| El 20% de los tramos de rÃo de la cuenca del Ebro no alcanza el mÃnimo de calidad obligatorio para 2015 |
| Lunes 17 de Agosto de 2009 |
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Uno de cada cinco tramos de rÃo de la cuenca del Ebro no alcanza el buen estado ecológico y quÃmico que será obligatorio a partir de 2015 en cumplimiento de la Directiva Marco del Agua. Según los datos que maneja la CHE, 121 de las 643 masas de agua fluviales en las que se ha dividido la demarcación necesitan mejorar su calidad para cumplir lo establecido por la Unión Europea.
Fuente: Heraldo de Aragón La directiva entró en vigor en el año 2000, vincula a todos los estados miembro y tiene como fin último promover el uso sostenible del agua garantizando a largo plazo la protección de todos los recursos hÃdricos -ya sean superficiales, subterráneas o costeros. Como paso previo para lograrlo, esta norma establece que a partir de 2015 todas las masas de agua deben alcanzar un buen estado. Esto significa que, para ese año, los rÃos deben estar lo más próximos posible a sus condiciones naturales, es decir, a la situación en la que se encontrarÃan sin la influencia del hombre. Cuando se prevea que no va ser posible, las distintas administraciones tendrán que poner en marcha medidas para conseguirlo. En el caso de la cuenca del Ebro, la Confederación delimitó y clasificó las masas de agua fluviales existentes en la demarcación, entendidas como aquellos tramos de rÃo que a priori presentan unas condiciones homogéneas -por ejemplo, el Jalón desde la desembocadura del Piedra hasta la del Manubles-. En total, son 643, suman 13.000 kilómetros de cauce y pertenecen a 342 rÃos distintos. La Confederación ya ha diagnosticado la situación esas 643 masas fluviales. En 314 casos ni siquiera ha hecho falta hacer análisis de calidad porque apenas sufren la presión del hombre, pero otros 329 tramos más alterados sà están incluidos en las distintas redes de vigilancia existentes y han sido estudiados uno por uno para determinar cuál es su estado tanto ecológico como quÃmico. Doble exigencia Lo primero hace referencia a la calidad y al funcionamiento de los ecosistemas acuáticos, y se basa en varios parámetros: la presencia de macroinvertebrados, algas diatomeas y macrófitos, la temperatura del agua, la salinidad, el nivel de oxÃgeno? Por su parte, el estado quÃmico expresa el nivel de sustancias contaminantes: mercurio, plomo, nÃquel, plaguicidas... Una masa de agua solo está en buen estado, es decir, se encuentra poco alterada respecto a sus condiciones naturales, si su estado ecológico y su estado quÃmico son buenos. Aunque ambos suelen estar relacionados, basta con que uno de esos dos parámetros flojee para que ese tramo de rÃo incumpla la Directiva Marco del Agua. Según los últimos estudios realizados por la CHE, correspondientes al año 2008, de las 121 masas fluviales que deben mejorar su calidad, 115 están en mal estado ecológico, 13 están en mal estado quÃmico y 2 fallan en ambos apartados. En kilómetros de cauce, esos 121 tramos de rÃo que no alcanzan el buen estado suman 3.136 kilómetros, lo que representa aproximadamente el 25% del total de la demarcación. Principales presiones El jefe del área de Calidad de las Aguas de la Confederación, Javier San Román, explica que las masas fluviales que no alcanzan el buen estado exigido por Europa suelen estar situadas en los tramos bajos de los rÃos, zonas en las que la presión humana aumenta "considerablemente". "Aunque se está avanzando mucho en la depuración, los tramos de rÃo situados aguas abajo de los principales núcleos urbanos siguen teniendo problemas de calidad: Zaragoza, Vitoria, Pamplona, Logroño... -explica San Román-. Hay que tener en cuenta que en esas poblaciones también suelen estar los grandes asentamientos industriales". Un tercer foco de problemas es la contaminación difusa que genera, principalmente, el sector agrario. "Los retornos de los grandes sistemas de riego contienen altos niveles de nitratos y de otros nutrientes que van a parar a los rÃos -recuerda San Román-. Al igual que están haciendo los ayuntamientos y las industrias, las comunidades de regantes tienen que ponerse las pilas con este tema". La Confederación del Ebro detecta problemas en uno de cada cinco acuÃferos La obligación impuesta por la Unión Europea de que todas las masas de agua alcancen un buen estado para 2015 también afecta a los acuÃferos. Esto ha llevado a la Confederación Hidrográfica del Ebro a incluir esos recursos en las redes de control de la calidad para diagnosticar su situación y tomar medidas. Tras recopilar y analizar los resultados obtenidos en los últimos años por la propia CHE y por varias comunidades autónomas que también hacen sus propios análisis -Navarra, La Rioja, PaÃs Vasco y Cataluña-, el organismo de cuenca ha declarado en mal estado 23 de las 105 masas de agua subterráneas definidas en la demarcación del Ebro -el 21% del total-. Todas ellas son acuÃferos con gran explotación agrÃcola que se localizan básicamente en el eje del Ebro y en los aluviales de sus principales afluentes. La Directiva Marco del Agua fija como objetivos medioambientales para las masas de agua subterráneas evitar o limitar la entrada de contaminantes, protegerlas y regenerarlas, garantizar un equilibrio entre la extracción de recursos y su recuperación y poder llegar al buen estado quÃmico antes de 2015 -el buen estado ecológico no tiene sentido al no haber ecosistemas asociados a ese medio-. Para poder alcanzar esos retos, la CHE ha creado un registro de zonas protegidas en el que constan 668 captaciones de agua subterránea destinadas al consumo humano. La calidad de esos recursos se analiza mediante una red de control que incluye 332 puntos de muestreo y que ya cuenta con datos recogidos en 2007 y 2008. En análisis de esos datos muestra que la mayorÃa de los incumplimientos por niveles altos de sulfatos, cloruros y sodio en los abastecimientos de origen subterráneo son debidos a causas naturales y no a la contaminación humana. Sin embargo, los incumplimientos por nitratos sà que se deben a la presión antrópica, en este caso, a la agricultura. La Confederación también cuenta con un programa de control operativo para vigilar, precisamente, la contaminación difusa de origen agrario. Esa red dispone de 200 puntos de muestreo, y se complementa con la información que recopilan las comunidades autónomas. A partir de los resultados obtenidos en el periodo 2004-2007, en toda la cuenca se han establecido 33 zonas con afecciones por los nitratos agrÃcolas. En cuanto a la contaminación industrial, la CHE detectó 22 episodios el año pasado. Los contaminantes analizados fueron, básicamente, hidrocarburos, compuestos orgánicos volátiles, metales y plaguicidas. La mayorÃa de los casos -17- se dieron en acuÃferos aluviales, es decir, conectados con un rÃo, ya que se trata de las zonas con mayor implantación industrial. Los problemas en Aragón Tras el análisis de todos estos programas de control, la CHE ha declarado en mal estado 23 de las 105 masas de agua subterráneas definidas en la cuenca del Ebro. En todos esos acuÃferos hay un problema de contaminación difusa, mientras que solo en seis se detectan además sustancias de origen industrial. Como puede verse en el gráfico adjunto, en Aragón las masas de agua subterráneas en mal estado quÃmico son las del aluvial del Ebro hasta Alagón y en Zaragoza; la de los Arbas; la del Saso de Bolea-Ayerbe; la de la Hoya de Huesca; la de los Sasos del Alcanadre; la del aluvial del Gállego; la del aluvial del Cinca; las de Alfamén; la del Huerva-Perejiles; y la de Gallocanta. |