| Conviértete en refugiado, protesta contra las nucleares, mira al mundo… con un videojuego |
| Jueves 21 de Febrero de 2008 |
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El acceso de los menores a videojuegos que tienen la violencia como protagonista es una preocupación para numerosas ONG. Algunas apuestan por utilizar esta herramienta para demostrar que se pueden fomentar valores y la solidaridad.
Fuente: Canal Solidario-OneWorld 2008 En Darfur la violencia ha obligado a huir de sus casas a más de 2,5 millones de personas; todos ellos se han convertido en refugiados y tú debes protegerlos y garantizar que están seguros en los campos de refugiados. Esta es la misión que Darfur está muriendo encomienda a sus jugadores que, a través de este videojuego, conocen qué pasa en esta región de Sudán, se sienten en la piel de un refugiado y ven los problemas que existen para hacer llegar la ayuda humanitaria y lo que hace y no hace la comunidad internacional. Detrás de este video de simulación hay un grupo de personas de la Universidad del Sur de California, que para crear la herramienta contó con el apoyo de trabajadores humanitarios y la entidad International Crisis Group. Jugar a videojuegos es una práctica habitual en el tiempo de ocio de niños y no tan niños. En España, sólo en 2006 el consumo de este tipo de juegos llegó a los 967 millones de euros, según datos recogidos por entidades especialistas como la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento y el portal Consumer. De ahí que, cada vez más, las ONG apuesten por los videojuegos como herramienta de sensibilización. Si en Darfur está muriendo, International Crisis Group da a conocer la realidad de los refugiados sudaneses en general, en Refugee Intermón Oxfam pone nombre e historia personal a tu personaje: te llamas Aissa, tienes cuatro hijos y con ellos debes cruzar el desierto esquivando minas antipersona en busca de un lugar que garantice vuestro alimento. Como explica Intermón cuando te matan, “esto no es sólo un juego. Millones de personas sufren esta situación cada día en África”. Puedes jugar en su web o bajarte el juego a tu teléfono móvil. Otras organizaciones como Manos Unidas llevan el típico juego de mesa de preguntas y respuestas a la Red y aprovechan para sensibilizar. ¿Sabes cuántas personas sobreviven con menos de un euro al día?¿Qué tanto por ciento del gasto militar haría falta invertir para hacer posible el acceso a agua potable a todo el mundo? Si sabes la respuesta, ¡vuelve a tirar el dado! Save the Children, en cambio, aprovecha los juegos online para dar a conocer otras culturas y sensibilizar sobre los derechos de la infancia en el planeta, mientras que desde la web de Greenpeace internacional te animan a jugar y posicionarte contra las armas y la energía nuclear. Y lo mismo hace Naciones Unidas con juegos como Food Force, Habbo Hotel y portales específicos como Enredate y Ozonalia.
Especialistas como Elisabet Bartrina, de la Fundación Pere Tarrés, explican que los videojuegos tienen funciones educativas que pasan desde transmitir valores, hasta adquirir habilidades con el mundo digital, desarrollar la autoestima, aprender a compartir y favorecer la coordinación. Lo importante, añade, es “hacer un uso responsable” y contar con la supervisión, en el caso de los menores, de padres y educadores. La responsabilidad de la familia y los educadores para que los menores no accedan a videojuegos de carácter violento debería también ir compartida con otros actores como las empresas responsables de estos juegos y la administración. Según Amnistía Internacional, una de las mayores dificultades en estos momentos es que los menores pueden comprar “sin ninguna dificultad” a videojuegos para adultos, “tanto en grandes superficies como en establecimientos especializados”. En la actualidad, está en marcha el sistema de clasificación PEGI, que se basa en la autovaloración de las empresas de software de entretenimiento. Pero en opinión de Amnistía, este mecanismo no es suficiente ni se está cumpliendo, por lo que el Gobierno español debería establecer un marco legal para que los menores no accedan a videojuegos clasificados para adultos “o que directamente banalizan las violaciones de derechos humanos”. Game over? Sal del juego y actúa! En este contexto, varias organizaciones apuestan por los videojuegos como una herramienta más que, con un uso correcto, puede llevar a la gente a interesarse más por la realidad en otros países y por temas de desarrollo e inclusión social. Y lo más importante: los videojuego sirven para sensibilizar pero cuando acaba la partida también pueden llevar a los jugadores y jugadoras a interesarse más por una realidad, por la labor de una entidad y a informarse sobre qué pueden hacer ellos para cambiar las cosas. “Actúa ahora. Termina la matanza”, interpela el juego Darfur está muriendo, y desde su web te dicen cómo organizarte y hacer oír tu voz contra para decir basta al conflicto en Sudán. Intermón Oxfam va más allá de su juego Refugee y da más detalles de la realidad en el país y de cómo actuar, Greenpeace anima a participar en sus ciberacciones y otras entidades aprovechan el videojuego online para derivar luego a su página web y ampliar la información.
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