El objetivo: la sostenibilidad
Bases del concurso
Preguntas más frecuentes
Trabajos a concurso
Cómo participar
Contactar
 
Edición 2006 del concurso
 


Concurso 2007 / El objetivo: la sostenibilidad


Desarrollo sostenible: un nuevo paradigma.

En la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible celebrada en Johanesburgo en el año 2002, se identificó como una de las principales causas del deterioro ambiental del Planeta las modalidades insostenibles de consumo y producción, particularmente en los países industrializados. Entre los acuerdos adoptados en la cumbre, se fijó definitivamente el compromiso y la obligación que tenemos la generación actual, frente a las generaciones futuras, de dejar suficientes recursos sociales, ambientales y económicos para que éstas puedan disfrutar, al menos, del mismo grado de bienestar que ella.

Y a esta conclusión se llega después de una evolución terminológica en la que el ser humano ha pasado de hablar de un crecimiento ilimitado, de crecimiento sostenido, de crecimiento cero a un desarrollo sostenible. Pero, exactamente, ¿qué significa la sostenibilidad para Nosotros como individuos? ¿Qué podemos hacer para ser más responsables? ¿Necesitamos hacer lo mismo todos nosotros? ¿Qué debemos hacer primero, conservar nuestro entorno o eliminar la pobreza? ¿Qué es primero, nuestra salud o la de la Tierra?

El desarrollo sostenible se concibe como el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. A esta conclusión terminológica se llega tras un proceso de formalización que comienza en 1983 con la creación por la Asamblea de Naciones Unidas de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. El término se formaliza en el informe realizado por esta comisión Nuestro Futuro Común, dirigido por Gro Harlem Brundtand en 1987: Posteriormente, en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro en 1992 se acumula la consigna “actúa local para actuar global” en referencia a la necesidad de contemplar la sostenibilidad a todos los niveles. Por último, y como ya hemos comentado, en la Cumbre Mundial Río+10 celebrada en el año 2002 se acuerda la obligación de cumplir con los criterios del desarrollo sostenible.

En todo caso, lo que parece claro es que si continuamos con nuestros patrones actuales de desarrollo, el futuro puede que no sea muy prometedor. Desde que el ser humano se ha convertido en una fuerza geológica del planeta los cambios que se están produciendo requieren que reflexionemos sobre el modelo de desarrollo y tengamos en cuenta la sostenibilidad en el mismo.


Estimaciones actuales muestran que nuestro planeta, como resultado de la sobreexplotación del suelo y la deforestación, pierde cada año una superficie de tierra fértil más o menos del tamaño de Irlanda. Los datos del Fondo Mundial para la Vida Silvestre muestran que un ciudadano medio en el mundo requiere 2,3 hectáreas para producir lo que consume cada año y depositar los residuos que genera. Eso supone un 40% más de lo que es sostenible ¿Todos somos igualmente responsables? Evidentemente, no. Si eres europeo necesitas el doble de la superficie mencionada; si eres estadounidense 25 veces más. Y si eres de Bangladesh, tan solo una tercera parte. Lo que nos indica claramente que la distribución del desarrollo está seriamente desequilibrada.

Cuanto más dañamos nuestro entorno, mayor es el riesgo al que nos exponemos tanto nosotros como las futuras generaciones. La salud del planeta es nuestra salud. Cada día se extinguen 50 especies de plantas. ¿A cuánto equivale esto por semana, por mes, o por año? Los científicos creen que las plantas son la clave para encontrar la cura de un gran número de enfermedades. De tal manera que cada especie que se pierde no sólo representa un daño irreparable para el ecosistema, sino que también es una oportunidad perdida para nuestro futuro desarrollo. Y debemos de tener en cuenta que estimaciones de la Unión Europea estiman que el 20% de las enfermedades padecidas por los habitantes de las ciudades de los países desarrollados se deben a factores medioambientales.

El 20% de las gentes más ricas del mundo consumen casi el 75% de los recursos naturales del planeta. Unos datos para la reflexión: los Estados Unidos de América poseen el 6% de la población del planeta, pero consumen, sorprendentemente, el 30% de sus recursos. La fortuna de los 225 individuos más adinerados del mundo es igual al ingreso anual del 47% de la población mundial más pobre, o sea, 2.500 millones de personas. Y al citar distribución, se piensa que el planeta no produce lo suficiente para alimentar a su población. Gran error. La distribución desigual de los alimentos es la principal razón por la que 800 millones de personas están desnutridas en el mundo actualmente.

En contraste, un informe británico publicado en el año 2000 reveló que, aproximadamente, 400 millones de libras esterlinas (unos 571 millones de dólares) de alimentos terminaban cada año en los vertederos o incineradoras. Igualmente, un estudio reciente del gobierno de Estados Unidos reveló que más de la cuarta parte de todos los alimentos que se producen en el país no se consumen. En resumen, los hechos ponen de manifiesto que el desarrollo sostenible no es únicamente un tema ambiental, sino que es algo que promueve un nivel de vida digno para todos los seres humanos.




Precisamente la clave de este modelo de desarrollo consiste en conjugar por un lado, la protección del territorio y del medio ambiente que lo sustenta, con el desarrollo social y económico de la sociedad que habita ese territorio. En definitiva, no se debe entender el desarrollo sostenible como un modelo basado exclusivamente en la protección medio ambiental. También tiene que tener en cuenta la viabilidad económica y la justicia social en la toma de decisiones.

Por lo tanto, el modelo debe de tener en cuenta la planificación participativa y la participación social en la toma de decisiones para que se pueda poner en práctica el principio de la responsabilidad compartida, es decir, que todos los agentes sociales que pueden condicionar el modelo de desarrollo deben participan necesariamente en la toma de decisiones. Además, se deben de tener en cuenta una serie de principios operacionales que se resumen en el principio de la capacidad de carga del planeta, el enfoque sistémico del desarrollo, es decir, la necesaria interrelación entre diferentes actuaciones para la consecución de un objetivo analizando la pluralidad de factores que condicionan el desarrollo sostenible teniendo en cuenta las relaciones existentes en la biosfera, y la irreversibilidad de algunas de las acciones y el principio de precaución.

Enfoque multidisciplinar: la Cultura como herramienta de la educación en valores.

La educación en valores es una herramienta eficaz y fundamental para conseguir que los ciudadanos, las instituciones públicas y las empresas se conviertan en los actores del cambio ambiental. En este sentido, la información se convierte en una herramienta clave para permitir que éstos puedan ejercer su responsabilidad compartida y se extienda el paradigma de la sostenibilidad.

Por otro lado, en una visión de futuro del concepto Cultura, es preciso encontrar una nueva acepción que, sobrepasando su sentido tradicional referido al ejercicio y la contemplación de realizaciones artísticas, abarque una forma integral de ver la vida, de relacionarse con el entorno, etc.

De esta manera, el “1er Concurso Internacional on line de cortos por la Cultura de la Sostenibilidad” pretende poner al servicio de la sostenibilidad la producción artística y cultural, facilitando la utilización de los materiales artísticos como instrumentos de educación en valores.

 
Primer concurso internacional on line de cortos por la cultura de la sostenibilidad
 
Fundación Norte Ecología y Desarrollo Bases del concurso