología y Desarrollo participa anualmente en la elaboración de un informe sobre la situación y evolución los fondos de inversión socialmente responsables en Europa. A partir de estos informes, CSR Europe ha dispuesto una base de datos que contiene las características principales de cada fondo de inversión socialmente responsable en Europa, accesible en Internet en la dirección http://www.sricompass.com
El Instituto Persona, Empresa y Sociedad (IPES) gestiona un "Observatorio de los fondos de inversión éticos, ecologicos y solidarios en España". IPES es un instituto de investigación dependiente de la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE) y anualmente elabora un informe sobre la situación de los fondos ISR en España.