| La plaga del mejillón cebra se agrava en el Ebro tras copar la presa de Mequinenza |
| Lunes 22 de Mayo de 2006 |
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Un año después de que aparecieran los primeros ejemplares en Mequinenza, esta especie invasora ha proliferado hasta extenderse por completo en este embalse
Fuente: ABC Los expertos se ven impotentes para erradicar la plaga del mejillón cebra, una especie invasora originaria de la zona del Caspio que se ha ido extendiendo en las últimas décadas por diversas partes del mundo, como Estados Unidos y Europa al aferrarse a los cascos de los barcos. Al Ebro llegó en los años 90, en su desembocadura y ha ido ganando terreno con rapidez. Hasta 2001 sus colonias se limitaban a la zona de Cataluña, pero ese año se encontraron ya los primeros ejemplares en el tramo aragonés. A pesar de los esfuerzos por evitar que siga avanzando, el mejillón cebra no ha dejado de colonizar más espacio. Según ha explicado a ABC el jefe del Servicio de Biodiversidad del Gobierno aragonés, Manuel Alcántara, en los últimos cuatro años la Comunidad autónoma lleva invertidos 300.000 euros en el seguimiento de esta especie y en intentar controlar su expansión. Los resultados conseguidos han sido limitados. Y ha sido así porque si esta especie se extiende es por la acción del hombre, porque no se respetan las prácticas que se indican en los embalses en los que está presente el mejillón cebra. Basta que un pescador no lave a conciencia un cubo o sus botas, o que no se sigan las indicaciones para la limpieza de los cascos de barcas, para que una larva pueda quedar amarrada y acabe en otras aguas no afectadas hasta ese momento. Así llegó el mejillón cebra al embalse de Mequinenza (Zaragoza). Los primeros ejemplares se encontraron el año pasado y, en este momento, han copado la presa. En la de Ribarroja la situación es igual; a ella había llegado esta especie invasora con antelación. Desde las aguas del Ebro en las que se encuentran, estos ejemplares se van expandiendo por los alrededores, aprovechando los canales de riego y las tuberías. Manuel Alcántara explica que «es prácticamente imposible controlar esta especie en el medio natural y es imposible decir que la situación está controlada, porque en buena parte depende de actuaciones individuales, de que la gente siga las indicaciones» y utilice las instalaciones de limpieza de equipos y embarcaciones con que se ha dotado a los embalses en los que se encuentra el mejillón cebra. El esfuerzo se centra en concienciar para que la plaga no se extienda aguas arriba del Ebro. La experiencia deja claro que si el mejillón cebra llega a un espacio, lo copa con rapidez. Según Alcántara, «en Ribarroja todos los espacios susceptibles de ser invadidos por el mejillón cebra están tomados, y lo mismo ocurre en Mequinenza, donde la proliferación ha sido tremenda». Riesgo para la fauna autóctona Los problemas que genera esta plaga se localizan en varios frentes. De una parte, las pérdidas económicas que ocasiona, porque llega a obstruir conducciones y canalizaciones. Eso obliga a realizar continuas tareas de limpieza, como le ocurre a Endesa en sus centrales eléctricas situadas en la zona afectada, o en las tuberías de abastecimiento y suministro de algunos municipios. Otro problema real es el riesgo de extinción de especies autóctonas. Al multiplicarse con tanta rapidez y crear grandes colonias, los lechos de los ríos se ven muy modificados. Además, se alimentan de nutrientes que hay en el agua, por lo que estas grandes colonias de mejillón cebra hacen descender notablemente los sólidos en suspensión de los que se alimentan otras especies autóctonas. Además, al aferrarse a las rocas, también afecta a la zona de puesta de huevas de diversos peces que habitan en las mismas aguas. |