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La modificación genética de los alimentos que constituyen la dieta habitual de la humanidad ya es un hecho, aunque no falta polémica al respecto. Si bien unos consideran que los alimentos transgénicos ofrecen múltiples beneficios, organizaciones ecologistas, grupos de consumidores y los defensores de la agricultora ecológica cuestionan su eficacia y la consideran una práctica peligrosa con un elevado riesgo para la salud, el medioambiente y la economía.
Fuente: El Mundo
Ahora, la asociación ecologista Amigos de la Tierra ha denunciado que el Gobierno español dedica 60 veces más dinero a financiar la investigación sobre agricultura transgénica, que lo que dedica a investigar en agricultura ecológica. Esta última genera 25 veces más empleo y ocupa 16 veces más superficie en España, según esta organización. Teniendo el momento actual de crisis económica y altas tasas de paro, los ecologistas consideran que el apoyo del Gobierno a los transgénicos no está justificado.
¿Una inversión argumentada?
Los alimentos transgénicos despiertan preocupación entre un amplio sector de la población. La contaminación de cultivos orgánicos y del medio ambiente, el deterioro de la biodiversidad y de la agricultura local, y los posibles efectos sobre la salud pública, son algunos de ellos.
Sin embargo, desde la Fundación Antama, que representa a algunas de las principales empresas productoras de transgénicos, aseguran que "las semillas de maíz transgénico (que eliminan el llamado insecto taladro) reducen en un 95% el uso de pesticidas, lo que hace posible reducir los costes y aumentar la productividad de la tierra. Además, la disminución del uso de productos tóxicos como los herbicidas y pesticidas es positiva para el medioambiente", asegura Juan Quintana, portavoz de esta organización.
Sin embargo, este argumento es rechazado por las asociaciones ecologistas que aseguran que los cultivos transgénicos (por ejemplo, la soja resistente al herbicida glifosato), por ser genéticamente resistente a los pesticidas y plagas, son fumigados con cantidades hasta tres veces mayores que los cultivos convencionales.
Desde Amigos de la Tierra, defienden una apuesta decidida por modelos de agricultura ecológica. "Con una tasa de paro tan elevada y una situación de completo abandono del medio rural, el Gobierno tiene que apostar por modelos de agricultura que generen empleo y tejido social en el campo" afirmó David Sánchez, responsable de Agricultura y Alimentación de la asociación.
Aún así, el Gobierno sigue apostando por fomentar a través de las ayudas públicas la investigación a la agricultura biotecnológica. "Lo que no se puede permitir es que se apueste todo por un modelo de agricultura que además presenta tantos inconvenientes, y no se apoye nada el modelo ecológico. Necesitamos que se fomente no sólo con ayudas, sino también a partir de la investigación", afirma David Sánchez.
Por su parte, la perspectiva de las grandes multinacionales es diametralmente opuesta, presentando este modelo de agricultura como una apuesta segura y ventajosa capaz incluso de solucionar el hambre en el mundo.
"La punta de lanza de la agricultura es la transgénica y necesita una investigación ultra-avanzada. Mientras que la base de la ecológica es mantener un status quo que no requiere introducir tecnologías avanzadas. Por tanto, comparar la investigación entre ambas es como comparar una nave espacial y una bicicleta", afirma Juan Quintana, director de la fundación Antama. "Hay que investigar, pero no en igualdad".
Abordando la regulación de transgénicos
España es el único país que permite el cultivo de maíz transgénico a gran escala en la Unión Europea, mientras países como Francia, Alemania, Grecia, Austria, Polonia, Hungría o Italia prohíben su cultivo y apuestan por modelos de agricultura ecológica. ¿Qué se esconde detrás de esta confusa regulación?
"A pesar de que la gran mayoría de países miembro se posicionan en contra de los transgénicos, el proceso de decisión adoptado en la Unión Europea por mayoría cualificada, hace que la última palabra al respecto la tenga la Comisión Europea, situado claramente a favor de los transgénicos", afirma David Sánchez de Amigos de la Tierra.
Hay quienes piensan que la Comisión Europea ha estado cediendo ante el lobby transgénico, ignorando la opinión del 60% de los europeos, que reclaman el derecho y la necesidad de obtener datos fiables y concretos antes de autorizar cultivos de este tipo.
El representante de Greenpeace ataca la legislación europea afirmando que "los sistemas de evaluación de impacto sobre la salud están manipulados y no funcionan correctamente". Este argumento es rechazado por las empresas del sector biotecnológico, que defiende que los países miembro tienen la posibilidad de utilizar la cláusula de salvaguardia para presentar ante la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) las aportaciones científicas que consideren oportunas. "La EFSA está formada por un equipo de 21 científicos especializados en todo lo referente a los transgénicos, que valoran eficazmente las propuestas", afirma Juan Quintana, de Antama.
Este organismo de la UE hasta ahora ha sido favorable a la agricultura transgénica, lo que, según ellos, da una etiqueta de validez a sus proyectos. "Francia y Alemania están incumpliendo la normativa europea por temas políticos. Los agricultores de estos países apenas siembran maíz, por tanto, no necesitan de los beneficios que reportan las semillas transgénicas, y sus decisiones se basan en temas políticos para 'lavar su imagen' de cara a la comunidad internacional", declara Juan Quintana.
Actualmente la mayor parte de las investigaciones científicas y de los argumentos que informan su regulación legal provienen de la industria de los organismos genéticamente modificados. "Los cultivos transgénicos están muy vinculados a grandes 'lobbies' que ejercen una fuerte presión en los organismos de decisión y políticas de los estados, mientras que la agricultura ecológica está muy descentralizada, lo que le resta capacidad de influencia", asegura Amigos de la Tierra.
VER Noticia: La financiación del Gobierno a la investigación de cultivos transgénicos es 60 veces mayor que la dedicada a la agricultura ecológica en la WEB de Amigos de la Tierra
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