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Boletín ecores: primera circular electrónica en lengua española sobre economía y responsabilidad social empresarial
Noviembre 2007


Deslocalización industrial y responsabilidad social empresarial ¿agua y aceite?



 Introducción

Deslocalización industrial y RSE, ¿agua y aceite?
 
 

Hace 35 años la planta de Siemens Elasa en Zaragoza iniciaba sus actividades. Hace tres años era calificada como un centro productivo de referencia. Hoy esta planta cierra sus puertas; 310 personas quedan sin trabajo. [ +++ ]

 
 La noticia

Siemens decide cerrar su planta de Zaragoza…
 
 

La empresa alega "pérdidas insostenibles" y la Diputación General de Aragón "condena" la decisión y reclama alternativas. La plantilla achaca la crisis a la "pasividad" de sus directivos "irresponsables" y convoca paros. [ +++ ]

 
 Opiniones

 El ERE para los trabajadores de la fábrica de Elasa en Zaragoza se presentará en diciembre
 
 

La empresa explica que el cierre obedece a costes de producción no competitivos con los países asiáticos y al derrumbe del mercado de los terminales de telefonía pública. A cambio ofrece un plan de recolocación y traslado de 70 empleados a otras empresas del grupo. [ +++ ]


Los trabajadores proponen su reubicación en una de las tres líneas de negocio con futuro en Siemens
 
 

Rafael Martínez Segura, miembro de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CCOO) en el Comité de Empresa de la planta Siemens Elasa, enumera otras variables a tener en juego además de la rentabilidad, y propone reubicar a los trabajadores en líneas de negocio con futuro. [ +++]

 
Sentido, alcance y posibilidades de hacer frente a los procesos de deslocalización
 
 

Santiago Coello, Consejero Delegado y Director General de la empresa pública aragonesa Savia Capital Inversión, enumera pros y contras de la deslocalización y señala que, frente a un cierre, deben emplearse recursos en brindar alternativas a los trabajadores. [ +++ ]

 
La RSE, en la mayoría de los casos, es cuestión de fe
 
 

El periodista José Luis Ainoza cuestiona: “Los responsables políticos han reiterado una frase que pertenecía al ámbito pragmático del empresariado ‘Las compañías nacen, se desarrollan y mueren...y nos tenemos que acostumbrar a eso’”. [ +++ ]

 
Un error de cálculo con consecuencias
 
 

Hace tres años la planta de Siemens en Zaragoza era nombrada “centro de referencia mundial”. ¿Cómo se pasa de esa calificación al cierre? Luis Menéndez, jefe de Economía del Heraldo de Aragón, sostiene que como Siemens recibió apoyo público y privado, su responsabilidad es mayor y debe renunciar a rentabilidades parciales, intentando devolver a la sociedad parte de lo que obtuvo de ella.
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 Agenda

Próximos eventos de RSE en los que participará la Fundación Ecología y Desarrollo [ +++ ]

 
 
 
 [CONTENIDOS]
 
 Introducción

 Deslocalización industrial y RSE, ¿agua y aceite?

Hace 35 años la planta de Siemens Elasa ubicada en Zaragoza iniciaba sus actividades. Hace tres años la instalación era calificada como un centro de referencia. Hoy esta planta cierra sus puertas; 310 personas quedan sin trabajo.

El desarrollo de las tecnologías de información y de las comunicaciones permite que actualmente, el trabajo y el capital puedan ser suministrados desde cualquier lugar a cualquier mercado facilitando una mayor interrelación económica entre los países, independientemente de su proximidad. Esta globalización de los mercados tiene varios efectos, positivos unos y negativos otros según la perspectiva desde la que se analicen. Uno de sus efectos más llamativos es la deslocalización. Si antes emigraban sólo las personas, ahora también emigran las empresas buscando menores costes laborales. Aunque se trata de un fenómeno doloroso para el territorio en el que deja de producirse la actividad económica, en el que se destruye empleo, también puede ser positivo para el territorio que la recibe, en el que se genera empleo, para los consumidores, que pueden acceder a productos más asequibles, y para los accionistas, que pueden conseguir una mayor rentabilidad económica de su inversión.

En España los efectos de las deslocalizaciones son todavía pequeños. En 2005, sólo el 2,3% del empleo perdido lo fue por esta causa. Sin embargo, cuando se producen generan un gran impacto social como ha sido el caso del anuncio del cierre de la fábrica de la planta de Siemens Elasa ubicada en Zaragoza. No es la primera vez que la empresa alemana se enfrenta a este dilema. En 2004, renunció a un proyecto para deslocalizar cerca de 2.000 empleos de dos plantas situadas en Alemania, tras alcanzar un acuerdo con el sindicato IG Metall para ampliar las horas de trabajo en las plantas afectadas. Entonces, Werner Joffman, redactor jefe de publicaciones del sindicato, escribió “el caso Siemens será un modelo para evitar que en la globalización, el único factor determinante sea el interés del capital y que, además, predomine la especulación de beneficios rápidos por encima del principio de consideración de la empresa como finalidad social”. En su manifiesto, Hoffman continuaba diciendo que “IG metall no es partidario de oponerse a todo tipo de deslocalización. No toda deslocalización es negativa” pero “cuando no está absolutamente justificada, a través de la negociación y, disponiendo de información puntual y veraz se puede […] mantener en la vida laboral activa a las plantillas con experiencia y cualificación”. ¿Ha sido la actitud de Siemens Elasa congruente con estas palabras?

Como Santiago Coello señala en su artículo, no debemos confundir deslocalización con reestructuración. La deslocalización supone el traslado de la actividad económica a otro lugar con el objeto de reducir costes mientras que la reestructuración implica un abandono o reducción drástica de la actividad. Por tanto, en el caso del cierre de la fábrica de Zaragoza no estamos ante una deslocalización, sino ante una reestructuración. Como explica la empresa “La falta de rentabilidad presente y futura afecta a las tres áreas de negocio [teléfonos privados, teléfonos públicos y antenas de telefonía móvil], lo que impide mantener la actividad de la fábrica desde una posición de responsabilidad empresarial”.

Ante un caso como este, mantener una posición de responsabilidad social requeriría buscar alternativas que supusieran alcanzar una situación en la que tanto los accionistas como los empleados ganen, o al menos minimizen sus pérdidas. Ello implica por un lado poder abandonar una actividad poco rentable y por otro facilitar el acceso a un nuevo empleo a las personas afectadas por el abandono. ecores ha solicitado a la empresa, al comité de empresa y a varios expertos vinculados a la economía aragonesa su opinión sobre cómo alcanzar una situación en la que todos ganen, pero como observarán nuestros lectores, más que conseguir respuestas hemos obtenido nuevas preguntas.

Si el objetivo de Siemens Alemania es concentrarse en tres áreas de negocio: medicina, infraestructuras y energía ¿no sería posible integrar la factoría de Zaragoza en una de las tres líneas de negocio con futuro?. Y si ello no es posible, dado que en su último comunicado la empresa ha ofrecido recolocar hasta 120 personas ¿qué sucederá con los restantes 190 empleados?. No hay que olvidar que la media de edad de los trabajadores de Siemens Elasa es de 47 años y en España, según un estudio de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores, la tasa de desempleo de las personas mayores de 45 años asciende al 34%, porcentaje muy superior a la media, por lo que es probable que las personas que no sean recolocadas encuentren mayores dificultades para acceder a un nuevo trabajo.

El reto para Siemens y para otras empresas en la misma situación es gestionar su cadena de producción y de aprovisionamiento de una manera responsable hacia sus accionistas, beneficiándose de las ventajas de la globalización,  y hacia sus empleados, facilitando el desplazamiento de los trabajadores afectados a nuevos empleos de mayor valor agregado. Para ello es básico contar a nivel macroeconómico con una política industrial adecuada y, a nivel microeconómico con una estrategia de competitividad construida en torno en torno a tres ejes: conocimiento, innovación y emprendimiento, aunque en este caso, estos factores, que se presume existen sobradamente en Siemens, no parecen haber sido condición suficiente para evitar el cierre.

 

Eva Ramos
Directora Programa RSE
Fundación Ecología y Desarrollo

 
 
 La noticia

 Siemens decide cerrar su planta de Zaragoza y despide a 310 personas

La empresa alega "pérdidas insostenibles" y la Diputación General de Aragón "condena" la decisión y reclama alternativas. La plantilla achaca la crisis a la "pasividad" de sus directivos "irresponsables" y convoca paros.

La planta de Siemens en Zaragoza cerrará con 35 años de vida. La dirección de la multinacional comunicó ayer esta decisión al Gobierno de Aragón, al comité de empresa y a las federaciones del Metal de UGT y CCOO en Aragón en una dura jornada. La plantilla recibió el anuncio como un "mazazo", ya que confiaba en que la firma mantuviese alguna de sus tres áreas de negocio (teléfonos privados, teléfonos públicos y antenas de telefonía móvil). Pero no fue así. La resaca de las fiestas del Pilar fue la peor imaginable, principalmente, para los 310 empleados que se quedarán sin trabajo. La edad media de la plantilla ronda los 47 años.

La posibilidad del cese de actividad ya fue adelantada por EL PERIODICO en su edición del pasado 5 de septiembre, pero ayer se confirmaron los peores presagios. La planta del polígono de Malpica cerrará porque es "inviable", señalaba la empresa en un comunicado remitido ayer. Además, considera que la decisión se ha tomado ante una situación de "pérdidas insostenibles", que supera el millón de euros al mes. No se trata ni de una reestructuración del negocio ni de una deslocalización, sino que Siemens abandona la actividad. Y punto.

REACCIONES CONTUNDENTES. Los primeros en conocer la noticia fueron los consejeros de Industria y Economía, Arturo Aliaga y Alberto Larraz, respectivamente, que mantuvieron un encuentro a primera hora de ayer con el director general de Siemens España, Fernando Hazeu, y el director de Recursos Humanos, Antonio Oliva. La reacción del Ejecutivo no se hizo esperar. "El Gobierno de Aragón no puede sino condenar" la decisión, señaló en una nota. Además, insta a la empresa a "buscar soluciones alternativas que garanticen la continuidad de los puestos de trabajo". Las posibilidades que se barajan desde la DGA son: mantener alguna línea de producción, buscar un posible comprador o trasladar a Zaragoza alguna línea de otras plantas.

El próximo miércoles, Aliaga y Larraz mantendrán una reunión con el comité y con los máximos responsables de UGT y CCOO en Aragón, Julián Lóriz y Julián Buey, para analizar la crisis. Mientras, hoy, está previsto que tenga lugar en Madrid una reunión del comité intercentros (representantes de todas las plantas de Siemens ubicadas en España), a la que asistirá un miembro de UGT y otro de CCOO.

PASAR A LA ACCIÓN. La presidenta del comité, María Ángeles Gallardo reconoció que "es la decisión que más nos ha sorprendido" y, aunque admitió que la situación "no era boyante", aseguró que "hemos exigido, incluso a nivel europeo, la llegada de productos alternativos". A juicio de Gallardo, "es la decisión de un monstruo".

El representante de la sección sindical de UGT, Domingo Puértolas, tachó de "irresponsables" a los dirigentes de Siemens, porque "podían haber actuado hace tres años cuando la fábrica daba beneficios". Sin embargo, la "ineficacia de los responsables de área ha hecho fracasar el proyecto", afirmó enfadado.

Comité y empresa mantuvieron un encuentro en la tarde de ayer y, después, se celebraron asambleas de trabajadores. Por lo pronto, hoy están convocados paros (de 11 a 12 y de 15 a 16 horas), aunque está previsto confeccionar un calendario de movilizaciones. Ayer también hubo paros en la fábrica.

A partir de ahora, ambas partes deberán negociar una salida. Desde Siemens indican que presentarán un plan social que contemplen medidas de apoyo "lo más adaptadas posible a la situación".

El Periódico de Aragón

16/10/2007

 
Opiniones
 

 El ERE para los trabajadores de la fábrica de Elasa en Zaragoza se presentará en la primera quincena de diciembre

Tras ser invitada a ofrecer su opinión en este boletín, la empresa nos ha remitido a las notas de prensa publicadas en su página Web que reproducimos a continuación. En la primera, publicada el 15/10 /2007, anunciaba el cese de actividad debido a costes de producción no competitivos con los países asiáticos y al derrumbe del mercado de los terminales de telefonía pública, y en la segunda, publicada el 15/11/07, anuncia el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y un plan de recolocaciones en otras divisiones y empresas.

ELASA inicia conversaciones con sus empleados ante la inviabilidad de la fábrica de Malpica (Zaragoza)

ELASA ha informado hoy al comité de empresa el cese de actividad de la fábrica de Malpica (Zaragoza), debido a unos costes de producción no competitivos con los países asiáticos y al derrumbe del mercado de los terminales de telefonía pública. La decisión se ha tomado ante una situación de pérdidas insostenible –más de un millón de euros al mes- y a una previsión de futuro inviable, pese a los reiterados intentos de mantener la actividad de la fábrica.

Ante esta situación, se ofrecerá a los representantes de los trabajadores un plan social que contemple medidas de apoyo lo más adaptadas posible a la situación. Se abre así, un proceso de negociación en el curso del cual ELASA impulsará soluciones que contribuyan a resolver el futuro de los empleados.

La falta de rentabilidad afecta a las tres áreas de negocio de la fábrica. La producción de teléfonos privados (Domos), -que representa el grueso del volumen de fabricación en la planta-, no es rentable. En cuanto a los teléfonos públicos, hay que señalar como principal causa la caída drástica de su demanda por la evolución del negocio de la telefonía móvil en todo el mundo. Por último, y en lo que se refiere a las antenas de nueva generación, no es factible alcanzar en los mercados internacionales la masa crítica necesaria que justificaría la continuidad de dicho negocio.

El plan anunciado hoy se formula después de repetidos intentos por mantener la actividad de la fábrica. La decisión afecta únicamente a la división ELASA.

Luis Ongil

Jefe de Prensa y Medios de Comunicación

División de Comunicación CorporativaSiemens, S.A.

15/10/2007

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El ERE para los trabajadores de la fábrica de Elasa en Zaragoza se presentará en la primera quincena de diciembre

Ante la inviabilidad de las tres áreas de negocio de la fábrica, la Compañía ha dado a conocer un plan de recolocación y traslado.

En la última reunión celebrada con los representantes de los trabajadores, después del anuncio el pasado 15 de octubre del cese de actividad de Elasa, la Compañía ha dado a conocer que presentará el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en la primera quincena de diciembre y ha propuesto la elaboración de un calendario de reuniones de negociación. Asimismo, se ha reiterado la oferta de más de 70 recolocaciones en otras divisiones y empresas de la Corporación Siemens, principalmente en Madrid y Barcelona. Además, la Compañía está gestionando la ampliación del colectivo a recolocar hasta 120 personas.

La oferta de recolocación se complementa con medidas específicas de formación y asistencia en el traslado. Para casos específicos incluso se contaría con los servicios especializados de una empresa de outplacement.

El cese de actividad de la fábrica de Malpica (Zaragoza) se anunció después de varios intentos infructuosos por mantener la actividad de la misma y ante un escenario futuro de incuestionable inviabilidad del negocio. La falta de rentabilidad presente y futura afecta a las tres áreas de negocio, tanto por separado como en su conjunto, lo que impide mantener la actividad de la fábrica desde una posición de responsabilidad empresarial. La planta, que se dedica a la producción de terminales de telefonía fija y antenas, mantiene unas pérdidas de más de un millón de euros al mes, balance negativo que –de seguir abierta- se incrementaría mes a mes.

Luis Ongil

Jefe de Prensa y Medios de Comunicación

División de Comunicación Corporativa Siemens, S.A.

15/11/2007

 

 Los trabajadores proponen su reubicación en una de las tres líneas de negocio con futuro en Siemens

Rafael Martínez Segura, miembro de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CCOO) en el Comité de Empresa de la planta Siemens Elasa, enumera otras variables a tener en juego además de la rentabilidad, y propone reubicar a los trabajadores en líneas de negocio con futuro.

Desde la difícil situación de un sindicalista es preocupante observar y padecer las deshumanizadas decisiones de una multinacional. Hoy Siemens, entre sus decisivos esfuerzos por limpiar la imagen de la Compañía de los temibles casos de corrupción y soborno a nivel mundial, ha decidido, sin que nadie se lo impida, el cierre de una factoría, centro de investigación y centro de competencia mundial con una trayectoria de 35 años en Aragón.

Las últimas decisiones de Siemens Alemania, si el consejo de dirección no lo impide, es quedarse con tres áreas de negocio mundial: medicina, infraestructuras y energía. En ninguna de esas tres áreas nos encontramos los 307 trabajadores de la factoría de Siemens en Zaragoza, luego no es difícil suponer cual puede ser la decisión final de la Compañía, coincidiendo, por casualidad, que son las áreas en las que mayores inversiones oficiales se realizan.

Las decisiones en una Multinacional se deslocalizan del centro de producción a reconvertir, para mantener una cierta distancia y frialdad con sus resultados. Cuando estas decisiones suponen deslocalizaciones o despedidos nadie, de los que deciden, pueden poner cara a ese baile de cifras de personal o colaboradores, si me apuras ni saben dónde se localiza el centro de trabajo a reestructurar. Zaragoza ¡Ah, bueno! Donde se celebra el evento ese del agua el año que viene, pero... ¿Por dónde cae en España? En todo caso a esos niveles es posible que nos conozcan gracias a General Motors.

Cuando a nivel empresarial los resultados económicos no coinciden con las estrategias, o con las rentabilidades previstas, o con las decisiones avaladas desde los centros de poder en la sede central de la Compañía o con el cambio de imagen que se desea dar. ¿Qué armas poseemos los trabajadores para la defensa de nuestros puestos de trabajo?

Las nuevas deidades de la sociedad europea son las multinacionales, que ante una decisión de deslocalización juegan con el futuro de cientos o miles de personas en el país deslocalizador y receptor; recordar que hace poco vivimos con extrema ansiedad, la decisión de la primera empresa en Aragón, la posibilidad de deslocalizar la producción de GM a un país emergente del Este de Europa.

Desde la cabeza de Siemens desprenderse de tres centenares de ingenieros, técnicos, profesionales, que siempre han dado lo mejor de sí mismos, cumpliendo los objetivos impuestos en labores de investigación, desarrollo, innovación y producción ¿Qué puede suponer? Cuando en el mundo se jacta el nuevo Presidente de haber llegado a los cuatrocientos setenta mil colaboradores, en su primer año de mandato y conseguido un beneficio neto de más de 4.000 millones de €. Pero y ¿para la sociedad aragonesa? no queriendo ser ególatra, acaso no hemos sido durante los últimos años uno de los referentes para nuestra universidad, para las pequeñas empresas de Zaragoza y Aragón, para nuestros políticos Autonómicos y Locales.

Además a quién tenemos que creerle, pues no nos están diciendo desde los gobiernos y asociaciones de empresarios, que la única posibilidad de supervivencia en Europa son altos contenidos en valor añadido con inversiones fuertes en I+D+i. Y cuando esto lo consigue una empresa, ¿quién apuesta por estos valores? Es evidente que Siemens no apuesta, ya que todo eso lo tiene en Zaragoza y no ha sido capaz o no tiene interés en rentabilizar este centro de trabajo y lo que se pueda rentabilizar deslocalizarlo a otros lugares de la geografía mundial.

Reconocidos por la propia dirección española de Siemens, hemos sido, hasta la fecha, unos trabajadores ejemplares, capaces de crear alternativas de negociación, serias y responsables en nuestras reivindicaciones, con niveles de productividad y de objetivos envidiables, entonces: ¿Qué delito hemos cometido? ¿Acaso no podemos integrarnos en una de las tres líneas de negocio con futuro en Siemens? ¿Tanto esfuerzo económico suponemos para el Sistema?

Estoy hablando de voluntades de actitudes, de ahí mi pesimismo e intranquilidad pero soy sindicalista y mi rebeldía ante hechos que no puedo ni debo dar como inamovibles por muy todopoderoso que sea el que tome la decisión. Soy de la generación de la imaginación, de la creatividad, del trabajo bien hecho y defensor de la cultura del bienestar europea.

Es pues mi talante, una actitud constructiva sobre la situación, por muy complicada que ésta sea; siempre he defendido a ultranza que somos los trabajadores los que debemos poner la imaginación para la resolución de los problemas que nos acechan en las empresas y que nuestras propuestas deben ser el documento de negociación y esta vez, señores de Siemens, no va a ser la excepción.

Rafael Martínez Segura

Miembro del sindicato CC.OO. en el Comité de Empresa de Siemens Elasa

 
 Sentido, alcance y posibilidades de hacer frente a los procesos de deslocalización

Santiago Coello, Consejero Delegado y Director General de la empresa pública aragonesa Savia Capital Inversión, enumera pros y contras de la deslocalización en un mundo con menos barreras, y señala en el marco de la RSE que si la tendencia histórica de una empresa que cierra una planta es a otorgar indemnizaciones generosas, deben emplearse también recursos en brindar alternativas a los trabajadores que tengan que buscar empleo nuevamente.

El siglo XXI será recordado por haber alumbrado una nueva era de globalización, la del «aplanamiento» del mundo. Las barreras de entrada se reducen, el campo de juego se está nivelando: ahora, más gente que nunca colabora y compite en tiempo real desde los lugares más extremos del planeta, gracias al desarrollo de las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC) y de la logística. Hoy, el trabajo y el capital pueden ser suministrados desde cualquier lugar a cualquier mercado.

Este aplanamiento económico de la tierra tiene sin duda efectos positivos. La gran permeabilidad de las fronteras de las naciones ha incrementado los flujos bienes y servicios, capital, tecnología y empleo de que las atraviesan, lo que favorecerá paulatinamente la integración en el gran mercado global mundial de los países emergentes y en desarrollo. El gran reto que ello conlleva es que haya comercio justo, que las reglas de respeto a los derechos humanos y los derechos y conquistas sociales de los trabajadores de los países desarrollados se trasladen a los trabajadores de los nuevos países jugadores en este tablero económico común en el que ya se ha convertido el mundo.

Otro efecto positivo de la creciente integración económica es que exige a las empresas adecuar consecuentemente su estrategia, buscando nuevas ventajas competitivas, de costes o de otra índole, para poder mantenerse en el mercado, lo que favorece la innovación y la eficiencia empresarial.

Por otro lado, sin duda el efecto negativo más llamativo de la globalización es la deslocalización. Si antes emigraban sólo las personas, ahora también emigran las empresas buscando menores costes de mano de obra. Es un fenómeno muy visible y doloroso, ya que afecta a mucho empleo de forma instantánea, lo que hace más difícil su rápida reabsorción por el mercado de trabajo. Esta emigración empresarial, sin embargo, es positiva para el territorio que la recibe y, normalmente, también para los consumidores, que pueden así recibir productos más baratos en el futuro.

La deslocalización tiene así un efecto solidario mundial a largo plazo: se benefician los trabajadores de los países más atrasados y los consumidores de los más adelantados, hasta que van convergiendo las condiciones de todos ellos. Por ello, ¿debemos oponernos o no a la deslocalización?

Creo que la respuesta va ligada a dos temas clave:

1.       Si el territorio receptor practica “dumping social”.

No puede haber efecto solidario entre territorios si la empresa emigra a una zona donde los trabajadores están explotados y sin derechos. En estos casos, toda la sociedad tiene que luchar contra estas decisiones, incluyendo la responsabilidad que todos podemos ejercer como consumidores.

2.       Si el territorio cedente tiene buena situación económica.

Si existe salud económica, como afortunadamente es nuestro caso, el mercado laboral recupera a la plantilla afectada, eso sí, con dos condiciones: que funcionen adecuadamente los mecanismos de protección social mientras se resuelve la situación y que los trabajadores afectados no tengan aversión a la movilidad.

Afortunadamente, aunque llamativos, los efectos de la deslocalización son hasta ahora pequeños: en 2005, en España sólo el 2,3% del empleo perdido lo fue por deslocalizaciones. No hay que olvidar en este sentido que existen factores que hacen específicamente atractiva la inversión empresarial en nuestro territorio:

§         Los costes laborales no son los únicos que definen la función de costes de las empresas.

§         El entorno espacial donde se desarrolla una producción es crucial para su eficiencia y competitividad: seguridad jurídica, proveedores capaces, acceso a mercados amplios, buenas infraestructuras de transporte y de servicios….

§         La productividad y la flexibilidad para adaptarse a las necesidades de la del mercado se dan más en las empresas con experiencia y cultura competitiva dilatadas.

§         Sólo las sociedades avanzadas admiten a su vez inversiones tecnológicas avanzadas, que permiten a las empresas abandonar mercados maduros y entrar en otros más innovadores y difíciles de deslocalizar en el corto plazo.

En cualquier caso, no debemos confundir deslocalización con reestructuración, también afectada por la globalización de la economía, pero por distintas causas. Los efectos inmediatos también son diferentes: la reestructuración implica un abandono de la actividad o reducción drástica de la misma, mientras que la deslocalización supone el traslado de la actividad a otro lugar; por otra parte, la deslocalización suele implicar un trauma instantáneo, mientras que la reestructuración suele ser lo contrario, más paulatina. Aunque hay casos igualmente llamativos, como el actual de Siemens-ELASA en Zaragoza, una reestructuración como consecuencia del abandono de una línea de negocio.

Un caso como el citado de Siemens obliga a plantearse una vez más la reflexión sobre las obligaciones que bajo la responsabilidad social corporativa tienen las grandes empresas cuando, en aras de una no discutible competitividad, cierran una planta. La tendencia natural e histórica es abordar con cierta generosidad las indemnizaciones de la plantilla por la extinción de los contratos de trabajo, que suelen evitar conflictos laborales y sociales excesivamente tensionados. Sin embargo, se emplean pocos o ningún recurso en buscar alternativas a las instalaciones que eviten que los trabajadores –sobre todo los más veteranos– tengan que buscar empleo nuevamente. Se entiende que eso lo “soluciona el mercado” o les compete a las administraciones públicas.

En cualquier caso, debemos estar preventivos con estas medidas:

§         Hay que seguir incentivando desde los poderes públicos la inversión empresarial, la atracción de nuevas empresas y el acceso a mercados exteriores.

§         Debe mantenerse un entorno empresarial amigable: eficacia administrativa, suelo industrial accesible, buenas comunicaciones físicas y lógicas, acceso fácil a los suministros energéticos…

§         Tiene que haber suficientes ayudas públicas para la I+D+i y para la formación continua.

§         Hay que estimular la implantación de proveedores cualificados de las grandes empresas y cercanos a ellas, que hacen masa crítica que ancla al proyecto principal.

§         No deben facilitarse los expedientes de regulación de empleo en casos de cierre no justificado.

§         Se debe exigir el retorno de las subvenciones ligadas a la permanencia del empleo o a inversión pendiente en caso de cierre por deslocalización.

§         Todos debemos contribuir a la existencia de un buen diálogo social.

§         Hay que trabajar continuamente para conseguir un buen marco económico que permita la aparición y captación de nuevos proyectos empresariales que sustituyan a los que irremediablemente caen como consecuencia de la lógica del mercado.

Estamos, pues, ante un gran debate, complejo e importante, que no admite visiones superficiales. Y siempre, no lo olvidemos, con personas que, cuando son afectadas, suelen entrar en procesos de gran incertidumbre, motivo adicional e importante para que se pudiera cree un foro de debate abierto y permanente entre administración, sindicatos y empresarios.

Santiago Coello

Consejero Delegado

Director General

Savia Capital Inversión

 

 La RSE en la mayoría de los casos, es cuestión de fe

A raíz del cierre de la planta de Siemens Elasa, el periodista José Luis Ainoza, Redactor Jefe de Información de El Periódico de Aragón cuestiona: “Los responsables políticos han reiterado una frase que pertenecía al ámbito pragmático del empresariado ‘Las compañías nacen, se desarrollan y mueren...y nos tenemos que acostumbrar a eso’. Ainosa señala además que el cierre de la planta muestra que no sólo se deslocalizan las manufacturas y que la apuesta por la I+D+i (Investigación, Desarrollo, innovación tecnológica) no es garantía de futuro.

Hay palabras que se cruzan en la vida de las personas y acaban afectándoles más de lo que cabría esperar. Deslocalización es una de ellas, prima hermana de globalización, que también se las trae desde hace unos años. Vinculadas ambas --sobre todo-- a contenidos económicos, el eco de sus consecuencias empieza a calar en sectores sociales muy amplios, aunque no estén salpicados por su aplicación.

Se deslocalizan las empresas. La horquilla que puede responder a una decisión de ese tipo va desde la necesidad imperiosa de reducir costes para seguir en un mercado tradicional cuya competencia impide mantener la producción en un determinado lugar, con sueldos consolidados, leyes garantistas, exigencias medioambientales; hasta la simple y muy habitual búsqueda de mayores beneficios en territorios “emergentes”. El resultado es el mismo, la empresa consigue sobrevivir o crecer, pero a costa de la pérdida de empleo en la ubicación tradicional, habitualmente en los países más desarrollados.

En Aragón, a raíz del anuncio del desmantelamiento de la planta de Siemens en Zaragoza, los responsables políticos han reiterado una frase que pertenecía al ámbito pragmático del empresariado "Las compañías nacen, se desarrollan y mueren...y nos tenemos que acostumbrar a eso". Más de 300 trabajadores, con muchos trienios de antigüedad en la casa intentan que los hechos que les perjudican no sean aceptados como una verdad inalterable.

Pero temen que su caso sea el de Moulinex (Barbastro), que cambió la zona del Somontano por la del sur de China; o la antigua Pilas Secas Tudor, que no deslocalizó la producción, sino el mercado, cerrando una factoría cuya actividad cubrió con otra marca de su propiedad: Energize. Distintos modelos.

General Motors puso en jaque a la planta de Figueruelas hace dos años con el riesgo de trasladarla a Gliwice (Polonia) y los medios nos hicimos eco de las diferencias salariales en las que se jugaba la partida, además de las comparaciones de distribución logística de sus productos en Centroeuropa. Se quedó en Zaragoza el montaje del nuevo modelo de automóvil... pero llegó la batalla de las externalizaciones, no se deslocaliza, pero se cede. Otra fórmula de presión.

Habitualmente se atribuye la decisión deslocalizadora a las multinacionales, sin vinculación social al territorio y el apego exclusivo a una cada vez más boyante cuenta de resultados. También se considera que las “víctimas” están siempre en los mismos lugares, los países ricos. No siempre. Empresas aragonesas, pymes, han instalado nuevos centros de producción en China o en países del Este, sin perder su sede claro, pero todo se andará. Asimismo, no siempre el traslado se produce a sitios remotos. En los últimos años, firmas catalanas han derivado su actividad hacia Aragón. Cruzar la muga del río Cinca da acceso a suelo industrial más barato, ayudas autonómicas de captación empresarial y hasta convenios más "ajustados". Sin olvidar que la deslocalización, con sus filosofía global negativa, también genera empleos en los nuevos asentamientos.

Pero volvamos a Siemens. Su planta de Zaragoza registraba en el 2003 una regulación de empleo que no barruntaba nada bueno. El Gobierno aragonés maniobró para consolidar la factoría y en el 2004 se anunció una nueva línea de antenas fractales, pura innovación con el apoyo de Telefónica. Apenas tres años ha durado la ilusión, algo sorprendente en un holding que se supone analiza sus proyectos con trayectoria de medio plazo, asentado en 192 países y con 400.000 empleos. Rompe también la impresión de que solo se deslocalizan las manufacturas, necesitadas de mano de obra, no de materia gris. La apuesta por la I+D+i tampoco es, pues, garantía de futuro.

La responsabilidad social empresarial, el décalogo al que se podrían acoger las compañías cuyas decisiones tuvieran trascendencia social en la vida de los pueblos, buscando imaginativas fórmulas para equilibrar beneficios y riqueza, lamentablemente en la mayoría de los casos es una cuestión de fe. Y si alguien la tuvo quizá la abandone al conocer, por ejemplo, que Siemens no puede salvar el centro de Zaragoza, pero puede gastarse 1.500 millones de euros en multas y abogados para enjugar la trama de sobornos e irregularidades para conseguir contratos que le acosa desde hace un año. ¿Responsabilidad...qué?

José Luis Ainoza

Redactor Jefe de Información

El Periódico de Aragón

 

 Un error de cálculo con consecuencias

Hace tres años la planta de Siemens en Zaragoza era nombrada “centro de referencia mundial”. ¿Cómo se pasa de esa calificación al cierre? Luis Menéndez, jefe de Economía del Heraldo de Aragón, sostiene que dado que Siemens recibió apoyo público y privado, su responsabilidad es mayor y debe renunciar a rentabilidades parciales, intentando devolver a la sociedad parte de lo que obtuvo de ella.

El anuncio del cierre de la planta de Siemens Elasa, en el polígono de Malpica (Zaragoza), ha supuesto un auténtico mazazo para la economía aragonesa. Por lo que supone para el empleo directo e indirecto que la histórica factoría genera, por la sensación de fracaso en una apuesta por un sector con futuro y, sobre todo, porque a pesar de la existencia de un importante departamento de Investigación y Desarrollo (I+D) en el centro, a priori un buen “antídoto” para combatir la deslocalización, la multinacional ha optado por dar el portazo.

Más allá de la dolorosa pérdida de cerca de 310 puestos de trabajo directos, el caso de Siemens duele especialmente porque hace sólo tres años, en 2004, directivos de la compañía, con Eduardo Montes a la cabeza, y de Telefónica, con el zaragozano César Alierta en persona, proclamaron en un celebrado acto en Malpica el nombramiento de la planta de Zaragoza como “centro global de competencia para el desarrollo y la comercialización de antenas de nueva generación de comunicaciones móviles”. Y todos lo creímos.

Aparentemente superadas las crisis anteriores, en Siemens Elasa parecían disiparse ese año los nubarrones de problemas con una inyección de optimismo que el apoyo de Telefónica ayudó a conseguir. Olvidadas las reestructuraciones realizadas poco antes (en la planta hubo en su día más de 600 empleados), el centro zaragozano parecía tener el tamaño y la carga de trabajo adecuados para pensar en un futuro más o menos estable, aunque en algún momento el mercado anunciara que había que hacer retoques. ¿Pero un cierre? ¿Un adiós definitivo?

Es evidente que en Siemens hubo un error de cálculo. Porque aunque hoy los ciclos de la economía se den a más velocidad que antes, resulta difícil de explicar que sólo tres años después de proclamar la planta de Elasa como “un centro de referencia mundial”, la dirección de la compañía decida un cierre sin contemplaciones. Se olvide de que en Zaragoza ha tenido una cantera importante de ingenieros muy cualificados, tanto en la factoría de telecomunicaciones como –de modo indirecto– en las fábricas de la ‘joint venture’ que la compañía tiene con Bosch, el grupo BSH, especializado en electrodomésticos (en Zaragoza, Balay).

Las empresas están para ganar dinero, qué duda cabe, y están en su derecho de decidir dónde quieren trabajar y dónde no. Pero es indudable que, una vez garantizada su continuidad en conjunto, tienen la obligación de trabajar muy duro –renunciado temporalmente a rentabilidades parciales– para evitar a toda costa despidos que pueden resultar especialmente traumáticos.

Siemens ha recibido en Aragón apoyo oficial y no oficial, y acaso por ello se le puede exigir más que a otros que intente devolver a la sociedad parte de lo que obtiene de ella, en el marco de lo que estipula la Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

En su ya larga trayectoria en España y en el mundo, con una marca de calidad muy reconocida en rincones de todo el planeta, Siemens es una multinacional que defiende los procesos de mejora continua y trabaja con responsabilidad en aquellos entornos en donde está instalada. Sin embargo, no es ajena a los problemas de gestión, a los errores de cálculo con previsiones que luego no se corresponden con la realidad y a tener que decidir, en consecuencia, cierres que duelen mucho a quienes los más padecen.

Como observador privilegiado de la realidad económica aragonesa, el caso de Siemens Elasa –cuyo cierre supone de hecho una deslocalización– es un auténtico mazazo. Un golpe duro a la apuesta por el valor añadido, con la I+D como bandera. Un revés para la Responsabilidad Social Corporativa. Un error de cálculo que hoy tiene consecuencias.

Luis Menéndez
Jefe de Economía
Heraldo de Aragón

 
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Publicaciones de interés

 
 

» Confederación Española de Organizaciones de Mayores. El trabajo más allá de los 50, Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), España, 2006 [ +++ ]

» Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Informe sobre las inversiones en el mundo, 2004. El giro hacia los servicios. Naciones Unidas, Nueva York y Ginebra, 2004 [ +++ ]

» Jiménez, Juan Carlos. La responsabilidad social de las empresas (RSE). Cómo entenderla, cómo afrontarla. Una perspectiva sindical. Altabán Ediciones. 2007 [ +++ ]

» Kreisler, Isabel. Hacia una deslocalización textil responsable, Fundación Alternativas, Madrid, 2006. [ +++ ]

» Muñoz Guarasa, Marta. La deslocalización de los servicios, ¿mito o realidad?. Revista de Economía Mundial, Nº 16, 2007. [ +++ ]

» Lozano, Josep María y Folguera, Conxita. Danone en Ulzama, Instituto Persona, Empresa y Sociedad, 2003. [ +++ ]

» Myro, Rafael  y Fernández-Otheo, Carlos Manuel. Los mitos de la deslocalización. Foreign Policy (ed. española) . [ +++ ]

» Schwartz, Pedro. La deslocalización como ventaja. Libertad Digital.es, 2003. [ +++ ]

» Tecnociencia. Deslocalización empresarial, Especiales, noviembre 2004 [ +++ ]

» Comisión Europea. La política industrial en la Europa ampliada. COM (2002)714. Bruselas, 2002 [ +++ ]

» Werner, Hoffmann. El caso Siemens, un acuerdo contra la deslocalización, IG Metall, Alemania, 2004 [ +++ ]


 Enlaces de interés


Observatorio del Trabajo en la Globalización

Observatorio del trabajo en la globalización (www.observatoriodeltrabajo.org)

El OTG ofrece información sobre globalización, trabajo decente, violación de las normas internacionales del trabajo y detalla cual es la actuación de las organizaciones sindicales mundiales frente a los actores públicos y privados. También observa la evolución de tendencias económicas, financieras y productivas que afectan al trabajo digno, entre las que destacan la deslocalización empresarial, las maquilas, la deuda externa y la especulación financiera.

Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) (www.ceoma.org)

CEOMA es una organización de carácter confederativo e intersectorial, de ámbito nacional, constituida para el servicio, la coordinación, el fomento y la defensa de los intereses de las personas mayores. Como parte de sus actividades promueve la mejora del conocimiento sobre la situación laboral de las personas mayores de 50 años para proponer a empresarios, sindicatos y poderes públicos acciones conjuntas para mejorar la situación de estos trabajadores.

Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) (www.unctad.org)

La UNCTAD es el principal órgano de la Asamblea General de la ONU para los asuntos relacionados con el comercio, las inversiones y el desarrollo. Promueve la integración de los países en desarrollo en la economía mundial.

 
 Agenda
 

La Fundación Ecología y Desarrollo participará durante este mes en varios eventos de difusión de la responsabilidad social corporativa.

     

Eventos en España

 
 

» En Madrid, la Escuela Superior de Cajas de Ahorros (ESCA), organiza del 17 de septiembre de 2007 al 18 de enero de 2008 noviembre el Programa Superior de gestión estratégica de la responsabilidad social corporativa en entidades de crédito en la que intervendrá como ponente Aranzazu Romero, Analista Señor de RSE de Ecología y Desarrollo. Más información en http://www.e-esca.net/

» En Madrid, el Ayuntamiento de Madrid, con el apoyo de Bakeaz organiza el 19 de noviembre la 1ª jornada sobre contratación pública sostenible del Ayuntamiento de Madrid, en la que intervendrá como ponente Eva Ramos, Directora del Programa de RSE de Ecología y Desarrollo. Más información en http://www.munimadrid.es

» En Terrasa, El Ayuntamiento de Terrassa, organiza el 21 de noviembre las Jornadas Responsabilitat Social Empresarial: Gestió de la Diversitat, Pla d’Igualtat i Conciliació, Transparència i Comunicació en la que intervendrá como ponente Sandra Benbeniste, Directora de Programas de Ecología y Desarrollo. Más información en http://www.projecteressort.net/

     

Eventos Internacionales

 

 » En Panamá, la Fundación CONAMA y la Fundación Ciudad del Saber organizan el 5º Encuentro Iberoamericano de Desarrollo Sostenible, del 19 al 21 de noviembre, en el que intervendrá como ponente Nienke Swagemakers, Representante de la Oficina en Centroamérica de Ecología y Desarrollo, con la ponencia Sostenibilidad en la cooperación en la que expondrá la experiencia de Ecología y desarrollo en la Alianza por el Agua, el programa CeroCo2 y el índice FTSE4GOOD IBEX. También intervendrá como ponente Mercedes Korin, investigadora asociada de Ecología y Desarrollo, con una ponencia sobre Gestión del conocimiento en el marco del desarrollo sostenible, en la que expondrá su experiencia como directora del Mapeo de Promotores de RSE.

 

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