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Ante las propuestas planteadas por el Gobierno de España, y las enormes dudas que nos generan en cuanto a sus posibles repercusiones sobre la economía española, desde ECODES creemos que necesitamos medidas más radicales, más equitativas y equilibradas.
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MEDIDAS MÁS RADICALES
La crisis que estamos viviendo no es una crisis superficial ni coyuntural, sino que se están cuestionando buena parte de los pilares del sistema económico internacional actual. En ese sentido, es necesario ir a la raíz del asunto, y plantear medidas radicales, de forma que podamos encarar con coraje las causas de esta crisis.
La crisis nace de la voracidad de los mercados financieros internacionales y de la ausencia de control de los fondos especulativos. Pasa el tiempo y a pesar de las declaraciones de intenciones del G-20 y de los responsables de la UE, ni se pone una tasa para penalizar las transacciones financieras especulativas ni se controlan los productos financieros concebidos para dañar a la economía real.
Los mercados financieros, que hace ya dos años desataron una crisis global que hizo temblar a la economía internacional, siguen dictando las reglas del juego, ajenos a cualquier control ni legitimidad democrática alguna. Los movimientos desencadenados tras la crisis griega dan buena prueba de ello, hasta el punto de forzar a los Estados a crear un fondo de 750.000 millones de € para proteger la moneda única.
El progresivo distanciamiento entre la economía financiera y la economía real o productiva, ha llevado a hacer de la especulación la razón de ser del sistema financiero, que escapa al control de los Estados y pone en peligro a las economías de todo el planeta.
En este sentido, es necesario que los diferentes Estados, la UE y las principales economías del planeta, acuerden unas medidas básicas que limiten y pongan coto a los movimientos especulativos de capitales que han demostrado que pueden hundir y levantar monedas y países enteros.
MEDIDAS MÁS EQUITATIVAS
La aceptación social de medidas de recorte del gasto público está condicionada por la percepción de la equidad de estas medidas. Las propuestas del gobierno significan un empeoramiento de las condiciones de vida de buena parte de la ciudadanía y dejan casi de lado la actuación sobre las capas de la población con más recursos. Si nunca ha sido justo el “café para todos”, ahora más que nunca el esfuerzo, para ser justo, debe ser proporcional, y se deben pedir mayores sacrificios a quienes más tienen. En este sentido, iniciativas como la llevada a cabo hace unos años por el gobierno español de suprimir el impuesto de patrimonio se perciben ahora como tremendamente erróneas e injustas.
Esta proporcionalidad, debería ser una constante en todas las medidas a tomar: resulta inexplicable que en la congelación de las pensiones, o en la supresión del “cheque – bebé”, no se plantee esta mínima progresividad.
Por otro lado, llama poderosamente la atención que el incremento de la presión fiscal sobre las rentas más altas no aparezca como el primer punto de la batería de medidas anunciadas por el gobierno.
Las medidas propuestas van dirigidas a que paguen “los buenos”, los que ya pagan. Y los que incumplen sus obligaciones con el erario público, como hemos comentado antes cuando hablábamos del volumen de la economía sumergida, prácticamente permanecen sin ninguna afección.
Así ocurre con la ausencia de regulación y medidas respecto a los paraísos fiscales. La red internacional de paraísos fiscales proporciona a los corruptos la opacidad y el anonimato necesario para ocultar las rentas provenientes de sus actividades delictivas, blanquear el dinero y evadir impuestos.
Aproximadamente el 50% de los flujos financieros mundiales transitan por países que pueden ser considerados paraísos fiscales. Por ello es importante actuar en todos los ámbitos nacionales, europeos e internacionales hasta acabar con estos refugios para operaciones opacas y sin supervisión. Los pensionistas van a contribuir a la reducción del déficit público en 1.500 millones de euros. ¿Con cuánto podrían contribuir los españoles que canalizan sus ahorros a los paraísos fiscales?
MEDIDAS MÁS EQUILIBRADAS.
El gran énfasis de las medidas propuestas es el recorte de gastos, pero, ¿qué ocurre con la generación de nuevos ingresos? Como se muestra en el gráfico adjunto, el volumen de ingresos y gastos en el estado español crecía de manera paralela hasta el año 2009, momento en el que los ingresos comienzan a descender.
Es importante no perder de vista esta dimensión para plantear medidas en los dos sentidos del presupuesto: tanto en ingresos, como en gastos. De esta manera, se podrán considerar mejor las distintas herramientas que posee el Estado.

Diversos estudios sólidos[1] fijan el volumen de economía sumergida en España entre el 20% del Producto Interior Bruto (PIB) y el 25% del PIB. Son necesarias, por lo tanto, medidas enérgicas y eficaces para la recaudación fiscal. Una disminución de esta lacra hacia el entorno de la media europea (12%-15% sin tener en cuenta los países del Este de Europa incorporados después de 1990) representaría una recaudación fiscal aproximada de unos 4 puntos de PIB. Necesitamos medidas que también pongan el énfasis en el incremento de los ingresos públicos.
En definitiva, desde ECODES, apostamos por medidas MÁS RADICALES, MÁS EQUITATIVAS y MÁS EQUILIBRADAS que nos ayuden a afrontar el problema desde la raíz y pongan límites a los movimientos especulativos internacionales que, tras haber sido los principales causantes de esta crisis global, siguen dictando las reglas del juego, ajenos al control democrático de los Estados.
[1] Estudios del Banco de España, Institutos de Estudios Fiscales, el Consejo Económico y Social, Banco Mundial y Unión Europea
[2] Jesús Lizcano, presidente de Transparencia Internacional España en la presentación del Índice de Percepción de la Corrupción 2008
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