¿Cómo se adaptarán las ciudades europeas a las nuevas condiciones climáticas?
Viernes 28 de Agosto de 2009
La Agencia Europea del Medio Ambiente lamenta el lento progreso en políticas de adaptación al cambio climático.

Fuente: Sostenible.cat (17-08-2009)

Las ciudades y pueblos europeos son altamente vulnerables a los impactos del cambio climático, por lo que tendrán que encontrar formas innovadoras para adaptarse. Ahora es el momento de empezar a repensar el diseño urbano y de gestión, pero son muy pocos los que han empezado a tomar medidas concretas, según la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) En 2008, Barcelona tuvo que pedir agua suministrada por barcos cisterna para paliar los efectos de la sequía. En 2003, una ola de calor se cobró la vida de 14.800 personas en Francia, 18.000 en Italia, y en total alrededor de 52.000 en toda Europa. En 2002, las fotos de Dresde y otras ciudades alemanas bajo el agua pusieron de manifiesto los efectos de las inundaciones extremas a lo largo del río Elba.

Con un clima cambiante, la previsión es que fenómenos extremos como estos se produzcan con mayor frecuencia. Y según la Agencia Europea del Medio Ambiente, serán necesarias dos líneas de acción para mantener los impactos del cambio climático dentro de límites manejables. En primer lugar, grandes recortes en las emisiones de gases con efecto invernadero, de manera que se pueda estabilizar el aumento de la temperatura por debajo de 2 °C por encima de los niveles preindustriales. Por encima de este umbral, existe el riesgo de que el impacto sea sumamente difícil de gestionar. Sin embargo, incluso si se logra este objetivo, todavía habrá impactos residuales a lo largo de este siglo. La segunda línea de actuación, por tanto, implica la puesta en marcha de medidas de adaptación.

Las ciudades y pueblos europeos tienen un importante papel que desempeñar en ambas áreas. Algunas ya están haciendo importantes esfuerzos para reducir las emisiones, mejorar su eficiencia energética y acelerar el uso de energías renovables. Sin embargo, la Agencia Europea lamenta que se estén viendo menos progresos en el terreno de la adaptación al cambio climático.

El impacto en las ciudades

Con su alta densidad de población y estructura física, las ciudades son sumamente vulnerables a los impactos del cambio climático. Las amenazas varían en Europa: un gran número de ciudades costeras se enfrentan a un grave riesgo de inundaciones a consecuencia del aumento del nivel del mar, previsto en 18-59 centímetros para el año 2100. Para el sur de Europa, las predicciones hablan de sequías y olas de calor.

Pero el problema en las ciudades va más allá de su ubicación sobre el mapa. Las características físicas y el diseño de una ciudad también pueden agravar o atenuar los impactos: piénsese, por ejemplo, en el efecto de "isla de calor" urbano.

Por tanto, si no se toman medidas ahora, algunas ciudades sufrirán considerablemente, tanto en términos de población y el medio ambiente, con importantes implicaciones económicas, advierte la AEMA. Por tanto, invertir ahora en mitigación y adaptación contribuirá a evitar mayores gastos en el futuro. Algunas ciudades ya han visto en la adaptación al cambio climático una oportunidad para crearse un futuro mejor, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos y creando nuevas oportunidades de empleo mediante la mejora del mercado de las nuevas tecnologías y potenciando la arquitectura verde.

¿Cómo pueden adaptarse las ciudades?

Para hacer frente a las condiciones climáticas del futuro, las ciudades tendrán que encontrar soluciones innovadoras. La cuestión clave es cómo van a reducir los riesgos para la salud y garantizar las infraestructuras esenciales para el suministro de energía, el transporte, la electricidad y la calefacción, los residuos y la gestión del agua.

Evidentemente, la ingeniería será sólo una parte de la solución. La adaptación también pide un replanteamiento a fondo del diseño urbano y su gestión, que debe "integrarse" en todas las políticas, incluyendo el uso de la tierra, la vivienda, la gestión del agua, el transporte, la energía, la equidad social y la salud.

Varias soluciones están ya al alcance de la mano:

-Planificación de nuevos núcleos urbanos fuera de las zonas costeras, y si esto no fuera posible, utilizando diseños de adaptación como las casas flotantes.

-Uso de sistemas de refrigeración pasiva o altamente eficientes y ventilación en los espacios públicos y edificios.

-Gestión integral del agua para mantener su uso dentro de límites sostenibles.

-Ambientalización de las ciudades, con parques, paredes y techos verdes, diseñados para ofrecer refrigeración y ventilación natural, así como mejorar el aprovechamiento del agua de lluvia.

Según la AEMA, estas iniciativas a nivel local tendrán que estar vinculadas a la adopción de medidas en los ámbitos regional, nacional y europeo. Así, por ejemplo, aquellas ciudades vulnerables frente a la sequía o las lluvias excesivas tendrán que cooperar con las regiones circundantes para aumentar la capacidad de almacenamiento de agua en previsión de episodios de sequía.

Intercambio de conocimientos y buenas prácticas

Pero como ya se ha dicho, muy pocas ciudades han empezado a desarrollar estrategias de adaptación al cambio climático, y si lo han hecho ha sido en proyectos a pequeña escala. En este punto, la AEMA destaca los planes de Londres y Copenhague.

En la capital británica, la Estrategia de Adaptación al Cambio Climático pasa por ejemplo por aumentar el número de espacios verdes para mantener fresca la ciudad en verano, promover el ahorro en el consumo de agua y aumentar la concienciación ciudadana sobre esta cuestión. Copenhague, por su parte, apuesta firmemente por la creación de parques de bolsillo, es decir, pequeños espacios verdes que ayuden a refrescar la ciudad en los días calurosos y absorber la lluvia en los días lluviosos.

Sin embargo, la AEMA señala que no todas las ciudades dispondrán de los conocimientos y recursos para adaptarse al cambio. Por este motivo, la Unión Europea ya está trabajando en una herramienta de gestión de conocimientos en línea para compartir y administrar información sobre los efectos del cambio climático, la vulnerabilidad y las mejores prácticas de adaptación (un primer paso ha sido el Libro Blanco sobre la adaptación al cambio climático editado por la Comisión Europea).

La importancia del gobierno local

Volviendo al papel de las ciudades en este punto, en junio de 2009 los municipios y regiones europeas lanzaron un claro mensaje en Copenhague: el mundo local quiere ser incluido y jugar un papel activo en la aplicación de estrategias nacionales sobre cambio climático y planes de adaptación, motivo por el cual reclamaron poder tener acceso a los fondos que se acuerden por Naciones Unidas en la próxima conferencia de diciembre sobre cambio climático, en la que se decidirá el futuro protocolo de Kyoto.

 
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