| Gran Scala: el negocio de la ciudad privada |
| Sábado 13 de Junio de 2009 |
|
Fernando López Ramón, Publicado en Heraldo de Aragón, 13/06/2009
Gran Scala se presenta como la primera de las ciudades privadas que, bajo la denominación oficial de “centros de ocios de alta capacidad”, habría de construirse y explotarse en el territorio aragonés. La ciudad privada, al fusionar poder público y propiedad privada, constituiría la sublimación de las aspiraciones del capitalismo monopolista (por completo opuesto al capitalismo competitivo que se promueve en la Unión Europea). Algo que creíamos que pertenecía al pasado colonial, a experiencias como la de la “Río Tinto Company” en la provincia de Huelva con su ciudad inglesa segregada, su línea férrea, su puerto, sus reglas y sus abusos. Sin embargo, tan negativos precedentes no llegan a corroer el atractivo que para algunos hombres de negocios encierra la idea de la ciudad privada. Y ello a pesar de que el éxito de la empresa parezca de muy dudosa materialización, como sucede en el caso de Gran Scala. No es creíble el negocio final al que se dedicaría Gran Scala. Son sobradamente conocidas las dificultades de los parques temáticos en todo el mundo y particularmente en Europa. A la “Walt Disney Company”, que contaba con amplia experiencia y fuertes recursos (humanos y financieros), le ha costado enormes esfuerzos en inversión, tecnología, diseño, imagen y publicidad rentabilizar el complejo de Eurodisney, para el que adquirieron cerca de dos mil hectáreas todavía no completamente utilizadas. Y es que los parques temáticos no son un destino permanente para las familias europeas. El negocio de Gran Scala pretende superar esos gravísimos problemas ofreciendo paquetes turísticos de azúcar y sal: tobogán con los niños por las mañanas y ruleta francesa para la pareja elegante por la noche. Pero nadie puede creer que millones de turistas vayan a sentirse irresistiblemente atraídos por el panorama de perder dinero en los casinos después de una agotadora jornada familiar. Los de aquí seguirán yendo a Benidorm y a Salou, y los americanos ya tienen Orlando y Las Vegas. Gran Scala no tiene nada que ver con el futuro de esta tierra. No ofrece nada atractivo a los aragoneses: ni puestos de trabajo estables, ni ingresos tributarios no afectados materialmente a grandes obras de infraestructura, ni verdadero reequilibrio territorial. No es mas que una apuesta especulativa exactamente igual que las apuestas que pretende generar en sus casinos, donde, como ya sabemos, la casa siempre gana. Lo hemos visto cientos de veces, sólo que en un tamaño más reducido: llegan los promotores a la zona deprimida ofreciendo el paraíso terrenal, logran la recalificación de terrenos y comienzan a colocarlos en el mercado inmobiliario, mientras las obras van sufriendo retrasos y reducciones porque, claro, el panorama financiero ha cambiado, la recesión no invita al riesgo, el gasto de las familias ha decrecido… Al final, la única solución para mantener los precarios puestos de trabajo surgidos y no arruinar a las empresas que han invertido de verdad, es que la urbanización y sus déficit sean asumidos por el Gobierno, como siempre, sólo que, esta vez, a una escala más grande. |